“Enmascaradas” es el nombre de la muestra que se puede visitar en la sala de exposiciones “Estela Medina” del Teatro Solís de martes a domingo de 17 a 19h. “Esta convocatoria internacional invitó a artistas a crear máscaras en tamaño real como objeto artístico y su resultado es una colección diversa y fascinante que nos lleva a reflexionar en sus colores, materialidades, texturas y diseños tan diversos.” Las máscaras expuestas pertenecen a artistas provenientes de Argentina, Australia, Chile, México y Uruguay. A las mismas se suman máscaras del acervo de la Comedia Nacional y del Taller de máscaras de la EMAD. La muestra fue curada por Susana Molina Bórquez (Chile) y Virginia D´Alto (Uruguay), los evaluadores de la misma son Patricia Saporiti (Argentina), Tauba Muller (Chile) y Enrique Badaró (Uruguay).
En el texto curatorial de la muestra del Taller de EMAD “Prósopon persona máscara” realizada en septiembre de 2023 en la Sala de Exposiciones Octavio Podestá del Centro Cultural Terminal Goes, el Artista Plástico Enrique Badaró, docente de la EMAD decía: “La máscara es un elemento fascinante por sus repercusiones, sus evocaciones y su permanencia. Desde siempre y con fines absolutamente diferentes, el ser humano ha creado máscaras tangibles físicas, otras más sutiles y otras decididamente simbólicas. Todas ellas han acompañado a los pueblos a lo largo de la historia, en momentos y ámbitos bien distintos, como las fiestas, la religión, la danza, el teatro, la guerra, los ritos mortuorios, las pandemias, las actividades cotidianas, laborales o celebratorias. La máscara atraviesa todos los estratos sociales, desde los más cultos y sofisticados hasta los menos favorecidos económica y culturalmente. Podríamos hablar de un instinto máscara. Sea para protegernos, para ser temidos por otros, para divertirnos, para lo que fuere, la máscara -en alguna de sus manifestaciones- estará presente. En lo teatral, uno de los pueblos más identificados con el uso de la máscara en Occidente es el griego. La máscara terminaba (o empezaba) de construir un personaje. El término utilizado en aquel tiempo en Grecia era prósopon, siendo prós delante y pos rostro. Los latinos, es decir la civilización romana, siguió usando máscaras a las que llamaba persona. El origen del término que usaba ese pueblo para decir máscara está aún en discusión, aunque se supone que proviene del etrusco persuh. También es probable que el término persona pueda estar más vinculado a una función específica, que era la reverberación de las voces y la proyección hacia la platea del sonido vocal, por lo cual se estudia un posible origen a partir de per sonnare, para sonar, o sea, un dispositivo para amplificar la voz del actor. En las lenguas romances y otras germanas, se cristalizaron las palabras máscara, maschera, masque, mask, maske, etc. Hay quienes piensan que proviene del árabe, en que se decía más hará, que significa bufón o payaso.” Siguiendo el mismo hilo conductor el texto introductorio a “Enmascaradas” expresa “A través de las máscaras podemos ver y explorar identidades, tradiciones, juegos, culturas y transformaciones. Podemos descubrir cómo estas obras de arte reflejan y moldean nuestras percepciones del mundo y la universalidad del arte en sus diversas disciplinas.” En el texto curatorial de la muestra “Reflejo de Persona” del mismo Enrique Badaró (Museo de Bellas Artes “Juan Manuel Blanes”. Mayo del 2022.) este expresa:” Las máscaras tienen mucho de teatralidad, de carnaval, pero también de funerario, de protección, de depravación y de peligroso. Protegen y asustan: son larvas polisémicas. Siempre pudiendo decir mucho más que una simple lectura, es una versión del rostro o la alternativa sagrada del rostro, un otro rostro, una otra piel. De hecho, la máscara ha acompañado a todas las culturas, y no hay prácticamente grupo social que no cuente con su propia máscara, ni persona que no cuente con su colección de máscaras simbólicas en el sentido de que “persona” y “larva” eran las palabras con que en latín se conocía la palabra máscara, ambas con remotos orígenes en la historia de los idiomas. (…) La máscara es el teatro, es el ocultamiento, es la protección, es la ritualidad. Es el diablo del altiplano. Es Mishima, su cabeza decapitada, es el teatro de Angélica Liddell, es “Demonio, mundo y carne” de Juan Manuel Blanes, es James Ensor, es Hera de Inés Doujack, es “Ojos bien cerrados” de Stanley Kubrick.
Imagen de Santiago Bouzas (DifusiónTeatro Solís)







