Dejar hacer, dejar pasar a EEUU por Ruben Montedonico

Con la insurgencia de un hombre de negocios por segunda vez en la Casa Blanca se deja atrás la tradición alternativa demócratas-republicanos al frente del Ejecutivo de EEUU, conduciendo sin aquellas palancas políticas al capitalismo como sistema político y al imperio, lo que lleva a parte de quienes siguen las alternativas que propone a llenarlo de vituperios (desquiciado senil,

empresario díscolo, loco, etc.).

De acuerdo con el colega-paisano que citamos en otra nota, este periodista niega que aquel que en 2025 ha firmado órdenes ejecutivas (entre otras), para el retiro del país de algunas agencias dependientes de NNUU., tales como la OMS, el Consejo de Derechos Humanos se ha desvinculado de compromisos adoptados por pasadas mandatarios, como el Acuerdo de París; que en cuestiones que atañen al interior de EEUU admite solo la existencia de dos géneros -masculino y femenino-, persigue a migrantes a su territorio (y hasta envía presos a venezolanos a El Salvador) o recorta en 50% el presupuesto educativo. Carlos Pérez Pereira, el colega, señala: “Trump es un

demagogo, oportunista, un súper poderoso empresario que asumió el poder y sabe lo que quiere, no es ningún desquiciado. Es el hombre

indicado para llevar adelante la estrategia de recuperación del poder imperial.” Comparto esta frase que pinta al ser humano capaz de sacrificar a gran parte de su propia ciudadanía, que llega a poner en situación crítica al resto de la humanidad para representar a un exiguo número de superexplotadores, multimillonarios que lo entronizaron para ser su representante desde el más extremo conservadurismo reaccionario.

Trump y su gente visualizan y perfilan perfectamente la situación: la paz incumplida en Europa a poco de acceder por segunda vez al trono

lo cambian por achicar el territorio ucraniano (descontando las “tierras raras” que serán explotadas por empresas de EEUU) mediante un

armisticio de 28 puntos que disgusta a los militaristas de la UE, la burocracia de Bruselas y al propio Zelenski (cada día menos tomado en

cuenta). Al propio tiempo le exige a sus “amigos” de Europa rearmarse con equipos estadunidense aunque esto sea elevar su porcentaje destinado a la OTAN al 5% del PIB que generan.

Con los ojos puestos por Trump en Sudamérica -zona de tradicional influencia de EEUU, con direcciones políticas muy afectas al “seguidismo”

de los proyectos internacionales de Washington-, EEUU se exhibe con amplio control sobre los países del centro y los sudamericanos del Pacífico. Aún sabiendo que capitales chinos están penetrando en la subregión, su preminencia en los aparatos políticos y la saturación de información pro-yanqui que generan o reproducen los grandes medios, a su propia fuerza (o amago de recurso a ella). Siempre

habrá quien sostenga, agradecido, esos ensueños y, para eso recuerden mis expresiones sobre el gobieno argentino y Milei (“tierras raras” para

ser explotadas por EEUU y paso libre del Atlántico al Pacífico).

Por la pluma de uno de sus exágetas -Antonio de la Cruz-, me enteré que la operación caribeña frente a Venezuela (Operación Punta de Lanza, la monitorean en el Pentágono y le fue encargada al Comando Sur), tratándose de una transformación doctrinaria que redefine el equilibrio de poder no constituyendo una reedición de la “guerra fría”. En la búsqueda de más información sobre esta operación -que según dice De la Cruz, es una variante en la “doctrina”(¿será la conocida como Monroe?)- la expedición al Caribe se vio reforzada con el envío del mejor portaviones nuclear -el Gerald Ford, que homenajea al 38°presidente, del que se oía que era corto de ideas por jugar demasiado futbol sin casco- a un costo de ocho millones de dólares diarios. Con ese paso, Trump dio por finalizado el tiempo de combate al narcotráfico marítimo; se supone que con las medidas aéreas contra Venezuela terminó con el transporte de alcaloides por el aire y señaló que de un momento a otro se dará la intercepción terrestre (o sea una invasión en regla). En estos momentos “aderezó” las medidas haciendo declaraciones

contra los migrantes; dijo: “Suspenderé permanentemente la migración desde todos los países del Tercer Mundo para permitir que el sistema estadunidense se recupere por completo”, (sin nombrar a qué países se refería), y advirtió con “expulsar a cualquiera que no sea un activo

neto para EEUU.”.

La impunidad con que Trump adelanta sus deseos e insinúa futuros pasos superan ampliamente sus vaticinios e intervenciones en elecciones en países tenidos por soberanos; las manifestaciones y hasta la posición favorable al voto por el libertarismo más los supermillonarios préstamos a pocas horas de los comicios en Argentina, que dieron más tiempo a Milei, o su incitación al cuerpo electoral

hondureño a sufragar por Nasry Asfura, dan qué pensar, en particular cuando mantuvo conversaciones con adversarios como Vladímir

Putin y Xi Jinping, y anuncia la continuidad de esta última cuando visite China en abril. ¿Esta es la conclusión del silencio ruso sobre el genocidio en Gaza, los golpes israelíes en Siria y Líbano, la “paz” en Europa, las incursiones en América Latina? ¿El mundo está entrando en una nueva edición de zonas de influencia sobre la base del dominio del terror nuclear como extremo represivo? Más que discutir y elucubrar sobre el fascismo o si se pretende una segunda incursión de “guerra fría”, ¿no estaremos ante una renovada “détente”?

Si muchos nos dicen que el imperio se derrumba, ¿hay otro que se está formando y están acomodando el cuerpo?

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