Antígona de los márgenes

Gastón Borges es un creador singular en la escena montevideana, un creador que ha ido elaborando una obra relevante a partir de intuiciones sobre las que no ha dejado de reflexionar. En el 2010 se estrenó Mugre, con la compañía teatral La Carnicerì, obra que el propio Borges describe como “grotesco carnavalesco” en las primeras páginas de su libro Bufones en la escritura escénica rioplatense (editado en 2024 por el INAE). En 2013 estrenó con la misma compañía La cantante, espectáculo más complejo, con diversos registros de actuación, del que el autor señala que “contuvo todos los horrores del grotesco más introspectivo”. En el año 2015 conversábamos con el autor sobre La cantante y hacía énfasis en la diferencia entre la obra escrita y el resultado estrenado, un resultado en el que había dos partes: “La primera parte tiene un lenguaje actoral paródico, tomamos la telenovela como texto para generar una parodia y después contraponerlo a una realidad, y de esa contraposición empezaron a surgir sentidos”. El gusto por el gesto barroco, por lo grotesco y por la sátira, junto a la crítica social, confluyeron también en la versión de El coloquio de los perros que Borges presentó en 2016 en el marco de los cuatrocientos años de la muerte de Cervantes. No parece extraño que ante un autor estudioso del teatro popular y el carnaval el fútbol apareciera en algún momento entre sus intereses. En aquella entrevista del año 2015 el autor nos confesaba que estaba trabajando en una suerte de precuela de Mugre llamada Complejo Miramar: “es como una especie de versión de Antígona, pero llevada a la comedia o al drama satírico, son tres personajes, Antígona, Ismena y Creonte, que son los personajes fundamentales de Antígona, y vinculado eso está Miramar Misiones y el ambiente del fútbol”.

Pablo Rueda es un actor y director interesado en abordar lo popular en general, y el fútbol en particular, desde los espectáculos escénicos. El año pasado, por ejemplo, le dio gran profundidad a los dos hinchas de Rampla Juniors que protagonizan Boletería, del argentino Tito Dall’Occhio. No es extraño entonces que Borges lo haya convocado allá por el 2015 para participar de Complejo Miramar. El proyecto no prosperó en aquel entonces, pero luego del éxito de Boletería con su novel compañía Tranquilo Teatro, y pensando en alternativas para seguir trabajando con ese colectivo, Rueda apeló a aquel proyecto trunco. De esa forma, diez años después, el entramado de burocracia municipal, tragedia griega y fútbol que se entretejen en Complejo Miramar se estrenó en La Incorrecta.

“Su hermano está envuelto en una situación complicada -le explica Creonte a Antígona al comienzo de Complejo Miramar- Bueno, sus hermanos, los dos. Los cadáveres, digamos, no están en la misma situación jurídica, ¿me comprende? Eso me dice el abogado. Hay un proceso que hay que hacer con uno y el otro tiene que esperar. El cuerpo. ¿Me explico?” El Creonte de Complejo Miaramar es un funcionario municipal ubicado en los años ochenta que se escuda en los paros, la semana de turismo y la dinámica burocrática para discriminar los cuerpos de los hermanos muertos de Antígona.

Complejo Miramar se puede interpretar como una parodia de la anécdota trágica que abre, mediante los personajes, la posibilidad de desplegar una sátira social. Borges adaptó la tragedia al universo de la intendencia, complementa Rueda, porque en el mundo griego la patria era la ciudad. “Por eso su imagen de Tebas es Montevideo y el palacio de Tebas es el Palacio Municipal”. La sátira, sin embargo, trasciende el ámbito municipal y las coordenadas temporales de los años ochenta. Entre las referencias que se utilizaron para trabajar con el elenco y el equipo de diseño, el director agrega: “les pedí a las actrices y actores que miraran de reojo la actualidad política para sus roles (Lacalle Pou, Daysi Iglesias, Valeria Ripoll, Laura Raffo, etc) y con Verónica Lagomarsino y Julieta Meza (diseñadoras de vestuario) quisimos apuntar a lo popular pero sin caer en lugares comunes para dotar al espectáculo de belleza y color para contrastar con lo sórdido que se narra”.

Los derechos humanos de los que no tienen agenda de derechos

Conversando sobre El tiempo no para, libro escrito junto a Aldo Marchesi, Vania Markarián le decía hace unos días al periodista Rodrigo Alonso que hay un paradigma que la izquierda adoptó desde los años setenta, abandonando el horizonte revolucionario, vinculado a la defensa de los derechos humanos y la ampliación de derechos. Ese paradigma logró imponerse desde gobiernos progresistas, pero nunca logró frenar la desigualdad estructural, ni que los derechos humanos se sigan violando en lugares como el Penal de Libertad o en muchos barrios de los márgenes. De alguna manera este análisis se adecúa a la propuesta de esta Antígona de Complejo Miramar. “El acierto del texto de Gastón -afirma el director- es haber puesto el foco de los derechos humanos, que tradicionalmente se asocian a Antígona, no en los desaparecidos o en la dictadura (que obvio que es correcto) sino en otros contextos. En el contexto social, educativo y cultural, en el derecho a la salud, en el destino de los jóvenes. Los derechos humanos están ahí también”.

Por esto en esta versión se propone una Antígona montevideana, que sufre violencia intrafamiliar, que vive en un barrio violento, que padece  precariedad laboral. Y como se sugiere, hay una institucionalidad burocrática que muchas veces más que servir a los usuarios los ve como un estorbo. La versión de Rueda agrega un par de personajes al texto original, y tiene una fuerte presencia musical, tanto en la música incidental ejecutada en vivo (por Alejandro Bonilla y Eugenia Laport) como en las canciones que se incorporan a la narración. El elenco presenta a los personajes desde su exterioridad, no dejan de ser una parodia, y quizá faltó profundizar en alguno de ellos, pero el espectáculo funciona en sus términos. Se integra a la narración un “prólogo” audiovisual de Alejandro Marenco al que se puede acceder mediante un QR impreso en el programa de mano.

El fútbol y el teatro vuelven a reunirse en un espectáculo popular agotando funciones. El 29 y 30 de agosto se anuncian las últimas dos.

Complejo Miramar. Autor: Gastón Borges. Dirección: Pablo Rueda. Elenco: Cecilia Arrieta, Antonella Delpiano, Ingrid Haboosh, Eugenia Laport, Manuel Tadeo,Alejandro Bonilla y Leroy Sánchez.

Funciones: viernes y sábado a las 21:00 en La Incorrecta (Gonzalo Ramírez 1595).

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