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Y siguen peleando

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El realizador audiovisual Javier Hayrabedian dirigió y acaba de presentar el documental “Rock&Roll Actitud” que aborda la historia de la legendaria banda Cadáveres Ilustres. Se trata de un trabajo profundo y de gran calidad técnica que será exhibido del 16 al 19 y del 23 al 26 de noviembre, a las 21:30 horas, en la Sala B del Auditorio Nelly Goitiño. Hayrabedian contó a Voces cómo surgió este proyecto y cómo fue el proceso de llevarlo adelante.

“Rock&Roll Actitud” es un documental que narra las peripecias de Cadáveres Ilustres, una legendaria banda formada en Montevideo a mediados de la década de 1980 y una de las principales protagonistas de la movida juvenil de la post-dictadura uruguaya. Rafael del Campo, desde la batería, aporta un sonido grave y sólido y ha sobrevivido junto a Pablo Martín a todos los avatares de una banda que emerge y se desarrolla en la escena, siempre alejada del mainstream y fiel a un estilo oscuro y crudo. Cadáveres Ilustres siempre ha tocado en pequeños boliches y para seguidores que encuentran en las letras y en las canciones de la banda un antídoto y una posible actitud frente a la vida que les tocó vivir. Pablo y Rafael son hoy dos cincuentones que alguna vez soñaron con ser estrellas de rock, pero que se enfrentan a un dilema existencial: entre la realidad de liderar una pandilla de veteranos que tocan cuando los invitan otros grupos, o quizás dejar de existir para convertirse finalmente en una banda de culto, en los últimos sobrevivientes de una estirpe que se mueve entre el ruido garagero y la auténtica oscuridad post-punk.

Javier Hayrabedian es Licenciado en Ciencias de la Comunicación. Estudió en el SICA (Sindicato de la Industria Cinematográfica Argentina) entre 2000 y 2001. Se desempeña en la actualidad como Realizador Audiovisual en el canal público Tevé Ciudad. En el año 2011 participó en la coproducción de TAL (Televisoras de America Latina), en la serie “Mi país, mi mundo”. Filmó la serie documental “Clubes con historia”, finalista en el concurso de TAL 2013. Fue seleccionado por la cadena internacional Al Jazzera, que financia el documental de su autoría “Chess private lessons”, estrenado en la serie Viewfinder 2014. Obtuvo el premio Nuestro Norte es Sur, otorgado por la cadena Telesur en el festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de la Habana. Es realizador de numerosos videoclips de artistas uruguayos como Sordromo, Loop Lascano, Mónica Navarro, Kubricks. Dirigió el videoclip “Mincho bar”, del rockero español Loquillo.

 ¿Cómo surge la idea de hacer éste documental?

Alrededor de 2009 que es cuando hablamos con Gabriel Peveroni por primera vez del tema. Sucede que Gabriel subía a mi auto y la mayoría de las veces sonaba Cadáveres de un CD  que yo me había armado con las mejores canciones y un día me preguntó por qué siempre escuchaba lo mismo, entonces le expliqué que eso venía de mi época de adolescente, que siempre me gustó mucho la banda. Me dijo: “claro, sos de Pando”. Y es verdad, el haber vivido en Pando en el momento que fue cuna del R&R me posibilitó ver muchas bandas en boliches que hoy ya no existen, uno ahora es un supermercado. Luego Gabriel hizo el contacto con Pablo, nos juntamos una tarde en un bar de Malvín y ahí empezó a delinearse una idea que a la postre terminaría siendo un documental.

 ¿Qué tenía / tiene la banda como para hacerla objeto de un trabajo como éste?

La banda tenía y tiene una actitud única. Por lo pronto en el momento de abordar un documental es fundamental pensar en una historia (con un posible conflicto, aunque sea pequeño) a desarrollar. En este caso creo que documentar una banda que sigue peleando por tocar aunque sea en boliches de mala muerte cuando los invitan otras bandas habla de una actitud. Una actitud alejada de los gestores culturales y de las bandas-empresas de la actualidad. Cuando hoy en día muchas bandas piensan en componer temas marketineros para vender, Cadáveres piensa en subirse a un escenario y brindarse a su público, sean dos o cien, y eso es admirable y habla del valor del espíritu de estas personas. ¿Acaso eso no alcanza para emprender un documental? Además, y no es menor, es una de las bandas germinales del rock uruguayo, una banda que surge luego del agujero negro de la dictadura y desde un cierto lugar, documentar y posibilitar el acervo de un material para generaciones que desconocen el cassette, (el famoso Tk90), una vida sin Youtube y la época que había que esperar sentado frente a la radio a que te pasaran el tema que querías escuchar (y muchas veces grabarlo empezado o por la mitad) entonces, quizás dentro de un tiempo cobre el valor que realmente se merece. Ojalá.

¿Cómo recibieron ellos el planteo de querer hacer un documental con su historia?

A lo primero con un poco de desconfianza porque es normal, la gente nunca cree que su historia de vida merezca ser filmada. También hay ciertos reparos frente a la cámara y todo lo que ella irrumpe, (la privacidad), y eso me parece que es imposible no sentirlo. Pero ahí entra la labor del documentalista de planificar con estrategia y astucia el camino para lograr cierta empatía y algunas escenas que te imaginás a priori que pueden llegar a funcionar. El tiempo es fundamental y hay que tener paciencia. Paciencia y dominar la frustración. El cine es muy frustrante y traicionero en algunos aspectos, entonces a veces hay que enfocarse en una idea, en los pequeños logros y aferrarse a ellos. Pretender que el estado sea el único camino posible para poder filmar puede ser traumático, entonces hay que emprender otros caminos. Nosotros nos fuimos dando cuenta que los fondos públicos de financiación no confiaban en nosotros o no les parecía una historia interesante a apoyar económicamente, entonces comenzamos a filmar con nuestros fondos y con el apoyo de amigos que querían contar la historia. Hoy estamos orgullosos de que sea cien por ciento independiente. Igualmente quisiera dejar en claro que los chicos de la banda fueron muy generosos con nosotros porque nos abrieron todas las puertas de los lugares para filmar y jamás pusieron reparos en nada. Eso hace más fácil el trabajo y también nos posiciona a nosotros a un lugar donde las personas respetan tu trabajo (cosa que no sucede muy a menudo).

¿Qué objetivos te planteaste al abordar la realización del documental?

 El primer objetivo era terminar, o sea que no fuera un proyecto que quedara por el camino. Que la falta de financiación no fuera un impedimento sino que potenciara lo creativo. Entonces nos pusimos a trabajar en un guión (que en primera instancia fue una escaleta) y tratar de plantearnos algunos pequeños objetivos en un tiempo manejable. Cuando quisimos ver habían pasado dos o tres años y teníamos cierto material cargado en la isla de edición. Entonces junto a Gabriel nos pareció que los posibles “entrevistados” le podían dar cierta estructura además de la que estábamos construyendo con Pablo y Rafa, el material de archivo y lo que estábamos generando nosotros en toques y shows.

El documental tiene distintos momentos, desde emotivos hasta humorísticos, ¿cuáles rescatás puntualmente?

Lo he visto tantas veces que me lo sé de memoria, hasta lo que dicen los entrevistados. Pero puntualmente hay algunos momentos que me parecen interesantes, más allá de que se intenta una mirada general (que puede verse o no depende del ojo).  La escena de Pablo y Rafa en la previa de un show me parece de lo más sincera de la interna del rock, totalmente despojada de vedettismo y de la sensación de tener que gustar. Me parece genial. Luego cuando Pablo habla de Rafa y Rafa de Pablo también, siempre me pareció, desde que filmábamos, que hay una gran historia de amistad que es la que posibilita que una banda dure treinta años, y eso es un gran mensaje para las generaciones futuras. Creer en la amistad, tolerar y respetar al otro como uno de los posibles caminos para desarrollar proyectos. Eso fue un gran aprendizaje para todos.