El lunes en la ceremonia recordando la Noche de los Cristales
Rotos, Yamandú Orsi y Álvaro Delgado se dieron un abrazo.
Allí también estaban el presidente y dos viejos expresidentes.
Ya hubo situaciones similares cuando viajaron Tabaré y Mujica con
Lacalle Pou a las asunciones presidenciales en Argentina y Brasil.
Y todo esto contrasta con el barro que algunos dirigentes de los dos
bloques tiran un día sí y otro también para descalificar al adversario.
Unos asustan con una izquierda copada por revolucionarios que
son antidemocráticos y que nos llevan a ser una nueva Venezuela.
Otros no reconocen nada bueno y dicen que la coalición hambreó a
los pobres y solo benefició a los oligarcas y a los burgueses amigos
Los chisporroteos de campaña muestran poco cerebro argumental.
Está claro que son dos proyectos de país diferentes que existen.
Unos creen que el mundo privado es el gran generador de riqueza
que va a distribuir, con la mínima participación posible del Estado.
Ven el accionar del individuo como el motor de las transformaciones
Otros apuestan al papel de un Estado dinamizador y controlador al
mismo tiempo, como herramienta de protección social e igualdad.
Sin minimizar a las personas, se apunta a las salidas colectivas.
No se trata de ángeles o demonios, son proyectos ideológicos que
visualizan caminos diferentes para lograr el bienestar de todos.
Entonces molesta mucho la falsedad y el engaño que se utiliza.
Por suerte, el voto popular obligó, a quien sea que gane, a
negociar con el otro bloque, para poder llevar adelante el gobierno.
Porque hay mucha cordura en el sistema partidario como para
intentar pactar con delirantes anti sistema, que son ínfima minoría.
Los incrédulos y refractarios de la política hacen muy bien en
abstenerse, la ciudadanía mostró claramente que no les da bola.
Hay cuestiones urgentes en las cuales es imprescindible y muy
viable lograr acuerdos concretos por encima de fronteras partidarias
Parafraseando a un viejo chacrero de la falda del Cerro la consigna
para el nuevo presidente es: Negociación, negociación, negociación
Alfredo García





