El triste agotamiento de una venerable saga por Carlos Acevedo

A fines de los años setenta, la primera entrega de Star Wars, “Una nueva esperanza” le devolvió la vida a un género como la ciencia ficción que, si bien mantenía su relevancia cinematográfica, había dejado atrás su época dorada. Con el correr de las décadas, el vasto universo creado por George Lucas fue forjando un ineludible lugar en la cultura popular. Sin embargo, “El mandaloriano y Grogu”, película actualmente en cartel, derivada de la serie “El mandaloriano” no está contando con el beneplácito de la mayoría de los seguidores de aquel maravilloso universo fantástico. 

Criado con el nacimiento de la televisión como fenómeno de masas y el auge del cine, que llevaba ya más de medio siglo de existencia cuando Lucas era niño, el futuro cineasta cimentó su pasión por contar historias en aquellas salas oscuras que proyectaban películas de ciencia ficción en blanco y negro y añosos seriales espaciales basados en tiras diarias, como “Flash Gordon y “Buck Rogers”. La era dorada de los comics de superhéroes, con las editoriales DC Comics y Marvel, aunque aún no se llamaban así, liderando el mercado, contribuyeron a nutrir la imaginación del futuro creador de una de las sagas más influyentes del cine mundial. 

Su primera experiencia como cineasta le llegó bastante pronto, a los veintisiete años. En 1971,  escribió y dirigió “THX 1138”, filme inspirado en obras como “1984” o clásicos de culto como “Metrópolis”, una suerte de película de impronta alegórica, obteniendo algunas críticas entusiastas,  pero escasa repercusión de taquilla.

El siguiente proyecto que pensaba encarar era una adaptación de Flash Gordon, inspirándose en aquellos rudimentarios pero entrañables seriales cinematográficos que disfrutaba en su niñez. Al no conseguir los derechos para utilizar el personaje, comenzó a idear su propia saga, basada en el bizarro mundo de ficción creado por el historietista Alex Raymond, a mediados de los años treinta.

En 1977, se estrenó “La guerra de las galaxias”, la primera de  una serie de nueve películas que abarcaron casi medio siglo. Esta obra inició la trilogía original, que luego fue renombrada como “Episodio IV, V, Y VI”, con el estreno de “Episodio I, la amenaza fantasma”, que refrescó la serie fílmica presentándola a la siguiente generación.

Cuando George Lucas la estrenó, el cine de ciencia ficción se encontraba lejos del auge del cual disfrutara durante los años cincuenta. Hollywood no había abandonado el género, pero este se había vuelto más metafísico y profundo, con clásicos como

“2001, una odisea del espacio” (1968), del maestro Stanley Kubrick.

El cine dramático, el policial, los filmes de espionaje, los dramas de trasfondo político y el género bélico, con su condenatoria perspectiva a propósito de la guerra de Vietnam poblaban las carteleras.

Abrevando de fuentes como el western clásico, el cine de samuráis, los ya mencionados seriales cinematográficos, y planteando el sempiterno tema del viaje del héroe, explotado ya en mitos literarios tan antiguas como La Odisea o La Eneída, fue forjando un influyente universo fantástico, pleno de lecturas éticas, políticas y morales, que iban más allá del mero entretenimiento visual. La primera trilogía podía ser disfrutada como cine de aventuras del mejor, al tiempo que resistía un análisis más profundo. La segunda trilogía, pensada como una precuela, continuó la premisa de un producto atractivo visualmente, pero sin perder cierta densidad dramática y reflexiva. Con el tiempo, esa dimensión se dejó completamente de lado en pos del mero entretenimiento, y la saga se fue vaciando de contenido.

Luego de la poco entusiasta recepción de la última trilogía, y las series y películas que le siguieron, el universo de Star Wars comenzó a dar cada vez más muestras de agotamiento. La serie “El mandaroliano”, emitida por primera vez en 2019 y que ya cuenta con tres temporadas, pareció revitalizar un poco el interés de los fanáticos, presentando un disfrutable producto pleno de referencias a la primera trilogía de la saga. De ahí deriva “El mandaloriano y Grogu”, actualmente en cartelera.

Entretenida, de buena factura técnica, la película se asemeja más a un capitulo doble de la serie que una propuesta cinematográfica que pueda sostenerse por sí misma. No aporta nada al desarrollo del alicaído universo de Star Wars, ni siquiera al desarrollo de la serie de la cual deriva. Los elementos característicos están, las referencias reconocibles por el seguidor abundan, pero deja la sensación de ser una película de aventuras espaciales más, vacía de alma, de amor y de la profundidad dramática de los mejores exponentes de la venerable saga creada por George Lucas, hace casi medio siglo.

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