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Una audacia valerosa

Una audacia valerosa
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El historiador y Magíster en Ciencias Humanas Juan Carlos Luzuriaga acaba de presentar su libro “La reconquista de Buenos Aires. El cenit del Montevideo colonial” (Editorial Planeta). Se trata de un trabajo profundo y detallado que, al decir de la historiadora Ana Ribeiro, cuenta lo que hubo “detrás de la audacia valerosa de los muy fieles montevideanos” de aquellos tiempos.

En lo que refiere a libros de Historia nos hemos (mal) acostumbrados a que en los últimos años los estantes de las librerías se hayan abarrotado de eso que se ha dado en llamar “el pasado reciente”. Es decir, toda una serie de publicaciones que ponen su lupa en los acontecimientos que se sucedieron vertiginosa y lastimosamente en Uruguay desde los años 60 hasta la recuperación democrática de 1985. Por eso mismo este libro de Juan Carlos Luzuriaga no deja de ser una bocanada de aire fresco que invita a recorrer otros tramos – igualmente ricos y convulsionados – de nuestro pasado.

Luzuriaga nació en Montevideo en 1956, es Magíster en Ciencias Humanas opción Historia Rioplatense y licenciado en Historia (UDELAR). Especialista en Historia Militar (Universidad Jaime I, España) y docente del Instituto de Profesores Artigas y del Instituto Militar de Estudios Superiores. Es miembro de la Asociación Uruguaya de Historiadores, de la Academia Uruguaya de Historia Marítima y Fluvial y del Instituto Laguarda Trías, entre otros. Ha publicado sobre inmigración vasca, fútbol e historia militar y ha participado en congresos en Uruguay, Argentina, España y Brasil.

Este trabajo está basado en la tesis que presentó en la maestría de la Facultad de Humanidades y Ciencias y que aprobó en junio de 2015. Y que fue el corolario de más de una década dedicada a investigar todo lo vinculado a las Invasiones Inglesas al Río de la Plata.  Dice al respecto el autor: “(Las Invasiones) constituyeron un acontecimiento que conmovió, por múltiples y obvias razones, a la sociedad colonial rioplatense. La ruptura de la paz correspondió a los británicos, quienes en 1804 atacaron a una flotilla española cerca del cabo de Santa María, en el Mediterráneo. De ahí en adelante los hechos se dieron en forma vertiginosa, particularmente para Montevideo”. Entre otras cosas, la Reconquista de Buenos Aires, que se dio en 1806 y fue “llevada adelante por las autoridades de Montevideo con el auxilio de los vecinos de la ciudad”, es, al decir de Luzuriaga, “un hecho poco analizado por nuestra historiografía, a diferencia de la argentina, que se ha apropiado de alguna forma de lo ocurrido”. Por esto mismo, el autor se interesó por el tema y publica este trabajo que tiene como objetivo “profundizar en Montevideo como motor de la Reconquista y así poner en valor este suceso, que impactó a nuestra sociedad colonial”. Para lograrlo, se planteó cuatro áreas de trabajo: la sociedad en la guerra; la Reconquista de Buenos Aires en sus aspectos militares y el papel de los diferentes actores en estos sucesos; una revisión historiográfica sobre el acontecimiento; y, finalmente, sus propias conclusiones que se resumen de alguna manera en el título del libro. Anota, además, que sintió la necesidad de apuntar la importancia de la Historia militar, “con un enfoque de guerra y sociedad que es poco usual en nuestro medio”.  Y refiere a la importante intervención de tropas regulares, milicias, las marinas inglesas, españolas y francesas, corsarios y aristócratas en los acontecimientos de aquellos años.

La historiadora Ana Ribeiro sostiene en el propio libro: “Las invasiones inglesas a Buenos Aires, en 1806, marcaron el cenit del Montevideo colonial, el momento culminante de un mundo que ya no volvería a ser igual. En el Portón de San Pedro, con pífanos y tambores, las familias despidieron a sus comerciantes y vecinos, convertidos voluntariamente en soldados. Cientos de montevideanos en edad de pelear fueron a retomar la capital porteña. Esa operación de reconquista, organizada por las fuerzas civiles y militares de Montevideo, los reveló leales a una corona que estaba geográficamente muy lejos para ampararlos con rapidez y – a la vez demasiado decadente para superar los ataques que se avecinaban. ¿Qué había detrás de aquella “audacia valerosa” de los muy fieles montevideanos? Este libro lo cuenta”.

En sus 278 páginas el libro se detiene, como bien señala Ribeiro, en intentar explicar con detalles de cronista los antecedentes que desembocaron en aquella Reconquista. Y, sobre todo, en los motivos que llevaron a decenas de personas a embarcarse en la cruzada. A esto se agregan análisis de estrategias militares y tácticas de mar y tierra en los inicios del Siglo XIX, un perfil de los soldados en la situación límite de la batalla y las posiciones que fueron adoptando los “anglófilos e independentistas”, los “porteñistas académicos y militares” y los “porteñistas populares”. También hace referencia a la vida en Montevideo y la Banda Oriental entre 1790 y 1805 (con sus apostaderos, corsarios y mercantes), los pormenores de la decisión política de reconquistar Buenos Aires y la fuerza militar de los vecinos de Montevideo. Destaca a los miñones (“la vanguardia de la Reconquista”), el papel de la fe católica como estímulo y el sacrificio de los montevideanos.

Respecto al sentir de los solados de cara a los avatares de una batalla, dice el autor: “En la guerra, el mundo del combatiente se limita a su entorno. Es en ese entorno cercano, a veces un puñado de individuos, donde encuentra la imprescindible seguridad para transitar las incertidumbres de su vida diaria de soldado. Todo lo que se ubica más allá, incluso los objetivos del regimiento y su propia familia pasan a un segundo plano. La tensión previa al combate muchas veces se alivia con el consumo de licores. El momento que antecede a la batalla está dominado por el orden y la disciplina, luego, en la medida en que transcurren las acciones, va creciendo el desorden de las formaciones, para culminar con el caos preñado del horror, miedo y valor. El soldado lucha por sus camaradas vivos, pero no piensa en sus camaradas muertos”.

Como cierre de su trabajo, Luzuriaga dedica varias páginas a compartir algunas conclusiones. Destaca el mérito de los montevideanos, que llegaban a un 30 por ciento de las tropas, y cómo su aporte económico y logístico, particularmente en naves, fue decisivo. “Comerciantes, hacendados, viudas y jornaleros apoyaron con desprendimiento el esfuerzo bélico”, no solo formando milicias, sino también “en forma de donativos, préstamos de dinero, bienes, provisiones y alojamiento”.

Luzuriaga señala que “es difícil” cuantificar los méritos de las jornadas de junio de 1806 en Buenos Aires, “pero en perspectiva, fue la Real Armada, que tenía su base en Montevideo, la que se constituyó en el esqueleto y el nervio de las fuerzas de la Reconquista, apoyada por las unidades veteranas y las milicias”. A tal punto que figura como una de las glorias de guerra de la Marina española, en el Panteón de los Marinos Ilustres, en San Fernando, Cádiz.

“Asumieron la guerra asimétrica en el mar – dice el autor -, condujeron y protagonizaron la liberación de Buenos Aires y en esa acción llevaron adelante operaciones terrestres para las cuales no estaban particularmente preparados, lo que subraya su capacidad de adaptación y la voluntad de sus mandos para reconquistar la capital. El resultado está a la vista”.

Y puede verse y repasarse en detalle en este libro de lectura imprescindible.