Home Literatura Un gran diagramador oculto por Nelson Di Maggio
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Un gran diagramador oculto por Nelson Di Maggio

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No es tarea fácil organizar una exposición. Lleva tiempo. Conocer la obra del artista; elegir lo sustancial y evitar lo superfluo; calcular las medidas de la sala y el número de trabajos posible; establecer cronologías; planificar el montaje; cuidar la iluminación, la cartelería, los textos de pared; sacar fotos; diseñar el catálogo; escoger el teórico que interprete al creador y su obra; hacer las correcciones; pedir presupuesto a la imprenta; saber si el dinero que se tiene alcanza para la totalidad incluyendo la remuneración del curador, entre otros muchos detalles que conduzcan al disfrute comprensivo de la exposición. Un equipo, aun mínimo, parece indispensable para resolver la complejidad del emprendimiento. Después viene la relación práctica entre las diferentes partes para definir y concretar si el plan calculado amerita modificaciones, casi siempre inevitables durante la puesta en marcha de la exposición.

Décadas atrás no existía el curador, el conocedor encargado de dirigir con criterio firme ese cúmulo de diversidades. Todo parecía más sencillo y las carencias eran notorias, pero que, sin las exigencias actuales, igual funcionaban. Hoy los profesionales de la curaduría no existen en Uruguay; son escasos los que se acercan a un nivel aceptable, a veces con inteligencia, aunque la mayoría suele apropiarse del título por publicar un prólogo modesto y distribuir de manera convencional cuadros y objetos.

Thomas (Thomy) Lowy (Montevideo, 1947) es una personalidad conocida y reconocida del ambiente cultural uruguayo. Egresado del Ienba y la siguiente práctica clandestina en talleres surgidos en la dictadura cívico-militar, en «una época en la que el deseo de cambiar el mundo se soñó y gestó desde lo individual y lo colectivo de múltiples formas», según escribe en el catálogo, pasó a integrarse a la política como asesor del intendente Elizalde en 1985 y más tarde creó el Departamento de Cultura que dirigió hasta 1990 con brío y desenvoltura en apoyo a las camadas juveniles ansiosas de manifestarse en democracia, donde el rock irreverente, los festejos de Arte en la lona y la exhibición de desnudos de Oscar Larroca le ocasionaron contratiempos y polémicas propias de una sociedad en transición. Más tarde asumió la Dirección Nacional de Cultura (1995-2000) y fue director de la Unión Latina (2001-11), orientada con seductora inteligencia por el secretario general Philippe Rossillon desde París y su erudito asesor Édouard Pommier. Su talento gestionario lo condujo a la asesoría de varias instituciones internacionales (Unesco, oea, bid, Cefir, entre otras) y una intensa actividad como publicista, diseñador y docente en artes gráficas. Actualmente preside la Fundación mapi, entre dedicaciones agrarias e inmobiliarias.

Pero lo fundamental en esa abigarrada actividad fue la fundación del semanario Jaque, en 1983, del cual fue editor y diseñador. Un semanario que hasta 1988 marcó la prensa uruguaya por su elenco de firmas de alto nivel intelectual y, en especial, por el brillante e innovador diseño gráfico, de un atractivo visual no recorrido con anterioridad. Es en ese rubro que Lowy alcanzó un prestigio imbatible.

Curiosamente en, Por qué, de Thomas Lowy, exposición del Museo Blanes, apenas se puede ver algunos ejemplares sobrepuestos en vitrina, sin poder apreciar la riqueza de invención gráfica y el poder imaginativo de Lowy. Prefirió exhibir (¿por qué?) obras absolutamente desconocidas e insospechadas por el público y especialistas: numerosos dibujos en papel, algunas pinturas y esculturas que capturan variedad de retratos, gatos, parejas, desnudos de tímido erotismo de diferentes estilos donde dominan Picasso, Henry Moore, aspectos del cubismo (Archipenko), esporádicas incursiones en la abstracción y atisbos de libertad formal. Una presentación correcta, diagramada por Cristina Bausero, adolece de fallas fundamentales al no estar identificadas las obras por títulos ni fechas, aunque desde el desabrido catálogo se afirma pertenecer al período 2007-2018. Habrá que recuperar a ese gran diseñador que permanece oculto con un legado de enorme actualidad entretenido en prácticas de menor aliento con aroma pasadista.

Semanario Voces Simplemente Voces. Nos interesa el debate de ideas. Ser capaces de generar nuevas líneas de pensamiento para perfeccionar la democracia uruguaya. Somos intransigentes defensores de la libertad de expresión y opinión. No tememos la lucha ideológica, por el contrario nos motiva a aprender más, a estudiar más y a no considerarnos dueños de la verdad.