Los chilenos no andan con vueltas; el aburrido y poco operante centro, no parece tener posibilidades en el país trasandino. Prácticamente no tienen mucha esperanza de tener candidato.
Un ejemplo es la Democracia Cristiana que fuera un fuerte partido tradicional y estuvo a cargo del gobierno tres veces, con dos Frei y Aylwin, sus militantes no han logrado siquiera ponerse de acuerdo en un nombre de los propios para que los represente. Un poco distinto se ve el panorama para la derecha clásica qué también estuvo en el gobierno -Piñeira dos veces- y tenía serias chances hasta hace poco. Hoy la dinamica electoral parece que también los va a dejar fuera.
De hecho, hace un corto tiempo su candidata Eveling Matthei – cuando el panorama electoran iba tomando forma- se acomodó rápidamente cómo favorita. Beneficiada claro está, por el hecho que la derecha más dura se presentaba con tres candidatos que marcarían por separado.
Lo anecdótico en ese momento fue que dos de los tres fueran hermanos. Axel Kaiser, un libertario bastante mediático fuera de fronteras, cercano a Milei en Argentina, aunque para mi gusto, menos conservador en lo social, y el diputado republicano Johannes Kaiser conservador al punto tal, que hace ver al tercer candidato -y ahora único sobreviviente como tal- con algo más de moderación: el ya conocido José Antonio Kast.
Axel se bajó apenas notó que su hermano marcaba mejor en las encuestas. Esto merece una nota aparte; en Chile el discurso conservador -que incluye ensalzar al dictador Pinochet- se entiende mas que el libertario.
Los rumores dicen por aquí (estoy in situ), que los empresarios/sponsors de la derecha, le fueron en delegación a decir a Johannes que su candidatura debilitaría la de Kast, que de todos modos ya marcaba mejor. El segundo Kaiser decidió retirarse, no sin antes negociar ciertas seguridades para su futuro. Seguramente se le verá en el senado en el próximo período.
La “momia”, según la jerga chilena, Matthei quedó en riesgo asi en su favoritismo. Se suma que la Sra hace declaraciones no muy coherentes, y para colmo de males ahora salió a decir que el golpe de Pinochet fue “necesario” para aquel tiempo. ¿Suicido político y/o desesperación?
La explicación de esa movida probablemente equivocada apunta a las bases del voto de Kast, donde difícilmente ella pueda encajar mejor que el original. Aunque si por algún milagro así sucediera, al cerrar esa frontera, abre peligrosamente otras. El voto de la derecha mas clásica es el voto Piñera, y tomemos en cuenta que el desaparecido expresidente en los ochenta votó por el no a la reforma de la constitución que impusieron los militares golpistas. Además, creó y presidió la Asociación de Empresarios por el NO nada menos. Ese votante debe estar sorprendido por el cambio en el discurso de Matthei, más allá de que sean momentos diferentes.
El 29 de este mes se realizarán las elecciones internas de los partidos. Pero un poco al estilo argentino, algunos partidos lograron zafar de las mismas. La derecha se presenta con dos partidos separados lo cual automáticamente pone a Cast y Matthei en las elecciones nacionales.
Lo medio inexplicable es que pueden presentarse nuevos candidatos de partidos que no participaron hasta ahora juntando 35 mil firmas. Pero los que tienen posibilidades ya están en carrera.
La coalición de varios partidos de izquierda en cambio dirimirá en la interna quien será su candidato. Es como si el Frente Amplio en Uruguay hubiera presentado candidatos por cada agrupación.
Los candidatos son Gonzalo Winter (Frente Amplio); Jeannette Jara (Partido Comunista y Acción Humanista); Carolina Tohá (PPD, Partido Liberal, Partido Radical, Partido Socialista y la Democracia Cristiana); y Jaime Mulet (Federación Regionalista Verde Social) compiten para ser los representantes del progresismo oficialista en la primera vuelta que se realizará el 16 de noviembre.
Como explicamos antes, en esa elección ya está confirmada la presencia de Evelyn Matthei, de Chile Vamos, de la derecha tradicional; y José Antonio Kast, el líder del Partido Republicano.
Las favoritas indiscutidas para esta instancia son la moderada Carolina Tohá y la comunista Jeannette Jara. Winter – un casi “Momio”-, el candidato directo de Boric, no pica.
En estos días, Jara saca alguna ventaja en las encuestas. Obviamente no sería lo mismo para las siguientes instancias electorales que la derecha tenga que competir con una moderada que con una comunista de pura cepa.
Pero ya insinuamos que, entre los dos partidos de derecha, Kast marca mejor. Es decir que se justifica el título de esta columna: una elección que llevaría a un balotaje entre dos extremos. Un conservador, católico, de un movimiento apostólica, contra una representante de la izquierda más dura.
Ya Chile vivió esto antes: el mismo Kast contra Boric, en aquel momento percibido instigador del estallido social del 19. Como pasa generalmente en estas cosas, el susto inicial deja lugar a una realidad que limita a los gobernantes.
Una nota aparte en estas instancias para entender Chile. Mucha influencia alemana en ambos lados: Kaiser, Kast, Winter.
Da la impresión que los chilenos no están contentos con sus gobiernos anteriores, y eligen una búsqueda que igual tiene sus riesgos y hasta peligros. El centro: si te he visto…







