Hace algunas semanas atrás, el legendario músico británico Sting, publicó en sus redes un estrambótico anuncio que dejó perplejos a muchos. El extenso video trataba sobre un emprendimiento global, una especie de clínica de bienestar espiritual para artistas de todo el mundo. La condición era ser artistas con proyectos ambiciosos y originales. El propio Sting se dirigió al público como el responsable y mentor de esta organización denominada “Free Spirits”, y presentó al dúo argentino Ca7riel y Paco Amoroso como los primeros seleccionados para formar parte de la empresa. En el video, Sting – hablando a cámara – decía cosas como: “En Argentina, conocí a dos artistas extraordinarios, Ca7riel y Paco Amoroso. Estaba tan impresionado con su música que decidí llevarlos bajo mi ala”, y “horas antes de la salida de su nuevo álbum, sufrieron un deslizamiento suave e inmediato. Su álbum fue literalmente lo peor que había escuchado en mi vida.” En este clima Sting fue argumentando los alcances del proyecto: “este álbum no es solo un lanzamiento. Es la primera iniciativa global de nuestro método. El primer paso para ser un verdadero espíritu libre”. A pocas horas de difundido el anuncio (que se volvió viral) se supo que todo era una humorada para promover el nuevo álbum del dúo que se publicará en marzo de 2026. Como últimamente Sting viene teniendo colaboraciones (bastante polémicas) con artistas latinoamericanos, nada hacía suponer que esta nueva incursión no fuera posible. Su inesperada aparición junto a Charly García en 2025 en “In The City”, fue tan artificial como incomprensible. Pero lo que más dejó dudas fue la aparición con Juan Luis Guerra en “Estrellitas y duendes”, donde la voz suena a pura recreación de IA. Y estamos hablando de un maestro; alguien que marcó una época fulgurante del pop-rock, con la banda más original de la historia luego de The Beatles (pensamiento totalmente personal). Por esto es por lo que no extrañó a nadie que hubiera creado una clínica para cerebros musicales especiales con aires de Osho. Pero vivimos en la Era de la promoción, de la venta y del consumo a la enésima, y con este gag, Ca7triel, Amoroso y Sting se aseguraron una escucha atenta y masiva del sencillo “Hasta Jesús tuvo un mal día”. Teníamos un tío que acuñó una frase que se hizo recordable dentro de mi familia “he perdido dos horas de mi vida por esta porquería”, refiriéndose a una mala película. En el caso de la canción que nos compete podíamos decir algo por el estilo, solo que con menos duración. “Hasta Jesús tuvo un mal día” suena a Miranda, a pop ultraliviano. Sabemos que es una parodia, pero para tanta bulla, la canción resulta casi nada; y para el tamaño de artista que es Sting esto parece una broma adolescente. “Cuéntame tus problemas/ desnuda tus penas/ todo va a estar bien/ oh yeah// Yo rompí mis cadenas/ pagué mis condenas/ y tú puedes también”. Si estamos hablando de una parodia, de una burla casi a las novedosas terapias de bienestar, el idioma musical utilizado no lo es para nada; más bien todo lo contrario. Lo que escuchamos no tiene el peso ni la densidad de lo paródico en un Zappa o, para venirnos a nuestras tierras, de un Leo Maslíah. Hilando aún más fino, el acorde del inicio es el mismo de “Roxanne”, solo que está colocado en el segundo tiempo (una parodia dentro de otra). El segundo tramo de la canción – que prepara el estribillo – es el compendio de lo que pretenden significar: “Ni Cartier ni Dior/ van a acompañarte en tu dolor/ ni el perico ni el alcohol/ te van a sanar”. “Perico” aquí no significa el ave trepadora por todos conocida como loro, sino la bendita benzoilmetilecgonina (cocaína).
El estribillo es la banalización de la violencia política. Jesús tuvo un mal día cuando echó a patadas a los mercaderes del templo por estar comercializando la fe. Y es que aquí está todo desacralizado y barnizado de comedia anacrónica y pueril, casi en un plan Moria Casán: “sacá todo para afuera, dale mamita”. La aparición de Sting no convence y hasta carece de humor, y es notorio que fue grabada aparte y luego agregada. Lo que sorprende es la ausencia de lo que el dúo demuestra en el vivo a raudales: swing. Si la canción va en serio es bastante floja, y si es irónica es todavía peor. Ca7riel y Paco han ganado fama por una presentación fulgurante en el ciclo de conciertos “Tiny Desk” producidos por NPR Music en EE. UU en 2024. Ahí hicieron una demostración de solvencia y de musicalidad, pero descuidando los textos (N. de A.: No les estamos exigiendo textos poéticos vanguardistas, todo lo contrario). Hoy gozan de prestigio por haber ganado el premio Grammy en 2026 por el EP “Papota” de 2025.
Este adelanto de “Free Spirits” deja bastante poco, pero va a tener un éxito arrollador. Eso lo podemos profetizar sin problemas y sin asistir a la clínica promocionada por el ex The Police.
Acuarela e intervención digital: Oscar Larroca
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