En tiempos de eterno reciclaje cinematográfico de sagas de los años ochenta y noventa, pero lógicamente adaptadas a las nuevas sensibilidades y modas, no asombró el anuncio de una secuela de la trilogía de “La pistola desnuda”, a casi tres décadas de su finalización. Protagonizada por Liam Neeson y Pamela Anderson, “The naked gun” (¿Dónde está el policía?), resulta una desopilante comedia, digna sucesora de las originales.
El humor en el cine ha estado sometido siempre a la sensibilidad y la censura de cada época. La comedia norteamericana en particular, partiendo de una sociedad falsamente moralista como la yanki, era hasta los años cincuenta de impronta familiar, aunque jugaba sutilmente con algún doble sentido para satisfacer al público más adulto. En los años sesenta y setenta, quizá influido por el tradicionalmente más irreverente humor británico, comenzó a adoptar un tinte más irónico y de crítica social o política, como “El superagente F86”, serie creada por Mel Brooks y Buck Henry, que parodiaba a los filmes de James Bond y a la Guerra Fría. También podemos mencionar “ M.A.S.H”, comedia bélica de 1970 dirigida por Robert Altman y que posteriormente inspiró una serie de televisión, que parodiaba al Ejército norteamericano mientras en el mundo real transcurría la guerra de Vietnam.
Asimismo, es insoslayable evocar comedias de situación como “La pantera rosa”, saga comenzada por Blake Edwards en 1963, quien también dirigió clásicos como “La fiesta inolvidable” (1968), y “Extraña pareja” dirigida el mismo año por Gene Saks, largometrajes que fueron desarrollando más aquel humor irónico e irrespetuoso.
El programa “ Saturday night live” ( Vivo de sábado a la noche), que comenzó a mediados de los años setenta, fue una referencia obligadas durante décadas, y varios de los más grandes humoristas estadounidenses que luego triunfaron en cine se iniciaron allí. De todo este acervo de humor irreverente, que no soslayaba burlarse de temas como el racismo, el machismo, la Policía o el poder político, cayendo incluso en lo escatológico, se alimentaron los hermanos Zucker y Jim Abrahams, productores, directores y guionistas.
Los tres comenzaron su fecunda colaboración cinematográfica en 1977, con “The Kentucky fried movie” (La película del pollo frito de Kentucky, parodiando la conocida cadena de locales gastronómicos KFC). Ese estilo de humor de gags breves, mezclado con diálogos de doble sentido y comedia física, rescatando tradiciones que venían ya desde los inicios del cine, se afianzó en 1980, con “Airplane!” (¿Y dónde está el piloto?), comedia que es una especie de remake en clave de humor del filme catástrofe “Hora cero” de 1956, de cual toma argumento, personajes e incluso partes textuales del libreto.
Este humor sin límites fue repetido por el exitoso trío en la serie
“ Police squad!” (1982) y en “Supersecreto” (1984) y alcanzaría su máximo desarrollo en la trilogía “La pistola desnuda” (1988-1994). Parodia de series como “M squad”, protagonizada por Lee Marvin en los años cincuenta, “Police squad!” mostraba las peripecias de un escuadrón de policía conformado por ineptos e inadaptados sociales, argumento que repitiera luego la saga de “Locademia de Policía”.
La trilogía de “La pistola desnuda” retoma los mismos personajes de la serie y parte de su elenco original, destacando Leslie Nielsen como el Teniente Frank Drebin, con un humor típico de los años ochenta y noventa.
Casi treinta años después de su finalización, e instalados en una sociedad que cuestiona ese estilo de comedia, el director Akiva Schaffer se atreve con una secuela que retoma aquella forma de hacer humor, sin autocensurarse y demostrando que la vieja fórmula se mantiene vigente, aunque no sea recomendable para audiencias particularmente sensibles.
En esta nueva entrega, Liam Neeson interpreta con sobria brillantez a Frank Drebin Jr, hijo del personaje que interpretara Leslie Nielsen, un policía igualmente torpe pero letal en el combate físico, en clara autoparodia a los papeles que viene interpretando el actor irlandés desde hace un par de décadas.
En otro orden, todo un descubrimiento como comediante es Pamela Anderson, actriz que destacara por su imponente físico en los años noventa, pero que actualmente apuesta a dar un giro a su carrera.
Con un estilo narrativo que imita las películas originales, chistes que juegan con el doble sentido, la comedia de situación y el humor físico, apoyándose en un guion que se mofa de nuestra alienada sociedad actual, este film funciona en varios niveles, logrando transcender lo meramente humorístico y yendo más allá del enésimo reciclaje de una vieja saga.