Entre el Cid y el Quijote

“Cosas veredes amigo Sancho, que farán fablar las piedras”. Esta cita atribuida a Cervantes, en realidad, pertenece al Romancero del Cid, (romance LXXII), pero la confusión tiene un motivo sólido que las hermana: Cualquier situación emergente, no será el fin del mundo, habrá vida después de lo que está pasando en estos días, por ejemplo. Incluso habrá vida política, a raudales, y, quizás, menos vida militar.

¿Quién podría haber imaginado, a comienzos de la década del 50, que con aquel libro rojo, y sus sucesivas mutaciones, hoy tendríamos a China construyendo el capitalismo más salvaje, y que aquellas lecturas excluyentes acabarían formateando a un pueblo trabajador, pero hambreado y disciplinado, en los nuevos capitalistas? El libro rojo de Mao acabó siendo un clásico, fue como un parteolas: los que se lo tomaban en serio, como un poderoso dogma, encantó a un buen puñado de uruguayos, más o menos racionales en fervientes militantes de esa nueva interpretación del marxismo leninismo. ¿Qué piensan de China today?

Pero si la revolución china fue próspera, con la infinidad de bandazos que dio en materia de represalias, gorriones exterminados, fracciones, mucho más próspero fue ese enredo de mencheviques y bolcheviques, que algunos hasta lo supieron explicar perfectamente, y que pasó frente a nuestras narices, para que muchos, muchas y muches, entraron/entramos/ por el aro a un precio increíble. Solo se es joven una vez en la vida.

Cosas veredes, amigo Alfredo, dicho con la convicción de que el asombro será pasajero. En el caso de Cervantes, a pesar de que la cita no se la pueda atribuir a él, pasaron más de 400 años, y en el Romancero del Cid, prácticamente el doble, la friolera de 825 años. Esto que estamos viendo hoy, con una URSS que cayó sin que mediara un solo tiro, y una China de Mao que ha podido construir el capitalismo más eficiente, voraz y competitivo del mundo, es una constatación.

Hoy usamos calzoncillos y championes fabricados en Vietnam, los iphone son fabricados en china, y ni qué hablar de toda la otra variedad de productos industriales que desvelan a Trump. En cualquier barrio, de cualquier ciudad española, los supermercados chinos pasaron de ser galpones con mercadería casi a granel a tener su estética, su adaptación al gusto español, Una paellera de buena calidad cuesta menos de la mitad en un chino. Lo mismo pasa en Estados Unidos, Francia o Montevideo. Temu es el terror para la impositiva. Pero esas son las reglas del juego, y esta gente se las aprendió en el mismo tiempo que adormecían las mentes de buena parte del mundo libre. Los sindicatos sudafricanos le hicieron un boicot al Comité Olímpico Internacional porque la mascota del mundial la fabricaron en China al precio de mano de obra esclava. Los nuevos capitalistas chinos, entiéndase los generales y la escala de oficiales superiores de las Fuerzas Armadas (más de 2 millones de integrantes), son muchos. Sus hijos hacen parte de su formación en el extranjero. El Partido Comunista de China tiene 90 millones de integrantes, y ellos son la columna vertebral de la sociedad china. Fuerzas Armadas, partido único, y funcionarios de los distintos estamentos del Estado son los que mueven ese aparato infernal que succiona el producto del capital mundial. Un supermercado en un barrio de Alicante succiona el fruto de muchísima mano de obra que acaba teniendo problemas. El capitalismo sobrevive en ese caos de libre competencia. Pero el gobierno, en China, está para fijar las reglas del juego dentro de casa. La Volvo sí puede instalarse, incluso asociarse al Estado y a los capitales chinos para juntar calidad con un producto final más barato. Pero esos límites los fijan los mismos que jugaron a la mosqueta con nuestra ingenuidad.

Mucho se especuló con las alianzas militares que blindarían a Venezuela de cualquier tropelía del capitalismo. El mar Caribe y la selva amazónica está llena de militares estadounidenses que van a pasear a Maduro por donde se les ocurra, con la salvedad de que la cúpula militar chavista estaba dirigida por una potencia militar regional, que también nos vendió espejitos de colores y una bonita historia sobre la Sierra Maestra. Las potencias militares, hoy, frente a Venezuela, hacen como Antón Pirulero, que cada cual atienda su juego. Cosas veredes, amigo Alfredo.

Se ha anunciado por parte de la gente que está en la órbita de la realidad cubana que lo de la isla se arregla pronto y va en un paquete distinto, pero casi al mismo tiempo en el que se autoempaquetó Chávez y su sucesión. Al parecer, ya están habiendo reuniones muy avanzadas para hacer un cambio de gobierno en Cuba, sin tirar un tiro, con el aporte y la planificación de las grandes tecnológicas que harían de la Isla de Pinos el núcleo duro de la investigación y desarrollo de la Inteligencia Artificial en occidente.  Antes de fin de año habrá anuncios concretos, y en esto tiene que ver el actual canciller estadounidense, de origen cubano, y coautor de la estrategia para sacar a Maduro del poder. Para una verdadera ave de rapiña como Trump no hay mejor negocio que aprovechar el desastre que hicieron el castrismo y el chavismo con sus países, y con las ilusiones de miles de jóvenes de la clase media de América Latina que mordió el anzuelo y se quedó sin ilusiones, pero sí con una tremenda frustración.

Tardíamente para la historia de la izquierda uruguaya, pero temprano para la de Latinoamérica, se empezaba a ver que algo funcionaba mal. Voces siguió ese proceso, con tanta sorpresa que no toda la izquierda uruguaya se lo pudo creer. La sospecha se fue afirmando, que el Mensalao, que Oderbrecht, que el tren de los pueblos libres, que el tuerto y su mujer… Que el matrimonio Ortega-Murillo venía de una lucha contra uno de los dictadores más sangrientos de América Latina, y que a todos nos alegró, por supuesto. Pero cosas veredes, amigo Sancho, y no importa si se lo atribuyó al Quijote siendo del Cid Campeador. Podríamos copiar la cita y pegarla hoy sin que nadie se sorprendiera.

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