“Bibi” no dice qué propondrá a Trump por Ruben Montedonico

Netanyahu se sostiene en el poder basado en las guerras que emprendió y su política de limpieza étnica en la franja de Gaza. Su permanencia política al frente de Israel y el sionismo está directamente vinculado con que el Estado que representa esté en guerra o, por lo menos, movilizado militarmente frente a alguna amenaza en su contra. Estas circunstancias, someramente expuestas, son aquellas que por dos años han habilitado que Israel haya declarado la “guerra” al enemigo palestino Hamás, so pretexto de liberar a los rehenes que la agrupación chiíta capturó en octubre del 23. Esta finalidad,hoy apenas evocada, no puede esconder la “limpieza étnica” (genocidio) que ha soportado la Franja por meses en que los bombardeos israelíes destruyeron las redes sanitarias y educativas, conculcaron la mayoría de los derechos humanos de dos millones de habitantes y sometieron a la miseria y la muerte por hambre a los palestinos, además de haber asesinado a más de 57 mil.

La cifra no contempla los ataques a puestos de ayuda de ONU. Estos costos son los que ha impuesto Netanyahu a la población de Gaza, que le permitieron eludir hasta ahora la acción de la Justicia (se supone que un poder independiente del Estado): en uno de los juicios que lo expuso a ser depuesto, se lo acusa de tres delitos de corrupción  (en un juicio que sigue demorado): soborno, fraude y abuso de confianza.

En este tiempo, Canal 12 de Israel, especuló que el “premier” aceptaría alguno de los delitos como moneda de cambio de una sentencia benévola; en mi concepto, esta no es una solución factible para el mandatario porque debería estar alejado de todo cargo público durante 7 años.

Entre los mencionados como “donantes” en este juicio suspendido,la publicación “Jacobin”señaló que “los generosos benefactores fueron el productor de Hollywood (millonario israelí residente en EEUU-, Aaron Milchan y el magnate australiano de los medios de comunicación James Packer”.

Asimismo, el primer ministro le prometió favores regulatorios a Shaul Elovitch, propietario de la empresa de telecomunicaciones Bezeq, a cambio de una cobertura mediática positiva para él y su esposa en el sitio web de noticias Walla, propiedad de Elovitch. El fiscal general calculó que estos negocios ilícitos beneficiaron a Elovitch en quinientos millones de dólares”.

Fuentes independientes comentan que “los llamamientos explícitos a cometer crímenes horrendos contra millones de civiles encuentran cabida y se legitiman entre el público israelí, en parte debido a las declaraciones realizadas” en la TV privada. Canal 14, una especie de “Fox News” que respalda de manera incondicional a “Bibi”, incluso marcándole una agenda tan extremista como su propia política de Estado, creció en audiencia. Danny Neumann, miembro del partido Likud de Netanyahu, exfutbolista panelista de esta estación, dijo a través de ella: “Deberíamos haber matado a 100 mil habitantes de Gaza en los primeros dos días. Allí solo unos pocos pueden considerarse humanos. ¡El 90 % son terroristas y están involucrados!” Sin TV pero en las sinagogas se repite a menudo el dicho de uno de estos líderes religiosos: “En una guerra, mientras no esté decidida, es un mandamiento matar a todo no judío de la nación contra la que se lucha, incluso mujeres y niños.

Incluso cuando no pongan en peligro directamente a quien los mata, existe la preocupación de que puedan ayudar al enemigo a continuar la guerra”.

El escritor argentino de “Página 12”, Gustavo Veiga, es en verdad el corresponsable de la mayor parte de las citas que incluyo y que él, con dedicación, se concentró en dar a conocer, interiorizándome en el tipo de mensajes que sobre la “guerra” permite el Estado israelí que se difunda: hace una década (y las normas no se abrogaron) su formulación configuraba delitos perseguidos y castigados como “crímenes de odio”.

Según la información del “Wall Street Journal” una propuesta de paz fue acercada a las partes por el enviado especial de EEUU para Medio Oriente, Steve Witkoff, quien a los efectos se coordinó con Egipto y Qatar, en cuya capital se haría la reunión entre los beligerantes. De acuerdo con un primer despacho, de la agencia española Efe, “Hamás ha concluido sus consultas internas y con las facciones y fuerzas palestinas respecto a la última propuesta de los mediadores para detener la agresión contra nuestro pueblo en Gaza. El movimiento ha presentado una respuesta positiva a los mediadores y está plenamente preparado para iniciar de inmediato una ronda de negociaciones sobre el mecanismo para la implementación de este contexto”.

Los próximos 60 días en que estará en vigor un cese el fuego de ambos (los bombardeos israelíes del sábado posteriores al anuncio de tregua, involucraron entre muertos y heridos a un centenar de palestinos) dará tiempo al agresor de recomponer y acrecentar sus arsenales, preparar acciones de inteligencia y espionaje y, sobre todo, intentar quebrar el ostracismo a que sometieron internacionalmente a Israel judíos y ciudadanías enteras opuestas al genocidio en Gaza.

En este punto me detengo para hacerle un espacio a España, único integrante de la Unión Europea que ha condenado en repetidas oportunidades las acciones genocidas del gobierno de “Bibi” Netanyahu contra los palestinos de la Franja. Junto al fallecido Jorge Mario Bergoglio fueron los primeros jefes de gobierno en expedirse en Europa condenando a Israel, mientras el presidente estadunidense se dirigía mordazmente contra la Corte Penal Internacional (CPI) que demanda que se aprese al “premier”, a su exministro de Defensa y a un comandante del ejército. Mientras, Trump -que ya cree que “hizo negocio” en Medio Oriente al obtener una jugosa promesa de compras militares a empresas estadunidenses de parte de Emiratos Árabes Unidos- le dice a la CPI “déjenlo tranquilo a Bibi”, con lo cual ejemplifica el tipo de relaciones desea en la región, aunque se tenga que sentar de nuevo frente a Irán.

En tanto, en la ida a EEUU, de acuerdo con sus antecedentes y poco ánimo para dejar de ser el líder, “Bibi” cavila.

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