A nadie le interesa un carajo, los presos

En general, hay un grado muy grande de estupidez y de frivolidad, pero hay dos cosas que multiplican. Un factor ignorancia y un factor de que difícilmente pase algo. Si aumentás las perspectivas de que no se le escapa uno a la policía, eso empieza a presionar. Lo segundo es la educación, los prototipos delictivos deben de tomarse como ejemplo negativo, de caminos por los cuales no se debe de transitar. Pero no sólo por aspectos morales, sino que no es negocio. Si hiciste esto, mirá la que te comiste, mirá lo que pasó con tu familia.

Esto es como el SIDA, hicimos campañas por el condón. Tenemos que decir: “Mirá por donde te lleva el camino del caño”. Mirá que terminás siendo una rata de cárcel. Si vas por otro camino, por el camino de ser gil, como dicen los vivos que están allá adentro, podés formar una familia, tener otra cosa, elegí vos.                   COLOQUIOS SIETE

A nadie le interesa un carajo, los presos están en la ruina porque no les interesan, es todo mentira, nunca les interesaron. Además, si empezás a gastar mucha plata en los presos, lo primero que te van a decir es: “Pero más vale estar preso”. ¿Entendiste? Hoy por hoy, en la situación de un país subdesarrollado, con dificultades económicas, hay que extremar todas las formas creativas posibles, para que el grueso de los presos puedan trabajar.

Para mí eso es clave, que trabajen, que gasten la energía. Tendrías que inventar cosas.

COLOQUIO SIETE

Claro. Los gurises de la calle con los ojos vidriosos, vos lo ves, están haciendo un mango para la falopa. Y con esta izquierda bobalicona que tenemos, pero por favor. Tenemos que cambiar la legislación, tenemos que tener unos médicos más o menos, y reconocidos desde el punto de vista jurídico, que te digan: “Éste sí es drogadicto”; bueno, marchás por razones preventivas, te voy a sacar alto del piso, pero en unos años me lo vas agradecer.

La política de paños fríos no sé si es muy eficaz.

No, nos sale mucho más caro, y cuando son jóvenes tenés que agarrarlos ahí, todavía arcilla que no está del todo cristalizada, ahí tenés que dar la batalla; si no, después Dios me libre. Después entran en una carrera delictiva, no quiero ni discutirlo, no quiero discutirlo más porque no le da la nafta a la izquierda, me doy cuenta. Se comió la píldora de los derechos humanos. Y es como si decís: cirugía no, dame una pastillita, una compresa. No macho, sin cirugía no se arregla, ¿qué vas hacer?

COLOQUIO OCHO

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