El Picudo Rojo en Uruguay por Juan Barbado

En el verano de 1995, algo inusual comenzó a ocurrir en la costa mediterránea de España: palmeras aparentemente sanas colapsaban de un día para otro. Lo que inicialmente fue un misterio, con el tiempo reveló una amenaza seria y silenciosa: el Rhynchophorus ferrugineus, conocido como picudo rojo, un insecto invasor originario del sudeste asiático, cuya presencia muchas veces pasa desapercibida hasta que el daño ya es irreversible.

Hoy, esa misma situación la vive trágicamente el Uruguay. En los últimos años se han detectado miles de palmeras muertas o en avanzado estado de deterioro en espacios públicos, costaneras y jardines urbanos. Si bien la alarma ya se ha encendido, aún es posible actuar a tiempo con estrategias técnicas adecuadas, basadas en evidencia y experiencia internacional comprobada.

Icónicas palmeras como la de la cancha de Danubio, las centenarias de los Portones de Carrasco, la plaza frente al Hipódromo de Maroñas, la Rambla, la Plaza de los Olímpicos, la Ruta 5 y sin ir más lejos, el propio Jardín Botánico y el Parque Lecocq, están siendo arrasados por esta plaga ante la mirada pasiva de los Gobiernos. 

La clave para un control efectivo está en respetar la biología de la palmera, afirma el Ing. Agr. Juan Barbado, experto en endoterapia con más de 20 años de experiencia en el control de picudo rojo. A diferencia de los árboles, las palmeras no pueden cicatrizar heridas, lo que hace que las técnicas invasivas –como el uso de cánulas/piquetas – resulten perjudiciales a largo plazo. Para evitar esto, se desarrolló en España el sistema Ynject, una tecnología de endoterapia de baja presión que utiliza una bolsa autopresurizada para inyectar tratamientos directamente en el sistema vascular de la palmera.

Este sistema permite la aplicación de grandes volúmenes de producto con una distribución eficaz y segura hasta la corona foliar, donde el picudo se instala. Además, el uso de un vehiculizante (compatibilizador fisiológico) desarrollado por la empresa, mejora significativamente la absorción y eficacia del tratamiento, reduce el tiempo de llegada del químico a la corona foliar de 30 a 5 días y aumenta la concentración de insecticida en los tejidos que las larvas del picudo atacan.

Durante estos años, nuestro país ha sido testigo de errores recurrentes: uso de productos genéricos no formulados para endoterapia sin el uso de vehiculizantes que garantizan el movimiento del principio activo por la savia de la palmera, y la implementación de técnicas de endoterapia que han sido descartadas en Europa. Muchos de los daños más graves no los causa directamente el picudo, sino intervenciones mal realizadas.

El picudo rojo es una plaga silenciosa. Cuando los síntomas son visibles, en muchos casos ya es demasiado tarde.

La prevención es posible. El momento de actuar es ahora. Aplicar estrategias probadas puede marcar la diferencia entre conservar un valioso patrimonio vegetal o perderlo para siempre, agregó el experto.

En Montevideo se implementó una estrategia de control de picudo rojo que resultó en la pérdida masiva de palmeras en la ciudad y que ponen en riesgo a otras zonas del país. 

Este método de control se basó en la implementación de piquetas/cánulas de instalación fija, un método que ha resultado poco efectivo y en desuso en Europa popularizado en España e impulsado masivamente en Uruguay. 

Esta estrategia de control claramente propició el avance exponencial de la plaga en toda la ciudad, arrasando zonas como el Prado en donde quedan pocas palmeras Phoenix canariensis, Bulevar Artigas donde la plaga ha ocasionado una mortalidad de por lo menos 50% y otras zonas como el Parque Rodó y la Avenida Sosa con zonas en donde la mortalidad es aún mayor. 

Es curiosa la decisión de la comuna haber adoptado este método de endoterapia, ya que el experto americano, el Dr. Mark Hoddle, consultor de la FAO contratado por el MGAP en su informe luego de su visita a Uruguay claramente detalla que se deben implementar otras técnicas de endoterapia ya que las piquetas/cánulas dañan de manera permanente a las palmeras. 

Según el experto:

“En Uruguay, las inyecciones de benzoato de emamectina en el tronco son la principal estrategia de tratamiento para proteger profilácticamente las palmas del ataque del picudo rojo. La inserción de cánulas de aplicación de insecticidas daña permanentemente el tronco de la palma, ya que las palmas no pueden sanar estas heridas. Las cánulas proporcionan aberturas para que los patógenos de las plantas y otros insectos ingresen al tronco, donde pueden causar infestaciones dañinas. Las cánulas pueden deteriorarse con el tiempo. Cuando esto sucede, se insertan nuevas cánulas en diferentes áreas, lo que daña aún más los troncos de las palmas.

Se deben aprobar otras estrategias de aplicación de insecticidas para su uso inmediato en Uruguay. “

Nos preguntamos también por qué no se ha difundido públicamente el informe realizado por el experto a todos los tomadores de decisión. 

En cambio, se tuvo que haber implementado una estrategia integrada de control como indican los expertos internacionales que contemple duchas foliares, endoterapia con mayores niveles de efectividad y erradicación inmediata de palmeras con síntomas o ya muertas. Al dia de hoy nos encontramos con cientos de palmeras infestadas y muertas en pie que han permitido la propagación y avance descontrolado de la plaga en todo el departamento.

Nos cuestionamos por qué el MGAP, a pesar de la clara recomendación del propio experto que contrató, no ha emitido un comunicado a la población y a otras Intendencias alertando sobre este método de control, y por qué no ha tomado medidas para evitar que se siga utilizando este producto en el país basado en el daño que puede ocasionar a las palmeras y su claro fracaso en el control de la plaga. Es alarmante además debido a que en departamentos como Maldonado que hoy se perfila como departamento buffer entre Montevideo y Rocha se ha optado por esta técnica de endoterapia que ha fracasado en la lucha contra el picudo rojo.

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