El metraje es solo el perfume por Jorge A. Crosa

En estos días se armó un debate fuerte a partir del proyecto del senador Gustavo González del Partido Socialista – Frente Amplio, que propone fijar en 35 m² el mínimo de las viviendas y eliminar los monoambientes más pequeños.

Que se ponga el tema sobre la mesa, es altamente valorable. Porque cuando hablamos de vivienda, hablamos de dignidad. Y eso no es de izquierda ni de derecha. Es humano.

Ahora, ojo al gol – como cuando hablamos en la rueda – con la simplificación  facilista, para los temas complejos.

Reducir esto a “prohibir o permitir” es quedarnos en la superficie.

Si usted dispone de capacidad de ahorro, seguramente no discuta de metros, discutirá de futuro, discutirá de viabilidad.

Usted, amigo lector, no repara en 25 o 35 m². A usted le preocupan otros temas: que hijo no puede independizarse, que su gurisa ahorra y no llega, que ya resignó su legítimo sueño de la casa propia, porque ya entró en la rosca del alquiler y siente que nunca va a ser dueño.

Cuando escuchamos que se venden monoambientes a US$ 110.000 o US$ 120.000, claro que genera ruido. Y es lógico que el senador González se pregunte si el régimen de vivienda promovida está cumpliendo su objetivo.

La pregunta es válida.

Pero la respuesta no puede ser solamente sumar 10 metros por decreto.

Es que el problema no empieza en el plano. Empieza mucho antes.

El costo de construir en Uruguay no nace en la inmobiliaria

Si usted construye en regla, paga:

·       IVA,

·       materiales con carga impositiva,

·       técnicos,

·       permisos,

·       y aportes al Banco de Previsión Social que encarecen fuertemente cada peso de salario formal.

Eso no es un juicio de valor. Es una realidad estructural.

Entonces cuando vemos precios altos, no podemos mirar solo al desarrollador ni solo al Estado. Tenemos que mirarnos el sistema entero.

Porque cuanto más pesado es el andamiaje, más caro se vuelve el producto final. Y el que termina pagando es el ciudadano común.

Ni prohibición total, ni laissez faire

Yo no creo en la prohibición como reflejo automático. Tampoco creo en dejar todo librado al mercado como si fuera una ley natural incuestionable.

Creo en el camino del medio. En articular con inteligencia.

Si el monoambiente existe porque hay jóvenes, estudiantes o adultos mayores solos que necesitan algo transitorio, no parece sensato eliminarlo de un plumazo.

Pero tampoco parece razonable que el Estado exonere sin revisar si el instrumento está cumpliendo el espíritu original.

Ahí está el punto de equilibrio.

La vivienda no es un render

También tenemos que decir algo con claridad: la vivienda no puede convertirse solo en activo financiero.

Cuando el marketing del “amenitie” sustituye la calidad del espacio habitable, cuando el render en 0,5x agranda lo que en la vida real es mínimo, algo estamos haciendo mal.

La arquitectura —y lo digo como Arquitecto— tiene una responsabilidad social. Diseñar para el que más tiene y para el que recién empieza con la misma dignidad.

No podemos naturalizar que el acceso a la vivienda sea un lujo aspiracional eterno.

La discusión de fondo

El déficit habitacional no se resuelve eliminando una tipología.

Tampoco se resuelve defendiendo cada metro cuadrado como si fuera sagrado.

Se resuelve revisando:

·       la estructura tributaria del sector,

·       el régimen de aportes,

·       los incentivos fiscales,

·       la planificación urbana,

·       y los estándares reales de habitabilidad.

Eso es más difícil que discutir 10 m². Pero es, sin duda alguna, mucho más honesto.

Porque el metraje… es solo el perfume.

Si queremos una ciudad donde nuestros hijos puedan proyectar vida y no solo sobrevivir en espacios mínimos, tenemos que animarnos a discutir la arquitectura del sistema completo.

Sin gritos.

Sin caricaturas.

Sin tirarnos tiros en el pie.

Dialogando. Escuchando. Y buscando soluciones que no dejen a nadie afuera.

Por ahí va la cosa, trillando el camino del medio.

Y ese, creo yo, es el camino que Montevideo y el Uruguay necesitan.

Agregar un comentario

Deja una respuesta