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“Zitarrosa hace falta en este Uruguay”

“Zitarrosa hace falta en este Uruguay”
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Este 10 de marzo, fecha de nacimiento de Alfredo Zitarrosa, se presentará el espectáculo “Tango & rock & roll”. Tocarán Julio Cobelli, Christian Cary y Gabriel Peluffo, acompañados por Guzmán Mendaro y Poly Rodríguez. Será, precisamente, en la Sala Zitarrosa, y repasarán clásicos del repertorio del tango, el rock y la milonga. Cobelli contó a Voces cómo ha sido su camino en la música, qué es el “estilo Zitarrosa” y qué se verá este sábado sobre el escenario.

Julio Cobelli nació en 1952 y tiene un largo camino como guitarrista. Se ha destacado por su tarea docente y por ser guía para varias generaciones de músicos uruguayos. También ha viajado al exterior para tocar, grabar y dictar cursos. Comenzó a tocar la guitarra con su padre, Floro Cobelli, y con el payador Walter Apesetche. En 1970, con 18 años, se sumó al trío que acompañaba a Alfredo Zitarrosa. Tocó con decenas de artistas, desde Roberto Polaco Goyeneche o José Carbajal hasta Olga Delgrossi y Alberto Rivero. Grabó varios discos propios y en julio de 2017 realizó un festejo de sus 50 años como guitarrista con un espectáculo en la Sala Zitarrosa en la que actuó con varios artistas invitados.

¿En qué momento de su camino artístico lo encuentra este recital del sábado?

Te diría que en un gran momento. Fijate que llevo 51 años tocando la guitarra, he transitado siempre repertorios de tango y folclore, los ritmos nacionales. Y ahora ya tocando desde hace un tiempo con las nuevas generaciones, con algunos que han sido alumnos míos. Gente que tocan rocanrol, tocan blues o tocan jazz. Así será este “Tango & rock and roll”. Así que estoy en la etapa en la que he abierto el camino para tocar con gente joven que también se ha acercado al folclore, al tango y a la música nacional. Así que en este largo recorrido te diré que estoy como renovado. Tengo 65 años y me siento renovado musicalmente. Haciendo lo que conozco con gente joven.

¿Como fue justamente el proceso de acercase a esas nuevas generaciones?

Bueno, cuando existía el grupo Hereford, ya hace algunos años, Guzmán Mendaro me llama para grabar un tema en un disco. Que era con dos guitarras, teclado y voz. Y a partir  de ahí la gente joven, de otros grupos, me empezaron a llamar. Como la gente de Congo. Entonces rápidamente me relacioné con la gente joven. Y uno le abrió el camino al tango, por ejemplo, que siempre está de moda acá y en todas partes del mundo. Fue muy interesante eso, y estamos transitando ese camino.

Ha dicho que hay pocos que mantienen el “estilo” o sonido Zitarrosa a la hora de tocar, ¿de qué se trata ese sonido o estilo?

Bueno, uno lo aprendió de haber  tocado tantos años con Zitarrosa. Era él el que tenía las ideas de los arreglos. Alla en los 70 estábamos tocando con él junto a Hilario Pérez y ya en el 84 estamos con Toto Méndez. Zitarrosa generaba la idea de algunos arreglos a través de la composición, y uno, a raíz de la idea de Alfredo, los iba mejorando. Y él era el que generaba ese “sonido Zitarrosa”. Que no todos los que tocamos con él lo tenían. Fuimos pocos que lo seguimos conservando. Yo grabo con mucha gente, y si grabo una milonga – de Zitarrosa o no  – más allá del sonido, está ahí el estilo de los arreglos de Alfredo. Es algo muy interesante. Que ha llamado la atención de la gente joven que toca y que le interesa transitar este camino.

¿Hay un “estilo Cobelli”, cómo se llama uno de sus discos?

Por supuesto, y tiene que ver con el arreglo personal, de uno, y con el sonido. Cuando uno empieza a tocar tiene muchos artistas como influencia. En mi caso fueron varios. Y siempre tenés algo de cada uno porque hay cosas que se te pegan. Hasta que luego vas logrando un sonido propio, que tiene que ver con el estilo de arreglos que uno crea para hacer tango o folclore. Pero si se trata de hacer una milonga de Zitarrosa, a veces el estilo de él te lleva, porque uno lo tiene adquirido. Está en el adn. Pero más allá de eso cuando uno escucha a un guitarrista dice “éste es fulano, éste es mengano, éste es Cobelli”. Cada uno tiene su particularidad.

¿Cuántas guitarras tiene? ¿Cómo es su vínculo con el instrumento?

Sí, tengo varias. Nuevas, para enchufar, como una Santurión que es del año 69. Que la tengo desde el 94 y es una de las que toco más. Tengo otras más nuevas. Todas son distintas, algunas son mas graves, otras tienen un tinte mas agudo. Tengo varias pero toco con dos, por lo general. Pero depende de la mano de uno. Con cualquier de ellas me siento cómodo.

¿Le lleva tiempo conocer una guitara nueva, saber un poco sus “secretos”?

Lo vas descubriendo. Ves si la mano derecha la colocás más cerca de la boca de la guitarra, para sonido más suave, o más atrás para un sonido más duro. Uno se adapta un poco y por lo general la probas antes. Ahora tengo una Yamaha valvular, muy buena, para enchufar. Tiene la ventaja de al estar enchufada suena más con menos esfuerzo. Pero uno esta acostumbrado a las guitarras comunes (risas).

Si tuviera que mirar atrás el camino recorrido, ¿qué momentos recuerda especialmente?

Bueno, fijate que en 51 años ¡si habré tocado, si habré grabado, si habré viajado! Momentos especialísimos hay como haber tocado con Zitarrosa cuando tenia 18 años. Haber grabado con Roberto Grela cuando tenía 30 años. Haber acompañado al Polaco Goyeneche, a Alberto Marino, a Olga Delgrossi, etc. Una cantidad de cantantes de tango impresionantes. Fueron muchos momentos. O tocar hace un año con la guitarra de Paco de Lucía, para una película. Son momentos inolvidables. Debo escribir un libro (risas).

¿Se acuerda cuando conoció a Zitarrosa?

Sí, fue en 1970. Yo tenía 18 años. Me llevó Hilario Pérez, que era  un guitarrista que ya había grabado con él, y me fue a buscar a mi casa. En ese momento éramos un trío el que acompañábamos a Alfredo: Hilario, don Walter de los Santos – un señor que tocaba el guitarrón , – y yo. Ese señor se repitió en el 84, hoy fallecido, pero siempre en nuestro recuerdo. Y bueno, Hilario Pérez me llevó y ahí conocí a Alfredo personalmente. Ya lo conocía porque con mi padre siempre escuchábamos sus grabaciones. No era como ahora que con un celular escuchas todo lo que querés. Y sabes todo. En ese momento para saber cómo era la cara de Zitarrosa tenías que comprarte un disco (risas). Tocar con él fue todo un honor. Y a veces, cuando sos joven, no le das rápidamente la trascendencia que se debe. Alfredo me dio un gran espaldarazo. Tocar con él significaba que en poco tiempo todo el mundo te conociera.

¿Qué lo motiva hoy a seguir tocando?

Bueno, más allá de tocar la guitarra, que es lo que más me gusta, vivir de tocar la guitarra. Que en este país no es nada fácil. No todos los meses gano mucha plata pero siempre tengo trabajo. Tengo alumnos, tengo grabaciones, presentaciones, algún viaje. La vamos llevando, como se dice. La guitarra es mi modo de vida, y mientras pueda lo voy a seguir haciendo porque es el camino que elegí, y es lo que más me gusta.

¿Cómo será este homenaje y recuerdo del sábado?

Estamos con una mezcla de tango y algunos temas de ellos que son llevados a la milonga. Tocaremos algo de Zitarrosa, yo tocaré alguna cosa solo. Así que va a ser un día de gran recuerdo de esa maravillosa voz de Zitarrosa. De ese cantor que hace falta en este Uruguay. Y siempre es un honor tocar en la fecha de su cumpleaños. Seguro vamos a pasar una muy linda velada.