Esta semana se reestrena Todo lo que explota permanece haciendo ruido, segundo espectáculo del colectivo Accidente Geográfico.
Alejandra Gregorio, directora de Todo lo que explota permanece haciendo ruido, combina la actuación con la dramaturgia y la dirección, y si bien esto es algo característico de nuestro medio, su trayectoria tiene algunas particularidades. Formada en actuación, su interés por escribir empezó a tomar forma de textos teatrales y se inscribió en la Tecnicatura Universitaria en Dramaturgia donde fue trabajado algunas ideas. A partir de convocatorias para premios y llamados logró publicar varias obras, entre ellas Aquellos lugares donde y Acostarse a la orilla de una tajadura, ganadoras de dos ediciones consecutivas del Concurso Literario Juan Carlos Onetti. Pero sus textos, aunque publicados, permanecieron sin estrenar hasta que ella misma se embarcó en un proceso que la llevó a escribir y dirigir a la vez el espectáculo El mundo ya se acabó un montón de veces, estrenado en 2022 en la sala Zavala Muniz del Teatro Solís. “Todo surgió por una convocatoria que se hace desde el INAE de cuatro dramaturgas para cuatro actrices en el marco del centenario de China Zorrilla -cuenta Gregorio a Voces-. La propuesta era bien concreta, escribir un monólogo de veinte minutos para una actriz. Pensé en hacer algo performático, aprovechando el lugar (el Museo Zorrilla), y me vino la idea de que fuera un monólogo con música. Ahí empezó esto de encontrarnos con Cecilia Placeres como actriz y Agustina Rachi y Gonzalo Rodríguez, que nunca habían hecho música para teatro. Y pasó algo muy lindo en esas dos funciones al aire libre”. Aquel primer germen continuó su gestación a partir de la convocatoria Enciende, destinada a nuevas dramaturgias, del Teatro Solís. El trabajó resultó en un “espectáculo-concierto” en donde lo sonoro se incorporó orgánicamente. “Cada uno está cumpliendo su rol y eso es lo que encierra la idea de colectivo transdisciplinar, donde nos importa la música igual que la palabra, que la actuación y que la performance o el diseño”.
Todo lo que explota permanece haciendo ruido
El proceso que culminó en el estreno de El mundo ya se acabó un montón de veces dejó al grupo con ganas de seguir trabajando. “Ahí surgió lo de formalizar el colectivo, al que le pusimos Accidente Geográfico”. El segundo espectáculo, estrenado el año pasado y que se reestrena esta semana en la Zavala Muniz, cuenta con la actuación de Marisa Riera y Cecilia Placeres, y el mismo equipo de diseño integral. El concepto de Todo lo que explota permanece haciendo ruido está muy vinculado en su resultado a una geografía particular. “Yo venía pensando en el frío y comenté que me imaginaba hacer una obra en una sala que estuviera helada, como que fuera una experiencia. Ivana (Domínguez, diseñadora) quería trabajar con el viento, y eso sirvió como punto de partida para escribir”. En el trabajo colectivo la idea original fue mutando: “mi imagen primaria de la sala helada no fue tan realizable, pero se fue encontrando una síntesis a través del hielo, que tomó protagonismo en la historia, en la palabra y en la materialidad. Y la investigación abarcó varios frentes, por ejemplo entre el hielo y el sonido. Congelábamos micrófonos de contacto en cubos de hielo o veíamos qué sonidos podíamos llegar a captar y grabar de cuando el hielo se quiebra o cuando lo rompemos, que es distinto a cuando se quiebra por el calor. Todo eso fue muy interesante y se desarrolló en paralelo a la historia que tiene que ver con la fragilidad. Es una historia de amor como excusa para hablar de la fragilidad de los territorios, de los vínculos. Como se quiebran los personajes se quiebra el piso, se quiebran los paisajes. Para mí la obra habla, y esto lo fui descubriendo después, de la fragilidad”.
Es claro que la analogía entre territorios exteriores y territorios interiores surge de la propia investigación colectiva en el escenario. “Está el territorio geográfico, pero también el afectivo, hay muchos territorios que siempre se están cruzando en nuestra historia. Lo mismo me pasa con el paisaje. Y ese lugar me parece muy lindo y me inspira mucho a la hora de escribir. El paisaje como memoria”. La centralidad del paisaje y su vínculo con los personajes ya era claro en los textos editados de Gregorio, y en el caso de Todo lo que explota permanece haciendo ruido la experimentación con el paisaje que evoca en su dramaturgia tuvo un carácter bien concreto. “Tuve la oportunidad de estar en Ushuaia, conocer un paisaje helado, una ciudad que esté completamente blanca, esponjosa. Y de sentir el silencio que hay en las montañas, y el ruido que hace el hielo. Y el cambio que tiene el cuerpo a la hora de respirar en el frío. Todo eso fue nutriendo la historia para que los personajes digan cosas que yo sentí en ese momento en el viaje”. Pero esos paisajes se traducen en los vínculos también, porque esta obra “no deja de ser una historia de amor. Y habla del amor para hablar de las cosas que nos pasan y de la fragilidad que tiene todo en la vida. De la fragilidad que tienen los lugares en que vivimos, los lugares que transitamos y los vínculos que tenemos”.
Respecto al rol de dirección en estos dos trabajos Gregorio añade: “Yo tenía la pulsión y cuando apareció la posibilidad lo viví desde el disfrute. Solo he hecho dos direcciones propiamente dichas, más allá de otras cosas como algunas lecturas dramatizadas o asistencias de dirección, pero es un lugar que habito con comodidad. Y el grupo también me permite esa comodidad de sentirme bien, de la confianza, de manejar la horizontalidad. Sacamos la dirección del lugar del que toma las decisiones y simplemente lo vemos como el del que dispone la cancha para que podamos dar los saltos que hay que dar. Eso me parece que es muy lindo y lo estoy disfrutando mucho y tengo muchas ganas de seguir dirigiendo. Y lo veo muy de la mano de la creación. Hasta ahora no me ha surgido el dirigir textos que no son míos, por más que hay obras que me encantan. Leo todo el tiempo dramaturgia y me gusta mucho, pero me inspira el hecho de crear algo más que el de dirigir algo que ya está escrito. Por ahora se me abre el camino de la dirección muy pegado a la creación”.
Todo lo que explota permanece haciendo ruido. Texto y dirección: Alejandra Gregorio. Elenco: Cecilia Placeres y Marisa Riera.
Funciones: del 21 al 25 de mayo, miércoles a sábado a las 20:30, domingos 19:30. Sala Zavala Muniz del Teatro Solís.







