El pasado fin de semana, aprovechando el tirón comercial del Día de los enamorados, se estrenó mundialmente una nueva versión del clásico literario Cumbres borrascosas, la cual destaca por la particular mirada comercial de su productora y protagonista, Margot Robbie: entendiendo que el mercado cinematográfico se encuentra cada vez más concentrado en “eventos” con el fin de motivar a la gente a abandonar la comodidad de sus casas para no perderse la novedad en pantalla grande, y con el exitoso antecedente de Barbie a sus espaldas, la actriz buscó una fórmula irresistible para su público objetivo, encontrando dos compinches ideales en el actor Jacob Elordi, galán que también demostró su valor como actor en la celebrada Frankenstein, y la directora Emerald Fennell, cuyas anteriores dos cintas, Una joven prometedora y Saltburn, lograron la viralidad gracias a varias escenas provocadoras que escandalizaron al público.
Robbie nuevamente logra conectar con su público, pero en un registro distinto al de su anterior producción: aquí se apuesta por un drama con cierto tinte erótico (o, más bien, sensual) con una fuerte impronta autoral que decide dejarse llevar por sus impulsos y no seguir tan fielmente el libro original, primer punto de discordia entre los seguidores de la inmortal novela de Emily Brontë. Si el espectador decide seguir adelante aceptando este punto, se va a encontrar con una versión que toma los cimientos de la historia original para llevarla a un terreno más moderno, no tanto en lo narrativo (la historia se sigue desarrollando en el siglo 18, aunque apenas funcione como marco histórico) sino en lo estético, destacándose un elaborado trabajo de diseño de producción y vestuarios que potencian el hiperestilizado trabajo visual que la directora siempre suele tener en sus producciones. Y hay que destacar también el trabajo del director de fotografía Linus Sandgren, quien logra un agradable punto medio entre el tradicional estilo que solemos asociar a esta obra, con esos parajes desolados y hostiles, y la excentricidad de los nuevos escenarios aportados por Fennell. La directora vuelve a narrar la historia de Catherine y Heathcliff, pareja envuelta en una espiral de crueldad, violencia y venganza que impide que puedan ser felices, a la vez que suma componentes propios que, si el público está dispuesto a seguir el juego, resultan propios de una comedia negra que aligera el peso de los momentos más crudos de la novela.
Es curioso como el cine generalmente adapta solo la primera parte de esta emblemática novela, centrada exclusivamente en la relación de los protagonistas, camino que también sigue esta nueva versión. Y es que Cumbres borrascosas ha conocido múltiples versiones en la gran pantalla, lo que continuamente renueva su interés entre generaciones y vuelve aún más inmortal a su autora. Basta con mencionar que la primera versión de este clásico fue muda para entender que el interés de los productores con esta historia viene de larga data, pero vale la pena detenerse en otras emblemáticas adaptaciones. En 1939, casi 20 años después de ese primer intento, el mítico director William Wyler hizo la que hasta el día de hoy es una de las versiones más reconocidas del libro en pantalla grande, con Merle Oberon y Laurence Olivier en los papeles principales. Curiosamente, esta versión es la primera en tomar la decisión de ignorar la segunda parte de la historia, la cual acentúa aún más el carácter cruel de Heathcliff y su retorcida venganza. Podría decirse entonces que la película del ‘39 marcó de forma definitiva el rumbo de futuras adaptaciones, y lo hizo con el habitual talento de Wyler para la intensidad dramática y el aporte de un actor descomunal como Olivier, que define el arquetipo del personaje en la pantalla grande. Otro grande que también hizo suya la novela fue Luis Buñuel, quien aportó su estilo retorcido para dar con un melodrama lindante con el terror: Abismos de pasión. Buñuel, con su habitual osadía, transporta el tórrido romance a México, y vuelve a observar con acidez las diferencias sociales de su sociedad. Otra versión interesante es la que se hizo en 1992, la cual marcaría no solo el debut de uno de los mejores actores británicos de nuestra época sino la primera colaboración de una dupla impagable: Ralph Fiennes y Juliette Binoche. Esta versión se destaca además por volver a adaptar la obra en su totalidad, decisión que la termina perjudicando al tener una duración de menos de dos horas y una obra tan extensa para adaptar, terminando con un producto que interesa por su calidad actoral pero se hace bastante acelerado.
Otro párrafo merece la triste historia de la mítica escritora de la novela, Emily Brontë. Nacida en una época en donde era muy difícil para una mujer destacar en el ámbito artístico, junto a sus dos hermanas logró superar las diversas adversidades y publicar su única novela bajo un pseudónimo masculino, Ellis Bell. Al igual que las obras de sus hermanas, Anne (Agnes Grey) y Charlotte (Jane Eyre), la publicación de Cumbres borrascosas supuso un escándalo para la época por el carácter brutal de la trama y las personalidades intensas y destructivas de sus personajes, pero eventualmente logró establecerse como una de las novelas fundamentales de la literatura inglesa. El cine también se interesó en su historia real, pero aún falta una película a la altura: lo más cercano es Las hermanas Brontë, fallida biopic protagonizada por Isabelle Adjani.


