No nos debemos distraer de las prioridades. Hemos sido claros ennuestros compromisos. Para citar sólo algunos ejemplos diremos: en lo económico nos comprometimos a la reducción de los costos para las Mipymes; a la promoción del desarrollo industrial; a la recalificación de trabajadores; al fomento del cooperativismo y la economía social; a la estabilidad macroeconómica y rebaja del costo de vida; a la recuperación del salario y las pasividades; a la apertura multilateral para el comercio exterior. Por ahí están los temas principales.
En relación a la seguridad que aparece como preocupación número uno en la ciudadanía, hemos anunciado la creación de nuevos cargos policiales; la creación del sistema integral de Lucha contra el Crimen Organizado y el Narcotráfico (SILCCON); el patrullaje con sistema PADO; Promoción y Protección de los funcionarios policiales; Ministerio de Justicia y Derechos Humanos. Todavía queda mucho por hacer en cárceles y liberados, en prevención y eliminación de las causas.
Bajo el título de Uruguay Cuida, nos comprometimos a refuerzo de emergencia en hogares vulnerables; ampliación del tiempo pedagógico en la infancia; residencias Estudiantiles; Inclusión laboral juvenil; Plan Primera Vivienda; Alternativas dignas para adultos mayores; todo apuntando a la prioridad número uno que es sacar de la pobreza a 220.000 niños y adolescentes según nuevos datos del INE y en esto recién estamos comenzando.
Entonces no comprendemos cómo se puede dedicar tiempo y pensar en millonarios recursos, para hacer un túnel por 18 de julio para que se demore unos minutos menos en llegar al centro de la ciudad desde 8 de octubre o Avda Italia.
Tampoco comprendemos como se vuelve a declarar “reservado” por 15 años (¡!) el expediente que da cuenta del asesinato del dirigente comunista Álvaro Balbi. Ese expediente contiene el informe que hiciera en su momento José Luis Telechea de la DNII, que lo elevó al Inspector Víctor Castiglioni, quien lo derivó al Juez militar coronel Gamarra y que ahora nadie podrá ver ni echar luz sobre lo que ocurrió con el asesinado y con sus asesinos. ¿A quien se quiere proteger? ¿Cómo se puede decir que se va a hacer todo lo que se tenga que hacer por los Derechos Humanos y al mismo tiempo se impide el acceso a un expediente de valiosa información?
Debemos proteger las prioridades fijadas. Debemos ser enérgicos y contundentes con la oposición que tira humo, que acusa sin sentido, que difama, como lo hace García o Botana o da Silva o Heber o Bordaberry y Ojeda.
Las prioridades, resumiendo, son avanzar contundentemente en eliminar la pobreza infantil; echar luz sobre los Derechos Humanos; proteger el trabajo nacional y a sus trabajadores; avanzar significativamente en la seguridad ciudadana, particularmente en la seguridad de los niños, las niñas, los jóvenes y las mujeres. No podemos ocupar días o semanas en los asuntos de Cardama, en los asuntos de Neptuno o Casupá, todos temas prácticamente laudados. La oposición, muy pobrecita, por cierto, lo que sí sabe hacer muy bien es distraer sobre los temas que sí importan y que nuestros dirigentes deberán tensar fuerzas para avanzar en los objetivos, en lo que hicimos y hacemos, sin distraer fuerzas en dimes y diretes.




