Amaury Colmenares y las acequias del relato

“La humanidad va creciendo gracias a la gente que vive en los límites y en las fronteras”

La Feria del libro de Montevideo, con stands instalados en la explanada y el hall de la Intendencia y salas ocupadas por autores y editores presentando novedades editoriales en simultáneo, ofrece un panorama abigarrado y entrecortado, análogo quizá a la Cuernavaca atravesada por cañadas y calles quebradas que protagoniza Acequia, la novela con la que el mexicano Amaury Colmenares ganó el premio Las Yubartas. Y el autor, que visitó nuestra ciudad en la pasada edición de la Feria del Libro, parece moverse en ese espacio con la misma naturalidad con la que sus personajes recorren la ciudad escenario de su novela. “Siempre he amado Cuernavaca, pero hubo un momento en que estaba muy fastidiado de ella”, comenta Colmenares. “Cuando terminé la novela me reconcilié. Acepté que la ciudad cambia, que puede empeorar, pero que la experiencia depende de mi propia actitud. Ahora trato de vivirla de manera más tranquila, de dejarla ser y de disfrutarla así como es”.

Colmenares es Licenciado en Historia y maestro en Producción Editorial además de escritor, y su formación de alguna forma se traslada a su novela. Uno de los ejes de Acequia es una pequeña editorial que se las arregla para estafar a sus lectores, aunque luego también pueda sorprenderlos. Sobre su interés por el universo editorial confiesa: “Desde muy joven me gustó la literatura y siempre conviví con los libros. En un inicio me interesó la dimensión de artefacto artístico y cultural del libro y ya conforme fui creciendo y me fui interesando por escribir empezó a convertirse en un objeto con una dimensión económica que me intrigaba mucho. Siempre me ha interesado mucho la edición, el mercado del libro, específicamente el literario, y encontré esa maestría en la facultad en la que hice la Licenciatura. La abrieron con el objetivo de profesionalizar el oficio para que gente que ya se dedicaba a la edición pudiera tener el grado académico y además complementar lo que ya sabían hacer con otras herramientas. Escribí la novela durante diez años, entonces estudiar esa maestría la nutrió en los últimos años y me dio mucho más panorama sobre el mercado editorial y el proceso de producción. La historia de la editorial de Lucía, que es una editorial embustera, está desde el inicio, pero estudiar la maestría la perfiló y le dio un cierre”.

La mayor parte de los personajes de Acequia parecen salidos de la picaresca, son sobrevivientes, estafadores, embusteros, y si bien conocen las lógicas en las que están insertos no son “protagonistas” de la historia, van por los márgenes. En vez de contar la gran historia se cuentan las historias que no se ven en primer plano.

Es que las historias principales, o las que están en el foco de atención de la sociedad, me aburren mucho. A mí me gusta fijarme en lo que está en la tangente, en lo raro, en lo que está en la frontera, es lo que más me interesa. Las historias tangenciales son las historias de la gente que está intentando algo nuevo. La humanidad va creciendo gracias a la gente que vive en los límites y en las fronteras y de pronto le atina a algo que es un éxito y se expande la humanidad. Entonces estos personajes efectivamente no son los protagonistas de su contexto, son personajes que van siguiendo su propio anhelo, pero el sueño o la pretensión que tienen los hacer ser raros. Y están todo el tiempo incómodos, y no encajan y van buscando su camino a pesar de ir en contra de la corriente principal. 

También hay varios mecanismos de “producción de realidad” o de producción de relato sobre la realidad, lo que hace que haya una suerte de realidades paralelas que se entrecruzan junto con los protagonistas.

Más que paralelas están superpuestas. Nosotros estamos aquí en este edificio y al mismo tiempo de manera superpuesta cada quien tiene su propia realidad y su atención está puesta en algo que les interesa, pero todas esas realidades están superpuestas. Tendemos a creer que la nuestra es la única y la válida, pero cada quien viene con su contexto en el presente en acción perpetua. Entonces en la novela me interesaba narrar la realidad de muchos personajes y que la realidad de uno de pronto se superpusiera con la de otro y la enriqueciera. Y a lo mejor esos personajes ni siquiera se dan cuenta de esa superposición pero el lector sí, y buscaba esa emoción de ser el testigo de esa coincidencia.


Justo en una feria del libro conviven y se superponen universos muy distintos. De alguna forma las editoriales más pequeñas e independientes podrían habitar tu novela. No parece casual que el premio Las Yubartas, que es otorgado por un grupo de editoriales independientes entre las que se encuentra Estuario, se haya otorgado a tu novela ¿Cómo lo vivencias vos?

Ha sido muy interesante conocer los diez proyectos editoriales porque efectivamente son diez editoriales muy diferentes, que tienen equipos muy distintos, que todas tienen mucha vocación y mucho corazón y mucha pasión por la Literatura. Cada una tiene un contexto particular y una comunidad en torno como clubes de lectura, lectores que confían en el sello, librerías, distribuidoras. Conocer esos contextos ha sido increíble, creo que es de las cosas que más me han gustado. Y supongo que influyó a la hora de la deliberación del jurado que quizás las editoriales se vieron retratadas de manera sorpresiva. Porque no creo que haya muchos textos literarios que aborden el medio editorial desde ese punto de vista de lo peculiar y de lo que está en la frontera y en el límite ¿no? Eso ha sido algo muy lindo

Acequia. Autor: Amaury Colmenares. Edita: Estuario, Montevideo, 2024.



Agregar un comentario

Deja una respuesta