Es “pol-potiano” creer que se puede cambiar a prepo.

Eso es parte de lo que te dije, hermano. Creo que tengo autoridad para decir esto porque lo dije en un libro antes de llegar al gobierno. Eso es parte del país educado en la demanda y no en la responsabilidad. El problema sindical era conducir los reclamos que tienen los trabajadores, ahora ¿cómo se gestiona el trabajo?, ah, eso no es problema mío. Resulta que ahora es problema mío. Y sabés una cosa, siempre debió ser problema mío, porque el patrón es el que paga, el que camina por la calle y paga impuestos. Educados en una visión de Estado de clases, a lo largo de la izquierda decíamos “ah, cuando lleguemos nosotros vamos a demostrar”. No, nosotros vamos a llegar en la inercia de una educación que en cierta medida contribuimos a soportar. Porque si pasó esto o lo otro y no hice un paro mientras no me tocaran la mía… esto que digo es muy duro, y sé que van a saltar como engomados, pero como yo no voy a ser candidato ni a edil…no importa.
VOCES Nro. 68 – marzo 2006

Es “pol-potiano” creer que eso se puede cambiar a prepo. De ahí la importancia que tiene el ejemplo del compromiso. Los compañeros de izquierda que tengan responsabilidades tienen que darse cuenta que valen por lo que hacen, pero además por lo que están transmitiendo a la gente.
VOCES Nro. 68 – marzo 2006

Si esto no está sembrado de rosarios nuevos, de voluntades, de poco sirvió lo que hicimos. Porque no se transforma una sociedad en el quinquenio de ser gobierno, en la satisfacción de nuestras vanidades veleidosas. Es muy largo cambiar la condición humana en una sociedad, es un partido de la gran flauta. Si no queda una barra que levanta las banderas en otras circunstancias. Justamente ese es el papel de la fuerza política. Transmitir porvenir.
VOCES Nro. 68 – marzo 2006

Es posible que yo tenga una veta libertaria, pero sigo creyendo en los partidos, y en la necesidad de ellos. Muy lejos de creer en la disciplina única, el ser humano en grupos necesita autodisciplinarse en cierto sentido, para constreñir nuestra inevitable tendencia a meter la pata aquí y allá. Libertad en el campo de las ideas, no en el de la ética. En nombre de la libertad no se puede hacer cualquier cosa. No me jodas con eso. Necesito el ser colectivo que me encuadre, que me juzgue y que me ubique. Si no, la independencia absoluta, que es buena en el campo de las ideas para no encorsetar el cerebro, si ella la llevás a todos los planos entonces es un viva la pepa. No estoy para eso. Sonará antiguo, pero creo que los partidos políticos tienen que cumplir su papel. Porque los movimientos sociales son macanudos, pero no me plantean ningún deber, ningún catecismo. Me gusta esto, me prendo, no me gusta esto, me voy. Me desengancho en esto y me engancho en lo otro… no, no, no, la disciplina política es para siempre. Es para elaborar proyectos de largo plazo, no es para una calentura puntual. Es un compromiso de largo aliento

VOCES Nro. 68 – marzo 2006

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