¿El pasado fue mejor?

15.02.25- Apertura L Legislatura.

“Maldigo la poesía concebida como un lujo
cultural por los neutrales
que, lavándose las manos, se desentienden y evaden.
Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse”.                                                          Gabriel Celaya

Nuestro laburo nos brinda oportunidades que son fantásticas.

El poder hablar mano a mano con protagonistas de la historia.

Más allá de las posturas ideológicas son políticos de pura raza.

Y rescato una frase de Lacalle a los jóvenes: “no sean indiferentes”.

Me rechina la nostalgia y el considerar que todo lo anterior era muy

superior a las circunstancias que nos tocan vivir en este momento.

Considero que la raza humana irremediablemente siempre avanza.

Ingenuidad dirán algunos, falacia dirán otros, 100% optimista digo yo.

Ahora bien, el avance se logra con esfuerzo, disciplina y estudio.

Y en nuestro estamento político tenemos un enorme historial de

personajes increíbles que marcaron la historia de nuestro país.

No me refiero a “doctores” o académicos, que los hubo y muchos,

estoy pensando en dirigentes partidarios que dejaron su impronta.

Hoy parece que estamos lejos de aquellos líderes sectoriales que

dedicaron su vida y su energía para ser los mejores militantes.

Muchos llegan al Parlamento o a cargos jerárquicos por el solo hecho

de la permanencia, o en pago de la obsecuencia demostrada.

Estudian poco, leen menos y hablan de todo libres de cuerpo, como

se solía decir en mi barrio: “no saben hacer la O con un vaso”.

Se prenden de cualquier titular y les encantan los micrófonos, para

ellos vale todo, con tal de lograr los añorados quince minutos de fama

Y en ese páramo intelectual afloran figuras que generan esperanza.

A simple modo de ejemplo, quiero citar a tres mujeres jóvenes de tres

partidos diferentes que fortalecen mucho mi optimismo congénito.

Virginia Cáceres, Fernanda Sfeir y Julieta Sierra marcan el rumbo.

“Son lo más necesario: lo que no tiene nombre.
Son gritos en el cielo, y en la tierra, son actos”.

La política, al igual que la poesía es un arma cargada de futuro.

Alfredo García

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