Yo, como muchos de ustedes, siento horror ante lo que se nos muestra que está ocurriendo en Gaza, los bombardeos, los niños muertos y heridos, huérfanos, aterrados, llorosos, hambrientos, las madres y padres aullando de desesperación con los pequeños cuerpitos entre sus brazos.
Veo todo eso, lo sufro, con ese sufrimiento un tanto helado que causan las desgracias que ocurren lejos y sobre las que poco podemos hacer. Y, sin embargo, casi no he escrito sobre Gaza. Trato de entender por qué.
A mi alrededor veo gente muy comprometida con el asunto. Gente que se expresa en redes sociales, que organiza y va a manifestaciones, y que discute ácidamente con quienes, expresa o tácitamente, justifiquen aunque sea un poco a Israel.
Veo en el mundo a muchos judíos desmarcarse del sionismo y/o del gobierno israelí, emitiendo un “No en mi nombre” que equivale a una condena por genocidio. Veo a Donald Trump recibir a Netanyahu. Y a Meloni y a Macron reclamar el cese de los ataques, al mismo tiempo que la Unión Europea se arma para una supuesta guerra contra Rusia.
Veo a cantantes y artistas de cine famosos tomar partido a favor de Gaza, Susan Sarandon, Richard Gere, Pedro Almodóvar, Pulp, Mark Ruffalo, Dua Lippa y un largo etcétera.
Lo más sorprendente es que los filtros censores, mediáticos, económicos y sociales, que el sionismo y parte de la colectividad judía movilizaban tradicionalmente para acallar, ocultar o reprimir cualquier denuncia respecto a Israel, parecen desactivados. Hoy es posible ver a los bombardeos y a la víctimas en los noticieros y en las redes sociales. Que exitosas estrellas de Hollywood y de la música militen contra la política israelí, lo confirma. Tal parece que casi no hay obstáculos para que Israel se convierta en el nuevo enemigo público número uno ante la opinión pública.
Esa extraña situación me trae a la mente un nombre: Edgar Morin, el filósofo francés de origen sefaradí que acuñó hace muchos años (Morin tiene hoy más de cien años) la noción de “pensamiento complejo”.
Imposible resumir aquí los alcances e implicancias del pensamiento de Morin. Pero quizá baste con señalar que concibe a todo lo existente como un solo sistema en el que todas las partes son interdependientes, por lo que considerarlas por separado, en compartimientos o disciplinas estancos y en base a una lógica lineal, es un pensamiento simple que ´poco puede captar de la compleja realidad. Entiende que la razón (Morin es racionalista) está condenada a interpretar lo existente en base a datos fragmentarios e incompletos, determinando que nuestras conclusiones sean siempre tentativas, parciales, inevitablemente erróneas, y que no excluyan la contradicción interna. Para Morin, el pensamiento complejo es holístico, consiste en aprender a pensar tratando de abarcar todos los aspectos posibles de la realidad, aceptando la incertidumbre, la incompletitud e incluso la contradicción lógica, contradicción que, para él, puede ser consecuencia de las complejas y paradójicas capas de la realidad, y no necesariamente un síntoma de error del pensamiento.
Cuando veo las noticias y los miles de videos y de fotos que nos muestran la situación de Gaza siento la misma rabia y el mismo horror que muchos de ustedes. De hecho, me siento tentado a ver a Netanyahu –que si no protagonizara esta masacre estaría preso- como un mero monstruo genocida que quiere exterminar a los palestinos, y a los palestinos gazatíes como meras víctimas pasivas.
Y ahí es cuando se me cruza Morin en la cabeza. ¿Por qué esa sensación de que faltan datos, de que algo se me escapa, de que sólo estoy viendo una puntita recortada y horrible de una realidad quizá más horrible? ¿Por qué esa sensación de estar siendo manipulado?
Hay demasiadas cosas que no encajan. ¿Por qué Israel y parte de la colectividad judía mundial se dejan conducir a semejante baño de sangre encabezados por un gobernante totalmente desacreditado y desesperado? ¿Por qué se difunde el horror? ¿Por qué destruir así el capital político del Holocausto? ¿Y qué pasa con Hamas? Admitido –como lo está- que el propio Israel promovió y financió a Hamas para dividir a Palestina, ¿quién decidió realmente el demencial atentado que dio pie a la masacre en Gaza? ¿Por qué Hamas, pese a conocerse sus orígenes, sigue liderando políticamente a la población de Gaza? ¿Por qué Israel ha aprovechado la situación para bombardear y realizar atentados contra todos sus vecinos? ¿Hay intereses que quieren una guerra en la región? Haya o no guerra, ¿no es factible que todo el horror termine con una nueva estructura de poder y de control en la región? ¿Y quiénes estarían interesados en una guerra y en una nueva estructura de poder y de control regional?
Complejas interrogantes, ¿no? Lo cierto es que –por horrible que sea lo que se ve- en este asunto hay mucho más que Netanyahu, el odio racial, nacional, religioso o cultural, y las víctimas palestinas. Aunque lo de los niños, que ninguna capacidad de decisión tienen en esa demencia, sea absolutamente intolerable.
Es imposible no recordar que Europa declara abiertamente estar preparándose para una guerra, como segunda parte de la de Ucrania con Rusia, que Trump ya advirtió que en eso no quiere entrar, que poderosos intereses financieros y armamentistas parecen dispuestos a alentar y a financiar los conflictos, y que China sobrevuela neutral pero expectante sobre los dos posibles escenarios de guerra.
No tengo un pronóstico preciso sobre lo que pasará, si pasa. Pero es previsible quién ganará si pasa. Y adivino que no serán Israel, ni los palestinos, ni Europa ni Rusia. También adivino que, si ocurre, los horrores podrán hacer palidecer a los que vemos en Gaza. Y me pregunto si tomar partido, en este caso por el Israel de Netanyahu o por la Gaza de Hamas (que es cosa distinta a querer la paz), no es funcional al desastre.
Es lo que tiene la complejidad. Obliga a tener en cuenta muchos factores, y a tratar de escudriñar un poco más allá de lo evidente.






