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¿Y de que hablamos hoy?

¿Y de que hablamos hoy?
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Estoy indecisa. O del nuevo presidente de Francia, el más joven de la historia de ese país, Emmanuel  Macron (39 años) y su esposa Brigitte Trogneux hoy de 64  protagonistas ambos de una historia de amor que comenzó cuando, siendo su profesora de  francés y teatro, Emmanuel se enamoró de ella. Tenía, el, 15 años. Y esperó. Simplemente esperó. Y hoy,  Presidente de la Quinta República con el 64% de los votos, una de sus primeras declaraciones estuvieron destinadas a su mujer: “Sin ella no estaría aquí”.Aplausos para el señor Macron. Por Presidente de Francia. Y por Hombre. De los de verdad. Es poco común escuchar algo así. Es de esperar que el poder no lo haga cambiar de senda.

La otra opción es venirnos al hoy más reciente, un hoy en Uruguay, un hoy del  domingo 7 de este mes de mayo por la noche en el auditorio Adela Reta.

Con tiempo suficiente para lograr una buena ubicación Martha adquirió las entradas para aplaudir, una vez más, a Ney Matogrosso.

La presentación del estupendo e inagotable artista brasileño estaba

fijada para  las 20 hs. Con tiempo suficiente nos ubicamos en nuestros lugares: tercera fila en platea baja. Te diré que era como estar en el escenario.

Faltaban dos o tres minutos para las ocho de la noche y seguía entrando el público como si recién se hubieran abierto las puertas.

Y la presencia de “hombres y  mujeres”, “mujeres y hombres” con una sorprendente presencia de jóvenes (ellas y ellos, claro) hablando en voz alta que eran ubicados en sus butacas, iba en aumento.

De pronto, sin previo aviso, (a las 20 en punto) aparecieron en escena no aquel por el cual se pagaron $ 2.750 por  cada localidad, sino un DJ. junto a un joven delgado y alto haciendo sonar un trombón.

Miré a Martha desconcertada y murmuró  a mi oído: “Son los teloneros”. Pensé en diez o quince minutos y me dije: “está bien”. Pero cuando ya pasaban las 20 y 20 minutos, me dirigí a una de las jóvenes acomodadoras y pregunté en que momento comenzaba la actuación de Ney Matogrosso y me respondió: “Está prevista para las 20.30”.

Como comprenderán le respondí que las localidades que habíamos adquirido tenían  impresa junto al día,   la hora de inicio del espectáculo y que  ¡oh, casualidad! Era 20, es decir, 20.00 hs.

 

Mientras tanto el público proseguía entrando y hablando en voz alta, haciendo caso omiso al saxofonista y al DJ  que movía todo lo que era posible mover y mecía su cuerpo al ritmo de la música que el administraba, acompañada de tanto en tanto por el saxo. Alguien comentó que  en realidad el “manos de tijera” era el telonero: un DJ. del cual, lamentablemente, olvidamos su nombre. El del saxofonista no lo sabían. Nadie.

Alguien hizo un comentario, dirigido a mi, que era por Agadu y que cuando estuvo Paul Mac Cartney  ocurrió lo mismo por esto, por aquello y por lo otro. Felizmente comenzaron a bajar las luces de sala y, por fin, en el escenario la figura menuda, delgada de uno de los artistas más transgresores que hemos conocido  y admirado: Ney Matogrosso que con 74 años continúa haciendo gala de un talento artístico que hasta el momento no ha sido, posible (felizmente) tener imitadores. Canta y baila sin dar muestras  de cansancio, la respiración no se entrecorta, la voz permanece intacta; sus “tiempos” están medidos, controlados. El tema lento aparece en el momento exacto como también y el cambio de ropa en el escenario que  le permiten un “respiro” al artista que no baja, en ningún momento esa energía, poder de seducción y demostración de talento que solo tienen los elegidos.

Sigamos con el tema: el imprevisto cambio de horario para el inicio de la función de Ney Mattogrosso.

Después de mis reclamos, y hablo en primera persona, porque no vi, no escuché a ningún otro espectador haciendo lo mismo.

En más de una oportunidad en el Auditorio Dra. Adela Reta hemos comprobado que si no es producción del mismo, no hay programas. Sin duda eso está a cargo de la producción del espectáculo de turno. Aunque la “cara visible” es el Auditorio que nos tiene acostumbrados a estupendo material en cada espectáculo de ballet.

Digamos que esa sería la primera “falta” a señalar. Pero digo “sería” porque en eso las cartas están echadas. El juego comenzó la primera vez que eso sucedió luego de un acuerdo (pienso, se me ocurre porque no tengo información” oficial”) entre las dos partes:  auditorio y producción de un espectáculo extranjero y/o nacional.

Lo que considero, no tiene excusa, es lo referido a los teloneros y a lo que considero una trampa para el espectador: anunciar al artista internacional para las 20, apareciendo en su lugar un DJ y un saxofonista “sin nombres” que durante 30 (treinta minutos) permitieron que el público continuara entrando a la sala.

Eso no está bien. Eso no debe pasar: no admite ninguna clase de filtro.

Si la producción del espectáculo decide poner teloneros la sala (en este caso el Auditorio) debe manejar los horarios de otra forma. Porque la actuación del artista no se inició a la hora establecida.  Un gran reproche al Auditorio único responsable de lo vivido el domingo 7 de mayo.

Al día siguiente me comuniqué con Alexis Buenseñor, Presidente de AGADU (Asociación General de Autores) quien también participó de la creación de la Ley 16224 referida a FONAM (Fondo Nacional de Música). De acuerdo a esta Ley un espectáculo extranjero que NO  incluya a UN artista nacional deberá aportar  al Fondo Nacional de Música el 5% de la recaudación; si “estuviera implementado por lo menos por UN espectáculo o artista nacional aportará solo un 3%, siendo el organizador (en este caso un privado) el obligado al pago en carácter de contribuyente.”

De la conversación con el Presidente de AGADU quedó claro que la Ley 16224 solo incluye al Fondo Nacional de Música y que la Institución que protege  los derechos de autor actúa de acuerdo a sus propias reglamentaciones.  También nos informó, respondiendo a nuestra pregunta que “no se no se anuncia el nombre del o los teloneros” Y claro, si no es o no son conocidos, nos quedaremos con la curiosidad y las ganas de saber quienes son.

Eso (no dar nombres) no lo leí en la Ley 16224.  En fin, otro día le pediré que me diga por qué son ignorados los nombres de los teloneros.

Lo ocurrido el sábado en la función de Ney Matogroso no puede volver a suceder. Nosotros, el público, no sabemos de producciones particulares. Para nosotros, lo que cuenta es el Auditorio Adela Reta y lo que veremos en su escenario.  Es la responsabilidad de quienes están al frente del Auditorio dar la información correspondiente por el medio que sea.

Y es responsabilidad de quienes asisten al espectáculo (público en general) hacer conocer su discrepancia, (siempre que la tengan, claro) con lo sucedido el sábado 7 de mayo. Si nos mantenemos en silencio los responsables (en este caso Auditorio) pensarán que todo está bien y seguirán en la misma. En cuanto a los teloneros, pidan, exijan ser anunciados con sus nombres y apellidos. De lo contrario, aquellos que no son conocidos,  seguirán siendo  “Juan de los palotes”.

Pienso, estoy convencida que siempre debemos hacer valer nuestros derechos. De lo contrario podemos llegar a vivir cosas feas, como ya tuvimos. Y yo, no las quiero.

Hasta la próxima. Que seas feliz.

Cristina Moran En 1948 comienza su actividad en CX 16 Radio Carve. En el año 1956 forma parte del grupo de pioneros que da inicio a las transmisiones de Televisión en Uruguay, a través de Saeta TV Canal 10. En 1968 comienza en Canal 10 su programa Domingos Continuados que cierra el ciclo 20 años más tarde. En los ´80 se integra a los movimientos de mujeres y participa en el congreso “La situación de la Mujer en América Latina y el Caribe” celebrado en Cuba y en 1987 viaja a la entonces Unión Soviética junto a 23 compatriotas convocadas por el Congreso Mundial de Mujeres. En teatro actuó en varias obras como: “Mi suegra es una fiera”. “ El Avaro”, “¿Dónde está Miusoff?”, “La pecera”, “Homu Calvus”, “Estimada señorita Consuelo” ,“Los cálices vacíos”, “Ocho mujeres”, “Jardín de otoño”, “Candombe al sur”, “Mujeres en el armario”, “Orinoco”, “A la deriva”, “Steel magnolias”, “Sus ojos se cerraron ”, “Las preciosas ridículas”, “La dulce historia de Florinda Flores”, “La Morán se confiesa”. Es colaboradora de Semanario Voces con su columna Rememorando.