Home Política Teodoro Petkoff, ¿también a la derecha ? por Luis Nieto
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Teodoro Petkoff, ¿también a la derecha ? por Luis Nieto

Teodoro Petkoff, ¿también a la derecha ? por Luis Nieto
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El comandante Quintín, acompañado por varios guerrilleros subió una noche de abril del año 1962 por una ladera de la Sierra de San Luis, estado Lara, para hacerse cargo del Frente José Leonardo Chirinos. Cuando el que estaba de guardia le dio el alto y pidió que se identificase, Quintín reveló su verdadero nombre: “Soy Teodoro”. A pesar de las estrictas medidas de seguridad, Teodoro Petkoff, que ya era bastante conocido, no se acostumbraba  fácilmente a usar su nombre de guerra. Teodoro Petkoff era de Caracas, arriba lo esperaba el comandante Andrés, otro histórico de la lucha guerrillera venezolana: Douglas Bravo.

Petkoff y Bravo establecieron un frente guerrillero en el norte, en la Sierra de San Luis, donde tienen un significativo crecimiento, además de mantener el apoyo en las ciudades. En un par de años, sólo en la montaña, llegan a tener alrededor de cien guerrilleros encuadrados. Además de contar con numerosos campesinos que conviven con ellos, luego bajan a sus casas, teniendo una vida aparentemente normal. Tanto Petkoff como Bravo son partidarios de seguir las enseñanzas de la guerrilla rural de la Sierra Maestra: la teoría del foco, que luego la desarrollara Regis Debray, o Fidel Castro a través del intelectual francés. Tanto Petkoff como Bravo se habían entrenado en Cuba antes de subir a la sierra.

Un contraste con la dirección guerrillera de Castro: En la guerrilla de la Sierra de San Luis, en Venezuela, la comida era escasa, se desayunaba todo lo  fuerte que se podía desayunar, luego caminaban por la montaña, buscando nuevos senderos y sitios donde establecer emboscadas, y hasta la noche, antes de irse a dormir, no probaban bocado. La comida esa poca y, por tanto, sagrada. Un día, uno de los guerrilleros jóvenes no pudo soportar y comió un pequeño cuadradito de la comida colectiva. Fue descubierto y se lo sometió a un juicio. No pocos de los guerrilleros propusieron que el castigo fuera ejemplar, al estilo de los que se había practicado en Cuba. Al final, Petkoff y Douglas Bravo emitieron su sentencia: se le aplicaría la ley del hielo. ¿En qué consistía? Durante un mes nadie le dirigiría la palabra, y el guerrillero tampoco tendría derecho a hablar. Es muy conocida la sanción que se le aplicó a un adolescente de 16 años en la Sierra Maestra, que, además era querido y admirado por los demás guerrilleros. En “Pasajes de la guerra revolucionaria”, el Che lo relata, despojado de toda visión humana, como un parte de guerra. Luego de fusilado, toda la tropa debió desfilar junto al cuerpo de adolescente para que no se le olvide a nadie en qué consistía la justicia revolucionaria.

Dice Petkoff: “Nos dio por pensar que aquí se podía repetir la experiencia y que lo que bastaba era irse a la montaña, dejarse crecer la barba y fajarse. Por supuesto, la idea inicial era que nos fajaríamos unos pocos meses y resultó que estuvimos ocho años en ese plan”. Pero en los ocho años que duró aquella experiencia, Teodoro Quintín Petkoff escribía a su esposa de entonces que la guerrilla no era tan excitante como muchos pensaban sino todo lo contrario, se trataba de una aventura realmente extenuante y fastidiosa. En los hechos, como las tantas experiencias guerrilleras que florecieron en la década del sesenta a lo largo y ancho de América Latina, acabó enquistándose y, a la corta o a la larga, fracasando, con un saldo de vidas jóvenes segadas por la guerra, cuando en la mayoría de los casos eran jóvenes idealistas de la clase media, universitarios, que mucho hubieran podido hacer por sus países.

En el caso de Teodoro Petkoff, el momento de quiebre se produjo a partir de 1968. En enero, Alexander Dubcek se convierte en Presidente del Partido Comunista de Checoslovaquia. Él y su equipo impulsan una política novedosa para el país y el férreo dogmatismo de la Unión Soviética: Dubcek denomina a su propuesta: “Socialismo de rostro humano”. ¿En qué consistía la audaz propuesta de Dubcek y sus colaboradores en el Partido Comunista? Simplemente en libertad de expresión y en mecanismos que aseguraran una mayor participación de los ciudadanos en las decisiones. En los hechos, la sociedad checa experimentaba ya ese estado primaveral que antecede a los movimientos sociales. El detonante había sido el libro de Milan Kundera: “La broma”. En su libro Kundera juega con un concepto marxista: “La religión es el opio de los pueblos”, y como broma, Kundera hace que su protagonista, con el corazón desgarrado porque su novia había preferido ir a uno de esos campamentos de iniciación ideológica en lugar de haber pasado las vacaciones con él, y se burla de ella enviándole una tarjeta con la frase: “el optimismo es el opio del pueblo”, dando por sobreentendido que el socialismo cultiva tanto el optimismo ante el tipo de sociedad que construye, como rechaza la crítica y el pesimismo por contrarrevolucionarias. El libro de Kudera fue premiado por la Sociedad de autores, tuvo una edición de 120 mil ejemplares que se acabó en pocos días. Ese era el ambiente en que Dubcek se atrevió a impulsar su “Socialismo de rostro humano”, que para nada cuestionaba el modelo de socialismo impuesto por la Unión Soviética ni los fundamentos económicos del mismo.

En la noche del 20 de agosto de 1968, la Unión Soviética los tanques cruzan la frontera, invadiendo Checoslovaquia con 700 mil soldados, 6300 tanques, 800 aviones, 27 divisiones y 2000 cañones para ahogar las repercusiones de un libro, titulado La broma. De no haber sido por los 72 muertos ý los cientos de heridos que causó la invasión, aquello pudo haber sido considerado una broma de muy mal gusto. Pero se trataba del socialismo, puro y duro.

La invasión de Checoslovaquia por parte de la Unión Soviética, arropada por los países del Pacto de Varsovia, y apoyada por el Partido Comunista de Uruguay, y el Partido Comunista de Cuba, entre otros, fue decisiva para Teodoro Petkoff.

Publica “El socialismo como problema”, en el que critica duramente la invasión soviética a Checoslovaquia, y plantea la necesidad de romper con esa concepción absolutista y dogmática para adherir al camino hacia la democracia. En 1971 funda el MAS (Movimiento al Socialismo), que intenta ir por un camino democrático hacia el socialismo, publica varios libros y funda el semanario Tal Cual, una de las publicaciones de más prestigio en Venezuela. Si bien desde 2006 se intentó crear un movimiento unitario entre los distintos partidos venezolanos que veían en el chavismo el bastante trillado intento golpista de los militares latinoamericanos, camuflados en el discurso de la izquierda, no fue hasta el 2008 que se fundó la Mesa de la Unidad Democrática, entre cuyos firmantes estuvo el MAS.

Tras sufrir una persecución sistemática e incansable por parte del régimen chavista, Teodoro Petkoff murió el 31 de octubre de 2018, respetado, sobre todo por la prensa, a la que dedicó buena parte de su actividad desde la fundación de Tal Cual.

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