DANIEL STEFANELLO, CO-DIRECTOR DE ‘H.G.O’: “Cuando nosotros empezamos, estaba totalmente olvidado”

Hace algunos días se exhibió en la Cinemateca Uruguaya H.G.O., notable documental argentino de 1999 que habla sobre la vida del historietista Héctor Germán Oesterheld, creador de El eternauta, cuya serie ha generado un renovado interés en la historia de su autor. La exhibición resultó especialmente pertinente ya que el film no está disponible en nuestro país en plataformas de streaming, y el evento contó con la presencia del co-director, Daniel Stefanello, quien charló con nosotros sobre ver la película casi 30 años después, entre otras cuestiones.

¿Qué te ocurre, muchos años después de la producción original, al encontrarte nuevamente con este documental?

La verdad que hacía un tiempo que no la veía, últimamente no estaba yendo a funciones presenciales. Hoy, por ejemplo, me volvió a golpear algunos momentos de la película. Lo que veo, sobre todo ahora que venimos de verlo acá con la Cinemateca, es que el público sigue recibiendo más o menos siempre el mismo impacto, pese a que han pasado 30 años desde que empezamos a hacerla, unos 25 o 26 desde que la exhibimos. Parece como que el efecto sigue siendo el mismo, pese a todo lo que se ha dicho a posteriori, pese a todo lo que se sabe a posteriori. 

Y también imagino fue un momento bastante particular y bueno ya que estaban muchos de los que acompañaron a Oesterheld y a quienes pudieron entrevistar.

Cuando nosotros empezamos estaba totalmente olvidado. Una de las cosas de lo que nos interesó es eso, la historia olvidada, la historia conflictiva que tal vez no se terminó de procesar y que es difícil de volver a hablar. En realidad, desde que nosotros empezamos, desde nuestro primer encuentro con Elsa, a medida que fuimos haciendo ese año y medio todos los testimonios, hubo como una pequeña evolución, se empezó a hablar un poco más, pasado el 2001 más todavía, y empezaron a aparecer más películas, empezaron a aparecer algunos hijos desaparecidos a hacer sus películas, y empezó a aparecer más literatura alrededor de eso, pero cuando nosotros empezamos estaba ahí y  todo el mundo ignoraba las historias que estaban detrás, ex profeso. Yo creo que muchos ya no querían volver a hablar; como muchos en la película, era una cosa que todavía no habían resuelto muy claramente en sus cabezas, más allá de que ya iban casi 20 años, osea, pensar en el trauma y el silencio durante tantos años. Aparte estábamos en ese momento en medio de un gobierno neoliberal, manejado por Carlos Menem, con otro tipo de cultura política, etcétera, y lo que me importaba era este tipo de cosas — en realidad empezó a surgir un poco como la resistencia al gobierno de Menem y después a lo que va a explotar en el 2001, la gente pensó así, ‘hay que hablar de esto, de esto, de lo otro’, pero estaba bastante silencioso en ese momento.

¿Cómo empezó tu fascinación con el tema? ¿Cómo empezó esa búsqueda?

En principio no íbamos a hacer a Oesterheld. Primero nos habíamos puesto que íbamos a hablar de lo que había pasado en la Argentina y estábamos eligiendo figuras, uno de los primeros proyectos que íbamos a hacer iba a ser Walsh, Rodolfo Walsh, después nos enteramos que había otra gente que lo estaba haciendo por lo cual desistimos y ahí cuando parecía que no teníamos nada que hacer, yo me volví a encontrar con El Eternauta, no me acuerdo en qué circunstancia fue y ahí con simplemente una mención de cinco renglones, de qué había pasado con Oesterheld, sin ningún tipo de detalle de qué había pasado, con la magnitud de la tragedia, yo dije, ‘es esta’. Lo hablé con Víctor y decidimos que era eso, porque me parece que la potencia que tiene la historia de la familia no es fácil de igualar — desaparecidos obviamente hay muchos, no es que valen unos más que otros, pero es muy fuerte la historia de él, las hijas, los nietos, los yernos y sobre todo por ligarlo con su obra: yo la había leído hacía muchos años y obviamente me había gustado El Eternauta, después recordé que de más joven había leído algo de Hora Cero y que me había llamado la atención, pero no era un fanático ni conocía toda su obra ni nada, pero sí siempre me gustó la metáfora política del Eternauta, entonces ahí se juntó todo: el tipo que se juega por sus ideales… lo que tratamos de demostrar es hasta dónde fue, cómo terminó esa historia y esa relación que justamente no es una simple aventura entretenida, porque como se ve en la película hay montones de claves para releer las historietas, donde se entremezcla la aventura que quiere contar con su propio drama.

En la película no solo se busca analizar la historia de Oesterheld sino también la historia política argentina de la época. ¿Por qué se toman tanto tiempo para eso?

Yo tenía muchos alumnos en la escuela de cine que eran hijos de desaparecidos; ese fue un momento donde empezaron a aparecer en las escuelas los hijos de desaparecidos, muchos de los cuales se empezaban a dedicar al cine. Ellos estaban incorporando una lectura más crítica, pero eran estudiantes todavía, entonces teníamos ese material ahí dando vuelta, es un momento donde todo empieza a rediscutirse y esa fue la cuestión por la cual de alguna manera podría haber cierto didactismo político acerca de cómo es la historia, para que no sea una historia un poco como veíamos en otras películas, para gente que ya entendía. Nosotros queríamos que fuera una película para todo el mundo.

Agregar un comentario

Deja una respuesta