Cuando toque tu espalda por Jorge Alastra

Daniel Magnone (1949-2022) fue un importante cantante y compositor de la música popular uruguaya, de la generación denominada “de la resistencia”. Formó parte de un movimiento musical que desarrolló su actividad pese a las escasas posibilidades materiales y sociales, sorteando como se pudiera a la dictadura. De ahí surgieron nombres fundamentales para la música popular como Jorge Lazaroff, Leo Maslíah o Fernando Cabrera. Magnone fue miembro de Montresvideo y más tarde de Vale 4; dos agrupaciones estéticamente distintas, que trabajaron la canción desde la novedad y la ruptura de los modelos consolidados.

Por otro lado, y con la llegada de la democracia, surgió una fuerte corriente de rock que provocó que una cantidad de músicos populares – entre ellos Magnone – se replegaran o intentaran reformular sus propuestas luego de apagarse el movimiento de Canto Popular. Esta segunda oleada de rock, debido a su masividad y mediatización, hizo que algunos de aquellos artistas buscaran adecuar sus propuestas a lo emergente, entre “raros peinados nuevos”. Asistíamos al final de una época dorada signada por el grupo The Police, cuando en el Río de la Plata aún resonaban, frescas, las últimas esquirlas de su música. Es decir: el marcado estilo de Andy Summers se colaba en muchas propuestas de rock uruguayo, argentino y brasilero. Solo dos ejemplos: la banda argentina GIT llegó a ser la sucursal más importante por estos lares, o Paralamas do Sucesso en Brasil.

En 1985 Daniel Magnone publicó su primer y único álbum como solista titulado “Algunas variantes”. Sin dudas, la idea central fue aggiornar su repertorio al mainstream. Por aquellos años, el interés de músicos como Cabrera o Darnauchans era ganar un público joven, que se había volcado casi enteramente al rock y por esto presentaban sus propuestas con un sentido más enérgico y electrificado.

Con la producción y arreglos de Bernardo Aguerre (1953-2022), el álbum ofreció una mezcla de pop-rock-folk, aunque con el pasado reciente de Montresvideo en la mochila. En esta línea, aparecía una canción de directa influencia trochoniana: la inquietante “Confesiones y memorias”, pariente directa de “Las muertes conjuntas” de Luis Trochón. Pero el nudo central del disco fue la asimilación “police”, aunque lejos del glamur y la luminaria de los pares argentinos o brasileros. Pensemos que en aquel Uruguay no existía, ni por asomo, la tecnología y el equipamiento de esos países, entonces el tema era solucionado con el talento del ingeniero de turno o si para el caso, el propio artista tenía conocimientos de grabación. Lo cierto fue – y con el paso justiciero del tiempo – que muchas canciones de “Algunas variantes” estaban mejor construidas desde lo musical y lo letrístico que varios éxitos rutilantes de GIT, por ejemplo.

“Yo conozco el camino/ yo morí en tus esquinas/ yo dormí en tus olores/ yo besé tus heridas/ y sufrí tus horrores”. Así empieza “Cuando toque tu espalda”, una canción que formaba parte del repertorio de Montresvideo, y que en vivo era una aplanadora. La lírica utilizada por Magnone fue directa, cruda, adecuada para el tema tratado: “Aseguraste mi muerte/ me morí oficialmente/ puede ser/ vos me creías muerto (…) “. Aquí el arreglo pop maquilló el dramatismo y la volvió, extrañamente, más liviana. “Algunas variantes” fue la canción más introspectiva y con un arreglo que la llevó a algo más jazzero, más Fripp. Fue una especie de candombe en compás de 5 y una de las cosas más interesantes del álbum. En “Estás acabado, Joe” (Fernando Cabrera), todo cambia a la new wave; en una zona indescifrable entre el synty pop y lo beatle (el pulso rítmico recuerda bastante a “Got to get you into my life”).

Con “Ana” estamos ante una de las posibilidades rítmicas de la murga-canción. Distintas variantes rítmicas que fueron adoptadas por un grupo de compositores de aquel período, como Rubén Olivera, Jorge Galemire o Jorge Lazaroff. La fórmula era más un gesto que una decisión de escribir murga-canción directa como Jaime Roos, por ejemplo. De todos modos, este interesante intento fue desapareciendo del mapa de la canción uruguaya.

El cierre del álbum fue con “Suicidio”. Quizá el “hit” de la carrera de Daniel Magnone y donde los arreglos sonaron definitivamente a The Police. Lo curioso es que, a pesar de la instrumentación – con su arreglo pop-rock -, la obra mantuvo igualmente su atmósfera montevideana. Sucede que era una canción escrita originalmente para Montresvideo y que terminó asimilada al concepto sonoro del disco. Y ahí surge un conflicto; cuando se intenta traspolar una obra. Quiero decir: las canciones de Magnone no fueron imaginadas para una banda de rock y nacieron a la luz de un fenómeno muy particular, y en un clima social completamente distinto a la concreción del álbum. Pese a todas estas impresiones desordenadas, el disco fue un documento histórico y una fotografía saludable de un momento y de un compositor poco reconocido (sí como cantante); y que sirvió como ejemplo de lo que se producía por aquellos años.

Ilustración: Oscar Larroca

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