Faltan diez días para que los uruguayos votemos otra vez.
Esta campaña tiene varias sorpresas, pero el factor desequilibrante
es Cabildo Abierto y su candidato presidencial Guido Manini Rios.
Todos sabemos quién es, su historia familiar y profesional, pero lo
que la ciudadanía no conoce es su pensamiento más profundo.
Todos podemos etiquetar o quedarnos con estereotipos de aquello
que desconocemos, pero eso hace que nos alejemos de la verdad.
¿Es Manini el nuevo rostro de Hitler, como dijo nuestra candidata?
¿Hay parlamentarios más derechistas que él, como afirmó Lucia?
¿Qué diferencias tiene su artiguismo con el de otros políticos?
¿Su nacionalismo es por oposición al imperialismo?
¿Cómo se ubica en la escala ideológica derecha-izquierda?
¿Sus banderas principales son la seguridad y el orden?
¿Su meta fundamental es luchar contra la corrupción?
¿Qué modelo económico impulsa para el Uruguay?
¿Basará su campaña en combatir la ideología de género?
El candidato plantea más interrogantes que certezas y por su
negativa a hablar con los medios, seguirá así hasta el próximo 27.
No seamos ilusos, el hombre no es un milico bruto ni carente de
formación intelectual, aunque no posea grandes dotes de oratoria.
Guido Manini vende una imagen autoritaria que brinda seguridad.
Representa a un nuevo dirigente político que salta al ruedo electoral
que pretende lucir incontaminado de la sucia política tradicional.
Viene en ancas de la “familia militar”, esa entelequia que dista
mucho de ser homogénea y que no le garantiza su total apoyo.
Gana adeptos en diversos estratos sociales, desde acomodados
conservadores hasta despolitizados sectores pobres y marginales.
Cruza transversalmente todos los partidos políticos y obtiene votos.
Lo que está claro es que va a jugar un rol en el futuro parlamento.
Por lo poco que sabemos de su propuesta es difícil de encasillar.
Por lo desconocido de sus asesores y lo que sabemos de algunos
de sus colaboradores genera incertidumbre su republicanismo.
Estamos frente a una gran interrogante en estas elecciones 2019.
¿Cómo y por qué surge un candidato así, en nuestra democracia?
Alfredo García




