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Todas las voces por Mauricio Rodríguez

Todas las voces por Mauricio Rodríguez
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El compositor Rubén Olivera reestrena el espectáculo “Memoria para armar”, que toma su nombre de una serie de publicaciones con testimonios de ex presas políticas. Los recitales irán los viernes de agosto y setiembre en el Teatro Victoria a las 21 horas. Como en el ciclo anterior, además de música hay en escena videos y la voz de grandes referentes del arte, los medios y la política del Uruguay: desde Zelmar Michelini hasta Eduardo Darnauchans o Rubén Castillo. El autor contó a Voces detalles de su propuesta, que incluye  fotos, filmaciones, un títere, actores y poetas grabados.

Luego del exitoso ciclo de 2016, Rubén Olivera vuelve con su espectáculo unipersonal en torno a los Derechos Humanos. Las canciones parten de recuerdos de la casa de su infancia y transitan por distintos momentos en la historia política del Uruguay. La obra incorpora voces de actores (Héctor Guido, Susana Maisonnave), poetas (Rafael Courtoisie, Macachín, Circe Maia, Eduardo Nogareda) y músicos (Asamblea Ordinaria, Numa Moraes, Fredy Pérez), todos grabados especialmente para este recital. También se utilizan filmaciones de directores uruguayos (Walter Tournier, Eloy Yerle), se escuchan las voces de protagonistas políticos (Luisa Cuesta, Héctor Gutiérrez Ruiz, Zelmar Michelini, Rubén Castillo, José Nino Gavazzo) y fragmentos grabados de canciones de autores uruguayos (Eduardo Darnauchans, Jorge Lazaroff, Herman Klang, Luis Trochón, Fernando Cabrera, entre otros).

Tú has estado históricamente vinculado a temas de DDHH. En ese sentido, ¿cómo ubicas este nuevo espectáculo en tu carrera?

Lo ubico como una consecuencia natural. Cada uno trata de aportar en el terreno que puede. Es un espectáculo teatral-musical dedicado enteramente a ciertos aspectos de la memoria, que como sabemos es un espacio de conflicto.

A veces se discute el “compromiso social” de un artista y su arte. En tu caso, ¿se puede decir que estos temas son de los que más te interesan desde el punto de vista social y que de alguna manera se trasladan a tus composiciones?

En realidad la importancia social de un artista es consecuencia de su relevancia artística y no de sus posturas políticas explícitas. Pero en mi caso vengo de una generación musical que se formó militando por cambiar la sociedad y después resistiendo a la dictadura. El llamado “compromiso social” aumenta con el que resulta de trabajar por Verdad y Justicia en relación a los compañeros que fueron víctimas de esos procesos, a la vez que seguimos buscando lo que ellos buscaban. Sin dudas eso va a ser un tema recurrente en las letras de mis canciones.

A propósito de eso, ¿qué reflexión te merece el avance o no de las investigaciones y denuncias vinculadas a las violaciones de los DDHH durante la dictadura?

En distintos sectores las personas vinculadas al tema siguen empujando para destrabar el “estado fáctico de impunidad”, frase que utilizó SERPAJ hace un tiempo para describir la actual situación. Un estado de impunidad que navega en el silencio de los victimarios, en la lentitud de las causas, en las dificultades para la investigación, en patear siempre la pelota para adelante, y sobre todo en el riesgo de acostumbrarse a un tratamiento meramente protocolar del tema. Por ahora la sociedad uruguaya convive con la vergüenza de que más de cuarenta años después de que se produce la primera desaparición forzada en nuestro país, bajo la tierra de algún Batallón, todavía nos interpelan los huesos de Elena Quinteros, de María Claudia, o de los compañeros traídos en el llamado “segundo vuelo”, entre tantos crímenes impunes.

¿Cómo fue el proceso de armar este espectáculo?

Hace años fui invitado a participar de la presentación del primer libro de la serie “Memoria para armar” con testimonios de ex presas políticas. Para esa oportunidad se me ocurrió hacer una especie de “memoria para armar” musical, con fragmentos de canciones que recorrían parte de nuestra historia política. Después en los recitales lo seguí haciendo. El año pasado empecé a sumar fotos, filmaciones, un títere, actores y poetas grabados. En cierta manera es una aplicación de lo que me acostumbré a hacer en mi programa de radio “Sonidos y silencios” en Emisora del Sur: armar un guión a partir de los materiales que quiero mostrar, con un mecanismo de collage. Por ejemplo le pedí autorización a Walter Tournier para utilizar su animación del cuento “La mujer”, de Juceca, mientras canto mi canción “La mujer de cal”, basada también en ese cuento. Tuve la suerte de que se sumaran amigos como Víctor Burgos en filmaciones, Ariel Pérez en el sonido, Charly Ferret manejando las grabaciones, Martín Blanchet en el diseño de luces, Ruben y Santiago Vieira como técnicos de luces. También encontré el apoyo de otra cantidad de amigos que en los insumos para el espectáculo me cobraron menos o directamente me dieron materiales sin querer cobrarme. Era toda una apuesta porque en 2016 nos propusimos hacer dos meses de funciones. Y fue a sala llena. Eso nos dio ánimos para seguir manteniendo la temática en cartel, manteniendo en escena esta obrita que nos dio tanto trabajo.

¿Por qué elegiste ese nombre, que viene de una serie de publicaciones vinculadas al tema, para identificar estos recitales?

Es que con ese nombre en los recitales mencionaba los fragmentos de canciones que te mencioné. Así que lo incorporé. Se puede armar un sinfín, casi capicúa: memoria para armar memoria.

Es un espectáculo no solo musical sino audiovisual, ya que hay una variedad de voces e imágenes de políticos y artistas, ¿con qué objetivo decidiste incluirlos? ¿Qué función cumplen en el espectáculo?

El espectáculo parte de la memoria individual con canciones como el vals “Interiores”. Allí incluso está la voz de mi madre. Pero después aparece la voz de los poetas (Circe Maia, Eduardo Nogareda, Macachín) vinculando esa visión idílica – aunque válida claro – con la memoria social. En un momento aparece la voz de Zelmar Michelini, la de Gutiérrez Ruiz, la de Nino Gavazzo, y también la de Paco Espínola, la de Idea Vilariño, hay fragmentos grabados de canciones del Darno, de Fernando Cabrera, etc. Y canto con Jorge Lazaroff en la pantalla su canción De generaciones. Esto lo hago con el trío Asamblea Ordinaria, también filmado para la ocasión – y que fueron los intérpretes convocados por el Choncho hace casi cuarenta años para acompañarlo en la grabación original -, así como filmados están Numa Moraes y Fredy Pérez para otra canción. Es una reunión de afectos, cada parte cumple una función, y tiene un contenido puntual, como la potente foto de Diana Mines llamada “Edades” que está en lo afiches que anuncian el espectáculo y que me acompañó por muchos años.