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¡ Y piden su renuncia!

¡ Y piden su renuncia!
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A pesar de haber actuado con el rostro cubierto y casco, fue sometido a la Justicia y encarcelado el asesino del agente policial Wilson Coronel, ultimado semanas atrás durante rapiña en  pizzería de Pocitos.

Se trata de Odemar Jerar Fagúndez, alias “Yiyo”, de 39 años de edad, poseedor de ocho antecedentes por delitos de hurtos y rapiñas –y alguno salido a luz con estas actuaciones-, inexplicablemente en libertad.

Policía Científica informó que en el cotejo de las vainas encontradas en la escena del crimen surgieron coincidencias con otros tres hechos delictivos –un homicidio y dos rapiñas a panaderías- cometidos en junio y julio del corriente. La misma arma en todas las ocasiones, pues; y la misma mano que la empuñó –según describieron al ladrón testigos presenciales en cada evento-. El recorrido de la moto que lo llevó a Pocitos y en la que huyó tras robar diez mil pesos del comercio y matar con tres tiros a Coronel, fue seguido puntualmente gracias a las cámaras instaladas en las calles de la ciudad. Se ubicó su paradero en el Cerrito de la Victoria.  Efectivos del PADO rodearon la zona. Dieron con la madriguera del criminal. Le intimaron salir. Pretendió resistir y escapar. Fue reducido –incólume-. Debía otra muerte (cometida días antes), en  “ajuste de cuentas”.

A la viuda de Coronel el Ministerio del Interior le dio cuenta de los procedimientos, le entregó una suma de dinero para subsistir y le ofreció trabajo en sus dependencias. Eficacia. Respeto de derechos humanos. Solidaridad con víctimas del delito. Función cumplida cabalmente sin estridencia alguna, según corresponde.

Pero no es cuestión de “Téngase presente y archívese”. De ninguna manera. Hace años que la inseguridad está en el candelero, la Policía en la picota y Bonomi en permanente camino a ser ejecutado. Aquí bocones electoreros y medios de comunicación masiva no han dejado de convertir consabidos problemas de violencia criminal a nivel global en falencia del Estado, ignorando hechos, datos y cifras comparativas con la región y el mundo,  fomentando notoria o implícitamente sentimientos de inseguridad ciudadana –como si el miedo, la irracionalidad o el reproche colectivos sirvieran de algo para mejorar la situación-.

Anoto.

Uno.  Radio, prensa y televisión mostraron desde todos los ángulos posibles, fin y entierro de Coronel, así como las repercusiones en su familia y compañeros de tareas. La escena del crimen fue repetida de modo abrumador. Todo hacía aparecer como que el crimen quedaría impune. Detenido su autor, informaron sobre el esclarecimiento pero no abundaron en detalles sobre la capacidad evidenciada por la Policía para lograrlo.

Dos. El trabajo perfectamente ensamblado de Policía Científica, investigadores, consulta de archivos, estudio de cámaras, dedicación total, permitió culminar exitosamente los procedimientos, al mismo tiempo que de manera indiscutible exhibe los avances tecnológicos, de coordinación, capacidad jerárquica e inteligencia del instituto policial.

Tres. No tenemos una Policía “justiciera”. Los captores del “Yiyo” eran los camaradas del agente asesinado. Sus sentimientos fueron refrenados por la más estricta legalidad. En otros sitios, en otras épocas, la cosa hubiera sido muy diferente. Conocí al comisario Meneses –estuvo en mi estudio un par de veces-. Dejó a Buenos Aires sin hampa marginal. Murió mucho malandra. Dando cara a “las fuerzas del orden” pero cosidos a bala por las espaldas. Dillinger, “el enemigo público número uno”, fue acribillado por el FBI a la salida de un cine de Chicago con las manos en los bolsillos. Giuliani, el ayatolá de Novick no limpió Nueva York di delincuentes a escoba y cepillo. La “ley de la fuga” es más vieja que la Biblia. Es un “ajuste de cuentas” perpetrado por los buenos de la película.

Cuatro. Bonomi resulta ser el mejor ministro del Interior desde que se juró la Constitución de 1830. Por algo el Tabaré lo quiere al firme con él. Lo está demostrando con hechos. Conoce el universo de problemas que le implican y, sin bulla, aspavientos ni frases divinas, a pesar de su hablar en borrador, piensa, estudia, trabaja, urga aquí y allá, consulta y, optimizando recursos, directo al mejor servicio, … ¡actúa! –por lo que encuentra soluciones (provisorias y duraderas).  Está construyendo una Policía Nacional eficaz, moderna, para ahora y el futuro. Aseó y asea continuamente la casa. Dignificó la función. La está tecnificando al máximo. Terminará con la superpoblación carcelaria. Otorga la mayor seguridad posible a la población –sabiendo que el delito no descansa y muta continuamente de operativa-.

Cinco. Comparando nuestra realidad de vida con las del resto de mundo, estamos en el podio.  Y los estúpidos dicen: “¿Por qué ir al exterior? Tenemos que comparar el Uruguay con sí mismo en otro tiempo”. Bueno, me acuerdo que cuando vivíamos en Artigas (yo tenía cuatro años), en noches de mucho calor, dormíamos con la puerta de calle abierta, sujeta con piedra ágata, había mangas de langosta que ocultaban el sol a mediodía y en el cuartel repartían comida al pobrerío los días de fiesta patria.  Los quejosos de inseguridad no saben que el tiempo pasa y los “códigos” cambian: ahora los chorros afanan al vecino de al lado o al puestero de la esquina.

Seis. Propongo erigir una estatua a Bonomi en la Plaza del Entrevero,

Jose Luis Baumgartner

Abogado, periodista y escritor.