Home Opinión Un faraón entre vikingos por Luis Nieto
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Un faraón entre vikingos por Luis Nieto

Un faraón entre vikingos por Luis Nieto
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Los uruguayos esperábamos un partido con Salah pero en la práctica ya se lo veía mal, no estaba recuperado como para jugar un partido contra Uruguay, y así fue. El 10 del Liverpool es un diablo. Pero Suárez también lo fue cuando se puso el Liverpool al hombro, tanto que el Barcelona le puso el ojo y cuando llegó, y pudo empezar a jugar, formó la línea delantera demoledora de un equipo soberbio. Ni las mordidas ni la leyenda negra que le agregaron a su imagen atenúa el impacto que causa Suárez donde vaya. Salah, de haber jugado, se hubiese topado con una de las mejores defensas de Europa, y cuando los partidos se ponen difíciles es cuando Uruguay saca lo que guarda en el escudo de la camiseta y juega de otra manera. Pero Egipto fue eficiente sin Salah, se ordenó para defender, muy disciplinado, y salvo en un par de ocasiones no llevó peligro al arco de Muslera.

Diego Godín es conocido como “El Faraón”. En el debut le tocó jugar contra un equipo de faraones de verdad. En dos oportunidades, una en que Godín se fue por el medio, dejando egipcios para atrás, no tuvo acompañamiento para definir la jugada, pero fue sublime, intentó empujar al equipo anímicamente y no pudo. Eso pasa, hay tardes malas en que nada sale o cuesta mucho. Tal vez también el equipo salió a la cancha donde la sombra de Salah estaba como sobreimpresa en el compromiso de sus compañeros, que cerraron el arco con un pesado candado. Hubo otro pase largo con Godín entrando al área, y si no fue hazaña fue porque la pelota le llegó larga. Si la cacheteaba hacia el área cualquier cosa podía haber pasado. Pero hubo de todo, pelotas en el palo, otra de Suárez que normalmente termina en gol. Uruguay ligó mal, pero no defraudó, y eso lo sentimos los uruguayos, que del otro lado del mundo, vibramos junto a nuestros muchachos. En especial en la batalla de nuestro faraón entre tantos adversarios, siempre saliendo justo, elegante, estilizado, con tres dientes de menos de una instancia anterior, pero todo un señor. La conferencia de prensa es la de alguien que representa, con creces, al Uruguay que quisiéramos que fuera.

Pero la revelación, por el momento es Islandia. Algunos meses atrás escribimos en estas páginas el fenómeno del deporte en Islandia. Varios de los jugadores del seleccionado Islandés tienen estudios terciarios. Qué raro, ¿no? Pues no. A quien haya seguido con cierta atención la historia reciente de Islandia no debiera llamar la atención. La población actual de esta isla al borde del círculo polar ártico es de 336.444 habitantes. Es un país muy chico, tiene apenas 103.000 kms2. Uruguay tiene una población diez veces mayor pero es menos del doble, con sus 176.215 km2. ¿Cómo hizo Islandia para empatar con Argentina, una potencia futbolística?

Hacia fines del siglo XX Islandia era un país con un alto consumo de tabaco, alcohol y drogas. En la actualidad, el 3% de los jóvenes entre 14 y 16 años fuma en Islandia. En América Latina, por el contrario, en América Latina, el 17% fuma, mientras el 35% ha tomado alcohol en el último mes. El panorama europeo todavía contrasta más con el de Islandia: el 47% bebió alcohol el último mes. El responsable de semejante cambio se llama: “Juventud en Islandia”. En 1998 comenzó a abrirse paso, primero en las escuelas y en las familias, hoy es un programa exitoso que varios países europeos han tratado de implementar. “Youth in Iceland” advirtió a los padres que pasaban poco tiempo con sus hijos, que debían dedicarle más horas a estar con ellos, a apoyarlos, controlarlos y vigilarlos. Así nomás. Sin un cambio radical en las relaciones parentales no era posible conseguir un cambio en los jóvenes. El programa había partido de un análisis detallado, profundo, de los hábitos y el comportamiento de los jóvenes. El gobierno adoptó el programa y volcó fondos importantes para el desarrollo de la música, el deporte y las artes entre los jóvenes. En el 2002 el gobierno decretó que ningún joven menor a los 16 años podía andar solo por la calle. Cada dos años, el programa realiza un mapeo en toda Islandia, que incluye pautas de consumo, características de los hogares, ausentismo escolar y problemas emocionales. Este análisis periódico y sistemático de los jóvenes es puesto a disposición de las escuelas, para que puedan orientar sus actividades con un conocimiento fresco de los factores de riesgo.

Jorge Luis Borges había hecho de Islandia su segundo terruño. Aprendió el islandés, Publicó 3 libros ambientados en esa pequeña isla del Atlántico norte, y fue un gran estudioso de su larga vida literaria. Otra curiosidad: el Althing, parlamento de islandia, es el más antiguo del mundo, creado en el año 930.

Mientras en 2008, Europa era sacudida por una crisis económica que ponía a prueba las instituciones financieras, el gobierno islandés tomó una decisión radical: dejaría que su sistema bancarios se derrumbase, no haría nada por salvarlo. En sólo tres días Islandia conoció la bancarrota. El gobierno, además, les exigió a los bancos que redujeran las deudas inmobiliarias, y creó una agencia especial donde la gente con problemas financieros graves pudieran presentarse a solicitar que su deuda fuese perdonada. El Parlamento creó una comisión con amplios poderes para establecer una profunda investigación de la crisis, en la que descubrió una opaca telaraña de préstamos, de una institución financiera a otra, donde el dinero no era ni cerca suficiente para respaldar toda la operativa. Estas instituciones eran, en los hechos, la fachada de un sistema bancario fraudulento. Tras el colapso, Islandia comenzó a crecer de forma más sana, más sincera. Fueron esas medidas drásticas, que implicaron procesos penales mediante los que muchos responsables financieros acabaron en la cárcel, que la confianza en las instituciones se vio fortalecida. El turismo, antes de la crisis, estaba basado en unos 500 mil visitantes al año, hoy la cantidad de turistas fluctúa el millón y medio de personas. Los nuevos empleos son, sin duda, menos remunerados, pero la vida económica de Islandia ha cambiado, no imprimió dinero para enfrentar la realidad. El país, sin dudas, tiene un ritmo de vida más austero, pero la mayor parte de los esfuerzos van hacia la promoción social, a la educación y el deporte.

El gobierno impulsó la formación de 400 entrenadores de fútbol, la construcción de estadios techados en toda la isla, y ha estimulado la práctica en escuelas primarias y secundarias. Desde 2013, la selección islandesa viene creciendo en los torneos internacionales, con algunos triunfos destacadísimos, como en la Eurocopa de 2016, cuando en el proceso clasificatorio acabó ganando a las selecciones de Turquía y de la República Checa. También derrotó, en dos oportunidades, al de los Países Bajos. Ya clasificados en la Eurocopa, Islandia derrotó a Austria y a Inglaterra, por 2 a 1, en uno de los resultados más sorprendentes del torneo.

A Godín le debe caer simpático este conjunto de vikingos, que acaban cada partido ejecutando un extraño ritual junto a su hinchada. Tienen mística, tienen desparpajo. Algo de lo que los uruguayos también nos ufanamos. A nuestro faraón, y vaya a saber el origen de ese segundo bautismo, tal vez le toque frenar a cualquiera de esos hombres que vienen casi del Círculo Polar Ártico, con hambre de gloria, como los nuestros. Y en el hipotético caso de que la Celeste llegue a la final, ¿no sería un espectáculo memorable que esos dos pequeños pueblos les den a los grandes una lección de humildad?