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Venezuela, sola y valiente por Luis Nieto

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La lista de muertos en Uruguay, entre 1968 y el golpe del 27 de junio de 1973, incluye a 85 personas; empieza con Líber Arce el 12 de agosto de 1968 y se cierra con Luis (Perucho) Luzardo, el 12 de junio, pocos días antes del golpe de Estado. La mayoría de los fallecidos pertenecían al MLN, y apenas un pequeño puñado no tenía pertenencia política. 85 personas muertas de forma violenta, a lo largo de cinco años, con una guerrilla operando en el país. La inmensa mayoría fueron jóvenes idealistas, convencidos que después de Pacheco se darían las condiciones ideales para la lucha armada a gran escala. Murieron sin comprobar sus aciertos, y, también, sin vivir sus frustraciones. Esas muertes, además de las consecuencias sociales y económicas que trajo al país, todavía están en carne viva.

En Venezuela, en poco más de tres meses, la cantidad de muertos en las calles pasa el centenar. Para frenar el descontento de la población por la falta de comida, medicamentos, aparte de la usurpación de los poderes de la Asamblea Nacional, el gobierno saca a la calle sus fuerzas de choque para combatir a gente desarmada. ¿El gobierno uruguayo, o quienes lo asesoran están informados de la situación que está viviendo nuestro socio del Mercosur?

Claro que todo esto lo sabe nuestro gobierno, y los otros tres miembros del Mercosur. Como también sabe que ese Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela (Poder Judicial) fue nombrado a dedo, a raíz de conocerse el resultado de los comicios  que le dieron la mayoría absoluta de la Asamblea Nacional a la oposición. No se cumplieron los plazos constitucionales para su nombramiento, ni las formas. Se llegó al absurdo de que un diputado chavista se votó a sí mismo para integrar el Supremo Tribunal.

La Constitución venezolana prevé que a mitad del período de gobierno la ciudadanía puede pedir la celebración de un referéndum revocatorio, que, en caso de resultar positivo implica la remoción del presidente. A pesar de que la oposición consiguió las firmas en tiempo récord, el Consejo Nacional Electoral, otra de las instituciones acaparadas por el Poder Ejecutivo, congeló el proceso del revocatorio, dejando que se cumplieran todos los plazos previstos por la Constitución. Esto también lo sabe el gobierno uruguayo.

¿Cuántas bajas ha causado la oposición venezolana a la Guardia Nacional y a las Fuerzas Armadas? A esto no se le puede llamar “enfrentamiento”, esto es la masacre de una población civil, que a las muertes debe sumar cientos de heridos, y alrededor de 6000 detenidos en estos tres meses y medios. Han encarcelado dirigentes de la Mesa de la Unidad Democrática acusándolos de manipular explosivos. Esa no es ni nunca fue la estrategia de la MUD.

Cuando el gobierno uruguayo acudió a la cumbre de Mendoza, pocos días atrás, ¿se había informado sobre la presión que estaba soportando la población civil de Venezuela, y no sólo la oposición que responde a la Mesa de la Unidad Democrática? ¿Estaba informado que tanquetas de la Guardia Nacional arrasaban las rejas de los edificios para que la tropa pudiera invadir los edificios particulares, sin orden de allanamiento, como un ejército de ocupación ciego de odio contra los ciudadanos de un país a conquistar?

El gobierno uruguayo parece no estar enterado que la represión ha utilizado gases lacrimógenos contra edificios de apartamentos y hasta dentro de hospitales. Al frente de los civiles desarmados, jóvenes estudiantes, de entre 17 y 25 años, enfrentan a la represión protegiéndose malamente con escudos de madera y cascos de motos, devolviendo las granadas de gas lacrimógeno a la tropa, que apunta al cuerpo, algo expresamente prohibido. La oposición ha bautizado a esos muchachos “escuderos de la libertad”, es un título honorífico, dan su vida para luchar contra un ejército que se comporta como un ejército invasor. Cuando todo esto pase, sus historias serán el paradigma de la resistencia, que con manos desarmadas han sido capaces de hacer retroceder varias veces a la Guardia Nacional.

Quienes hoy se muestran indiferentes ante lo que está pasando en Venezuela, nuestro gobierno, por ejemplo, no llegarán a la cita cuando la libertad estalle, y será nuestra vergüenza que hayan optado por un puñado de delincuentes.

Los diarios anunciaban que esta sería una de las reuniones más importantes del Mercosur, sin embargo, la montaña parió un ratón. Uruguay fue con su enorme deuda externa a llorar a sus socios, y sus socios parecen más perdidos que nunca. Pensaban mostrarle tarjeta amarilla al gobierno de nuestro país pero ni eso, se tragaron la tasa consular y todo el resto de la argumentación. Uruguay cumplió con su intención de enfriar el partido, y batalló para meter a Bolivia en este conglomerado. Por supuesto que la representación boliviana se negó a firmar la declaración descafeinada en la que el Mercosur le pedía a su socio ausente que hiciera lo posible por solucionar su conflicto interno.

Ni siquiera se tomó en cuenta los mil agravios que diariamente regalan Maduro y su canciller a todo ser que se mueve. Es la falta de sensibilidad ante los venezolanos, que son más socios del Mercosur que su gobierno, que, en definitiva, sólo está de paso. Hasta el canciller Nin Novoa tuvo que buscar una forma decorosa para eludir contestarle a la excanciller Delcy Rodríguez, que lo había insultado con toda la saña que los dirigentes chavistas aprendieron de su mentor, y que tanta risa producía en la opinión pública.

Lo único digno que el Mercosur podía haber exigido a Maduro en la cumbre de Mendoza debió ser que fijase una fecha concreta para la realización del referéndum revocatorio, o, en su defecto, para realizar elecciones generales sin proscriptos y sin presos políticos. ¿Alguien le teme a la opinión de la ciudadanía? Todas las garantías constitucionales ya volaron por los aires, y Maduro sabe mejor que nadie que va a perder cualquier tipo de elección. No tiene salida. El día que este gobierno caiga y se conozca en detalle la gestión del chavismo, plagada de delitos, al punto de fundir al país con el potencial económico más grande de América Latina, sólo cabe esperar la cárcel y el bloqueo de los inmensos capitales guardados en varios países. Esto también debería saberlo el gobierno uruguayo, y hasta mejor que nosotros. Maduro sólo cuenta con el apoyo de las Fuerzas Armadas. Ni siquiera la población de los barrios tradicionalmente chavista lo apoyan actualmente.

¿A qué le teme el tándem Nin-Vázquez si ellos saben todo esto? Pésimo papel hizo Uruguay en Mendoza.

Se habla de relanzamiento del Mercosur, de grandes oportunidades comerciales, o de algunas correcciones en el Fondo para la Convergencia Estructural del Mercosur. Con países siempre en la cuerda floja ¿cómo es posible prever el cumplimiento de cualquier compromiso? ¿Tienen que ir Rodríguez Zapatero, Torrijos o el Papa a mediar en Venezuela, o es que el gobierno uruguayo sigue convencido que la Mesa de la Unidad Democrática es el brazo político de Estados Unidos en la región?

El peor desenlace que puede darse en Venezuela, sería que Trump, el amigo de Putin, que, a su vez, acaba de alabar públicamente las condiciones de liderazgo de Maduro, se meta en el conflicto, y entonces se presente la posibilidad dorada de acabar con toda la oposición, al precio que sea, y someter al pueblo a una lógica de alarma nacional. Los jefes del régimen chavista tienen sus vidas resueltas, desde todo punto de vista, pueden soportar por un largo período el asedio de Estados Unidos. Sus hijos no les van a pedir comida, a lo sumo una Lamborghini.