De la tragedia a la farsa

El año pasado Estuario editó Bakunin Sauna y Zombi manifiesto, dos de los últimos textos teatrales de Santiago Sanguinetti.

Neoliberalismo e Inteligencia Artificial

“Las compañías hacen más por los países que los gobiernos, porque las compañías no conocen fronteras”, se lee en el epígrafe de Bakunin Sauna. La frase, que parece adecuarse al discurso “libertario” que hemos visto crecer exponencialmente en los últimos años, pertenece a Ginni Rometty, CEO de IBM cuando se desarrollaba el Foro Económico Mundial de Davos en enero de 2018 “¿Qué mejor definición del neoliberalismo que esa?” se preguntaba Sanguinetti en una conversación que manteníamos mientras ensayaba Bakunin Sauna para estrenarla en El Galpón en 2019. “Es increíble -agregaba- porque es muy transparente, y se da en una convención en donde están todos felices, hablando sobre computación cognitiva. Yo no podía creerlo cuando lo escuché, entonces lo puse como epígrafe, y me dije ‘acá tengo la obra’”.

Es claro que no es intención del autor cantar loas al neoliberalismo, muy por el contrario, pero sí detectaba un discurso que encarnaba a un capital que definitivamente parece deshacerse de los “estorbos” que implican los estados nacionales y sus gobiernos para reproducirse. Sobre ese discurso treparon luego, y es lo interesante del foco “premonitorio” de Sanguinetti, varios políticos a encabezar esos gobiernos nacionales que el capital considera una molestia. Por supuesto que esta lógica no es igual para todos los Estados nación (mientras Milei destruye el argentino Trump se mueve de forma proteccionista-imperialista en el suyo), pero es un discurso que se ha ido multiplicando de la mano del desarrollo tecnológico y del auge de la Inteligencia Artificial (IA). Y esto nuevamente nos devuelve a Bakunin Sauna.

La obra estrenada en El Galpón se centra en el plan de un grupo de ex funcionarios de IBM de atentar contra la empresa con el auxilio de un robot que, mediante la IA, encarna al viejo revolucionario anarquista Mijail Bakunin. Es claro que Bakunin Sauna es un espectáculo escrito en clave de comedia, repleto de diálogos y parlamentos que hacen una radiografía del desencanto de la sociedad contemporánea a la vez que divierten al lector-espectador. Pero también resulta claro, nuevamente, que los intereses de Sanguinetti están en sintonía con las discusiones políticas y filosóficas que protagonizan nuestro tiempo, y en algunos casos, pareciera tener capacidad de adelantarse a algunos hechos. Elon Musk o Javier Milei no forman parte del universo de Bakunin Sauna, pero lo que se propone en la obra prefigura algunas de sus ¿delirantes? “visiones” sobre un futuro en que las compañías trasnacionales tecnológicas ocupen el lugar de los gobiernos.

La “farsa” de los desaparecidos

La potencia teatral de los textos de Sanguinetti pasa también por las yuxtaposición de discursos y elementos que pueden venir del pensamiento filosófico, de la praxis política o de la cultura popular. Y esto también tiene protagonismo en Zombi manifiesto, el otro texto incluido en esta publicación. Nuevamente tenemos una cita clave que Sanguinetti incluye como epígrafe: “Hegel dice en alguna parte que todos los grandes hechos y personajes de la historia universal aparecen, como si dijéramos, dos veces. Pero se olvidó de agregar: una vez como tragedia y la otra como farsa”. La cita pertenece a El 18 Brumario de Luis Bonaparte, donde Marx hace un magistral análisis del golpe de Estado que llevó a Luis Bonaparte al poder en 1851, contrastándolo de alguna forma con el que había erigido a Napoléon Bonaparte en 1799. El tránsito de tragedia a farsa, en este caso, Sanguinetti lo logra a partir de la “desaparición” de los restos de un militar en un cementerio. La “tragedia” que ha movilizado por décadas a familiares de personas detenidas desaparecidas durante la dictadura cívico militar se traduce en farsa mediante la aparición de zombis, un tipo de criatura que al menos desde George Romero y La noche de los muertos vivientes se ha convertido en un ícono de la cultura popular. Lejos de ser gratuito, este tratamiento era necesario para poder trabajar la temática de la obra en los términos que elabora Sanguinetti. Como escribimos en 2023 cuando se estrenó el espectáculo en Sala Verdi, la “desaparición de cuerpos” quedó habilitada por el recurso de apelar al cine de zombis, y esto generó a su vez, en sus términos, la tenaz búsqueda de ‘desaparecidos’ llevada adelante por quienes se han dedicado a desparecer personas u obstaculizar el hallazgo de sus restos. Solo mediante este recurso era posible introducir la farsa en un tema tan actual y sentido sin perder capacidad crítica.     

La farsa a su vez permite otros planteos, como la denuncia de la violencia que se ejerce hacia los subalternos en los ámbitos castrenses, o la contradicción entre una izquierda de horizonte revolucionario transformador frente a otra que fragmenta sus reivindicaciones. Pero al igual que en Bakunin Sauna, Zombi manifiesto tiene la capacidad de “actualizarse” en su crítica coyuntural en tanto aborda problemáticas no resueltas que se actualizan, por ejemplo, cada vez que aparecen nuevos restos de personas detenidas-desaparecidas.

La sátira y el humor son constitutivas de dos obras que parten de contradicciones e injusticias que pueden aparecer de forma más o menos latentes, pero que estallan de forma tangible gracias a ese tratamiento farsesco con que las hace aparecer Sanguinetti.

Bakunin Sauna/ Zombi manifiesto, de Santiago Sanguinetti. Edita: Estuario, Montevideo, 2025.

Agregar un comentario

Deja una respuesta