La conocimos cuando era Directora de Protección Social del MIDES en el gobierno anterior. Es un bicho de trabajo y sabemos de su dedicación en aquella función. Hoy es legisladora y tiene la ventaja de haber trabajado en el sector privado y en la gestión pública, lo que la convierte en una pragmática que mira constantemente la realidad social.
Por Alfredo García / Fotos: Rodrigo López
PERFIL:
Nació en el Pereira Rossell en 1971 y es hija de madre soltera. Su padre es de origen austríaco. Su abuelo materno fue un ruso que vino a San Javier.
Vivió en el barrio Paso de la Arena hasta los 18 años.
Fue al Colegio San Francisco de Asís, de Nuevo París, y luego al Bauzá. Estudió para contadora en la Udelar. Trabajó en Price, en el Banco Santander y en el Deutsche Bank. Es casada y madre de tres hijos varones.
¿Cómo llegás a la política?
Yo era bastante espectadora de la política y quería hacer algo que se traduzca en cambiarle la vida a la gente. Yo era voluntaria en una olla y me empecé a involucrar. Fui a una charla con un provincial de la Compañía de Jesús que dijo: “Si el país está mal, la familia está mal. Hay que dejarse de rezaderas y hay que ser cristianos de acción”. Y también venía con un poco de eso de que la sensibilidad social es monopolio de la izquierda. Me dije: “Quiero empezar a trabajar en política”.
Y de la militancia social pasaste a la militancia política.
Me encontré con un ser excepcional, que es Pablo Bartol y empezamos a trabajar juntos. Muchos dicen que la política es un instrumento para cambiarle la vida a la gente; bien aplicada, por supuesto que lo es. Y el día que no lo sea, doy un paso al costado.
¿Sos católica practicante?
Soy católica, pero no soy de ir todos los domingos a misa. Me gusta ser católica de acción y no de rito.
¿Cómo llegás a la 40?
Porque del mundo privado conocía a Rodrigo Goñi y a su vez compartíamos el colegio de nuestros hijos.
Entonces un día le pedí una reunión y vine al Palacio.
Le dije: “Yo entiendo poco de política, pero quiero hacer algo por este país y quiero hacerlo al lado tuyo”. Le encantó alguien no contaminado de la política, y ahí empezó esta actividad.
Venías con experiencia empresarial, que no es mucha la gente en este recinto que viene con ese bagaje.
Sí, también, cuando me tocó gestionar, es un abismo entre lo privado y lo público. Al principio me quería matar. Todos los procesos, los expedientes, todo lo que había que hacer para llegar a ese fin. Y, sobre todo, siempre con la urgencia teniendo que resolver situaciones. En la vorágine es difícil acompasar los tiempos del elefante que es el Estado con los tiempos de la realidad de la gente.
¿No se puede cambiar eso? ¿O hay tantas normas para controlar que al final se vuelve tan burocrático?
Mirá, cuando entré empecé a ver todo lo que demoraba un expediente. Me senté con alguien en Sistemas y le dije: “Quiero que me muestres el flujo del expediente, porque va y viene. ¿Qué sentido tiene, si yo ya lo firmé?”. Es para garantizar, porque son fondos públicos. Es tan aparatoso. Por algo se formó ASSE o está la Agencia Nacional de Vivienda, pues son vehículos mucho más dinámicos. Cuando estás trabajando hay incendios reales que tenés que resolver, y es muy difícil seguir todos los procesos burocráticos que implica el Estado.
¿Fue difícil gestionar en el Mides?
El Mides es una colcha de retazos porque fue formado con organizaciones de la sociedad civil que se absorbían. Yo soy pro organizaciones de la sociedad civil, porque me parece que alargan el brazo del Estado y cumplen un rol. Hacés un convenio y te lo tienen que cumplir sí o sí, sea Navidad o Año Nuevo. Y eso es inviable, si lo hacés desde el Estado.
En el Mides, el gran error fue ir absorbiendo, tendría que haber quedado con una estructura mínima de control y la gestión tercerizada.
Hay una resistencia en general al cambio.
Es muy difícil. El Estado es un elefante que alguien en algún momento le va a tener que poner el cascabel. Yo qué sé.
Habría que empezar por diferentes ámbitos.
Por ejemplo, el equipo que fue al Mides del Partido Nacional, los que fuimos, salimos. No quedó nadie. Y realmente se generó un muy buen vínculo con los funcionarios que, debo decirlo, el 99,5 por ciento son de izquierda. Y te dicen que la cúpula que vino tiene miedo porque, como trabajaron con nosotros, se mueven en base a un secretismo. No comparten los proyectos. Es como una falsa dicotomía. Pero, por un lado, hay mucho diálogo y apertura y que la comunidad sea parte y lleguemos a una estrategia de abordaje común. Y, por otro lado, no escuchan a los que están ahí hace quince años.
Que se supone que tienen conocimiento y experiencia.
Son los que han pasado por distintas administraciones, y te dicen que fue mejor la época de Olesker que esta. Entonces está bien que la sociedad civil sea parte, pero no puede ser que vos paralices todo para diseñar una política pública. A vos te eligieron para gobernar. A mí me enferma cuando ves que se crea una comisión y después otra comisión. Fijate la ley Lustemberg, que fue de septiembre del 24. Se aprobó en nuestro gobierno por unanimidad, se reglamentó y sigue sin aplicarse.
¿Para vos que estabas adentro, se justificó la salida de Bartol?
Yo lo quiero muchísimo. Le faltaba esto que tiene Martín, ese empuje, esa línea directa con Luis. Y además había una tríada que era bastante compleja, que no terminaba de amalgamarse y había que actuar. Estábamos en plena pandemia. Pablo es un ser excepcional. Hasta ahora nos juntamos una vez por mes a charlar y él mismo reconoce que le encantaría volver a la vida política. Pero bueno, tanto para él como para mí eran nuestras primeras experiencias en el mundo público y político también.
¿Te ves más en un cargo ejecutivo que en uno legislativo?
Tampoco es lo mismo ser gobierno que ser oposición.
Pero siento que se puede hacer mucho más desde el Ejecutivo que desde el Legislativo. Acá estoy, volviendo a mis orígenes de auditora. Y además con la ventaja de que, si estuviste en la gestión, sabés cómo funcionan ciertas cosas. Entonces me parece que desde el Legislativo tenés mucho para hacer en lo que refiere al control. Respecto a legislar, el 90 por ciento de los proyectos vienen del Ejecutivo. Y el Legislativo obviamente va a dar prioridad a los proyectos que sean del partido de gobierno. Entonces también eso yo lo fui aprendiendo. Empecé con mucho ímpetu, con muchas ganas de cambiar el mundo desde el Legislativo. Y me di cuenta de que tengo que hacer pequeñas cositas que pueden ayudar a cambiar la vida de un colectivo determinado.
Por ejemplo, hoy presentamos un proyecto para que la licencia de las madres que tienen bebés prematuros empiecen el día que el bebé es dado de alta de la unidad neonatal. Si me preguntás qué temas me desvelan: uno es el desafío demográfico.
El tema demográfico es clave en el Uruguay y le damos muy poca bola.
Las realidades cambian, los jóvenes hoy en día tienen la prioridad de viajar, conocer el mundo. Postergan la maternidad. Y, con razón, dicen: “No quiero niños, sale muy caro”. Que es real también. Uruguay es un país con un costo de vida altísimo y cada hijo cuesta mucho.
Es un tema económico.
De hecho, una de las cosas que estamos haciendo desde el Legislativo es: bajemos el costo del segundo hijo con mayor deducción en el IRPF. Pero eso es potestad del Ejecutivo. O sea, yo puedo hacer una minuta de comunicación al Ejecutivo planteando esta inquietud. Pero es muy difícil mover la aguja de la natalidad con las prioridades que tienen los jóvenes hoy. Así que el desafío demográfico tiene un montón de aristas que me tienen obsesionada. Tengo la idea de trabajar todo este año en eso, porque voy a presidir la Comisión de población y desarrollo. ¿Cómo retenemos talentos? ¿Cómo hacemos que esos jóvenes preparados se queden en Uruguay? Hay que darles ventajas impositivas o del tipo que sea para que la opción no sea emigrar. ¿Cómo hacemos que para ese inmigrante que llega al Uruguay lo recibamos mejor?
Que no sea un lugar de paso.
Y se quede, que viene joven, con hijos. Que vienen recontra formados y salen a trabajar en PedidosYa.
Aprender de los países europeos, que importaban cerebros.
Carlos Batthyany, que está al frente del Instituto Pasteur, y es primo mío, me dice que el mercado en Uruguay para los que quieren ser Moratorio es muy chico y se van a terminar yendo. Entonces, ¿cómo hacemos para que empresas que estén metidas en la ciencia de la tecnología y la innovación se instalen en Uruguay y podamos retener a todos esos jóvenes? Y después lo que tiene que ver con la economía plateada, porque tenemos que cuidar a las personas mayores que llegan mucho mejor que antes y tenemos que intentar que sean parte activa de la sociedad.
Trabajar en el sistema de cuidados es importante.
Florencia Krall algo muy bueno que hizo fue todo un estudio con el BID de sostenibilidad del sistema de cuidados. Por el desafío demográfico, es muy caro todo lo que hay que hacer, pero urge hacer algo porque no es sostenible. Es como el sistema previsional, no es sostenible en el tiempo. Tenemos que aprovechar esto de que nacen menos niños. Viste que el sistema de cuidados tiene la pata de infancia como la de adultos mayores. En la infancia tenés que darles cuidados de mayor calidad, de tiempo extendido, para que esas madres puedan salir a trabajar y esos niños estén cuidados en entornos contenidos.
Los CAIF de cuatro horas no sirven para nada.
Para nada, porque la madre pierde en llevarlo en el ómnibus al niño, lo deja, puede trabajar tres horas
y después tiene que volver a buscarlo. Entonces es un sinsentido. Después decimos que para las mujeres existe una brecha y el sistema de cuidados tiene que ser robusto para que esas mujeres puedan desarrollarse.
El cuidado las que lo hacen son las mujeres.
La desocupación tiene cara de mujer con hijos.
Entonces hay que hincarle el diente y la verdad no estoy viendo que se esté haciendo nada. Si querés que algo no funcione, hacé una gran comisión. Te decía hoy de la ley de Cristina Lustemberg que la votamos todos. Obviamente la reglamentación tenía que definir un montón de estructuras, una unidad de coordinación fuerte en el MEF, que organizara todo lo presupuestal, pero también todos los indicadores. Cuando vino Odonne a la Comisión de Presupuesto, esta persona le preguntó en qué está la reglamentación de la ley de Lustemberg. Y dijo que no le gusta la institucionalidad que se crea. La realidad es que, un año y tres meses después, la reglamentación dice menos que la ley. Desfigura esa unidad de coordinación, que era muy importante porque la palabra interinstitucional es hermosa pero funciona poco y nada. O sea, todo el mundo cuida su chacrita y si puedo tirarte el problema, te lo tiro.
Muchas chacras.
Y por otro lado tenés a Blanca Rodríguez, queriendo hacer un gran comisionado parlamentario para la infancia. Dejemos de crear institucionalidad. Empecemos a actuar de una vez por todas. Está la Institución de Derechos Humanos, que cuida la infancia. Está el INAU, está el SIPIAV, está el Consejo para la Niñez y la Adolescencia. ¿Por qué un comisionado parlamentario? Hagamos el contralor desde las comisiones que hoy existen. No sigamos generando grandes comisiones para todo. Yo soy muy pragmática y veo que estamos como entrampados.
¿Te sentís así?
A veces siento que estoy en este Palacio de mármol, obviamente soy una afortunada por estar acá, pero estamos discutiendo cosas que no le cambian nada la vida a la gente. Discutiendo si le cambiamos el nombre a una escuela, o legislamos que tal fecha sea el día del contador público, que no cambia nada. Si le hacemos un homenaje a fulanito o zutanito. Eso no es lo que está precisando el Uruguay real, el Uruguay que está pasándola mal.
¿Están dentro del tupper? ¿Qué pasa?
Y bueno, por algo las encuestas dan lo que dan. A mí me gusta esa frase que no sé ni de quién es, que decía que cuando nos preguntaron por qué no ganó el Partido Nacional, alguien dijo: “Porque nosotros nos dedicamos a hacer cuentas y ellos se dedicaron a hacer cuentos”. Y creo que seguimos en lo mismo. Lo escucho a Orsi y estuvo muy bien su discurso, pero no tiene un correlato con la realidad, con lo que la gente necesita, con lo que la gente ve. En la Ley de Presupuesto, a salud mental se le da una jerarquía discursiva que no tiene correlato con las acciones.
Nosotros en el 2023 destinamos 20 millones para salud mental y adicciones. Lo mismo para el 2024. Bueno, el aumento que está previsto por la Ley de Presupuesto son 3 millones de dólares al año. El año pasado realmente les pasó el agua. El Mides estaba paralizado y el SINAE tuvo que salir a responder.
Ahí estuvo la decisión política del Poder Ejecutivo, porque el Mides no tomaba determinación.
El otro día leí una entrevista y me pareció muy sincero. Yo le tengo afecto a Gonzalo Civila, la verdad, porque lo hablo bastante con él. Y decía que la discusión sobre el derecho a vivir en la calle, la aplicación de la Ley de faltas y la ley de internación involuntaria, ya fue superada por la realidad. Porque llega un momento que tenés que utilizar las herramientas que tenés. Hoy me escribió una persona que no podía llevar a su hijo a la escuela porque para abrir el portón tiene que saltar a una persona y esa persona es hiperagresiva. Entonces con buenismo no hacemos nada. Obviamente tenés que tratar de convencerlo para que sea todo voluntario, pero ese mundo es Alicia en el País de las Maravillas, con gente que está tan rota…
Adicciones y salud mental al mango.
De los cambios más importantes que nosotros hicimos, porque estaban los refugios y no tenías mucho más, uno fue empezar a generar respuestas para esto. Hay comunidades terapéuticas en todo el país que hacen una labor silenciosa. Conveniamos con ellos. A esta gente que levantábamos totalmente rota la veías al tiempo en una comunidad terapéutica. Estaba agradecida de que la hubieras levantado, porque en ese momento esa persona no tenía la capacidad de juicio como para decidir.
No le estás respetando los derechos humanos, si lo dejas en la calle.
Se van transformando en algo que pierde toda humanidad, es así.
¿Quién te sustituyó a vos en el cargo?
Daniel Gerhard.
¿Cómo fue la transición?
Fue buena. Fueron horas y horas de transición. Me quedé hasta el 14 de febrero, y el 15 estaba asumiendo acá. Me parece que quedó todo clarísimo.
Todo lo que habíamos avanzado y todo lo que quedaba por hacer. Todo ese romanticismo que existía con la ley de internación involuntaria. Pero bueno, obviamente eso les costó incorporar. Si venimos con la cabecita izquierda: la Ley de faltas no. Ahora se habla mucho de Casavalle y toda esa estructura. A ver, no es que los sacamos de un municipio y los tiramos ahí, generamos un lugar para que las personas se sintieran bienvenidas, con buena comida, con lugares donde dormir. A veces llegaban y te dormían cuatro días seguidos.
¿Tan así era?
Estar en la calle te genera un agotamiento. Es una espiral de deterioro tremenda. Y después que pasaban esos días en que la persona dormía, comía, recuperaba algo de su dignidad, se bañaba, se cambiaba la ropa, ahí podés tener otro acercamiento y decirle: “Mirá, existen estos lugares, ¿no querés hacer un tratamiento para tu adicción? ¿Probamos?”.
Pero cuando asumió este gobierno toda esa estructura se desarmó. Y hace unos meses dijeron: “Bueno, vamos a empezar porque la gente no puede más. Los vecinos no pueden más”.
El censo de gente en la calle que se hizo cuando vos estabas…
Nosotros hicimos dos censos. Y a riesgo de que te salga mal. Creo que la evidencia es clave. Los números son fundamentales para diseñar la política pública. Si no tenés ni idea de cuántas personas tenés que abarcar, ¿cómo podés diseñar o presupuestar algo? Nosotros, en plena pandemia, en el 2021, hicimos el primer censo, que nos dio menor a lo que había en el 2019, que era el anterior.
¿Por qué?
Porque obviamente durante la pandemia fue una carrera contra el tiempo para generar lugares, la gente que está en la calle tenía comorbilidades, miles, VIH, tuberculosis, todo lo que quieras. Entonces había que proteger muchas personas mayores en calle. A todas esas se les dio una respuesta. Empezamos a tener un programa también de establecimientos de larga estadía. El Estado, en vez de pagar un refugio, paga un cupo en una casa de salud. Después, en el 2023, volvimos a repetir el censo y creció.
¿Por qué crece?
Porque el Mides es el último eslabón que recibe a toda esa gente. Si las cárceles siguen siendo lo que son y todos los días largan a veintiséis personas, de las cuales la mitad terminan en la calle, en un mes tenés trescientas personas más. Entonces no para.
Otra cosa que cuestiono. Nosotros bajamos un programa piloto que era el Programa de Inclusión Asistida (PIA), en el cual empezamos a trabajar en las cárceles para que la persona no salga y termine en la calle. Con un acompañamiento, un lugar para dormir, con una tarjeta de alimentación, con boletos. Y ese programa se descontinuó por los resultados preliminares. En el primer año, la idea era que esa persona no reincida. Muchas veces una persona reincide para tener un lugar en el invierno que está helado. Prefiere estar en una celda con catorce que estar en la calle. Es muy triste. Y ves que las cárceles siguen creciendo y las personas salen peor.
¿Por qué no usaron los cuarteles?
Usamos los cuarteles. En los inviernos los usamos todos. Pero ellos no se involucran, te dan el espacio.
Pero generalmente son tan rígidos los militares… Daban la comida, cocinaban y lavaban ellos. Pero no te cuidan. Si había un problema entre dos personas de calle en un cuartel, tenías que llamar a la Policía. Porque los militares no tienen la jurisdicción policial.
Entonces es complejo. Pero la verdad es que el Ministerio de Defensa nos dio una mano tremenda, porque hasta nosotros asumir no había nada en el interior del país. Había en Maldonado, en Canelones y en Melo, algo chiquito frente al hospital. Aparece una persona en calle en Artigas y la mandan a un refugio en Montevideo. Le rompiste todos los vínculos, las redes, lo que sea. Una de las patas fuertes de trabajar es la revinculación familiar.
Y el entorno.
Un adicto explota todo eso. He recibido millones de madres llorando y diciendo: “Le puse medidas porque no podíamos más, porque le pegaba a la abuela y nos robaba todo”. Pero una vez que ese joven logra dar el paso y salir, que es muy frágil, pero lo logran, tenés que trabajar en su recuperación familiar, porque solo no se salva nadie. La comunidad importa, pero la familia juega un rol central.
Tenemos un número de gente que todavía es manejable.
Yo sigo creyendo eso. Nosotros trabajamos mucho con el Instituto del Sinhogarismo a nivel mundial. Y justamente nos tomaron como ejemplo. Porque nosotros somos la muestra.
Somos un laboratorio.
Somos un laboratorio espectacular. Es el primer país del mundo en abordaje del sinhogarismo. Porque habíamos diversificado las respuestas. Pero hay que seguir trabajando, porque si vos tenés esa canilla que no deja de gotear, esa puerta giratoria que no para, le tenés que poner un freno. Y si no empezás a trabajar fuerte en que esa persona que entró en la cárcel salga mejor de como entró, estás en el horno. Todos vamos a estar de acuerdo en que las estructuras auxiliares no son el ideal y que las personas tienen que recuperarse en la comunidad. Pero si una persona que rompió todos los vínculos va al Vilardebó y el Vilardebó lo compensa y lo escupe, no sirvió de nada y gastaste plata. A veces el pragmatismo me mata. El INISA creo que está trabajando bien porque tiene muchos recursos.
Saavedra dijo: “Recursos me sobran”.
Me parece que la tiene bastante más clara que mucha gente. Tiene experiencia de campo. Acá estuvo en la DINALI y trabajó mucho en las cárceles en Argentina y es una persona que está realmente comprometida. Porque hay mucho frenteamplista woke que cree que con buenismo se arregla todo, que cree que lo académico es la panacea. Y de la academia a la realidad hay un abismo. A veces, los empezás a escuchar y pensás: “Qué bien que habla”.
Fueron a la Facultad de Ciencias Sociales pero después, de gestión, no tienen ni idea de lo que está pasando en el INAU. A ver, yo no tengo dudas que tanto Mauricio Fuentes como Claudia Romero sean personas realmente comprometidas con las causas sociales, pero les falta gestión y acción. Les falta ponerse firmes y encarar. Estamos como en un continuo diagnóstico.
Sobrediagnosticados.
Totalmente.
Se rompió mucho en el MIDES lo que estaban haciendo ustedes.
Salvo el tema del INJU, que me preocupa todo lo que era Ni Silencio Ni Tabú. La realidad es que, del norte de Río Negro para arriba, no hubo ninguna intervención del INJU. Y por el lado de calle, creo que continuaron porque Bueno no tenían otra. Se entendió que había que dar respuestas integrales y acordes a las problemáticas, pero faltó esa pata de: cuando hay que reprimir hay que reprimir. Y cuando el Ministerio del Interior tiene que actuar hay que hacerlo. Y cuando la persona no acepta ninguna de las ayudas que tiene el Mides no podes ser pasivo.
¿Por qué surgió la internación involuntaria? Yo vi gente que se nos moría lentamente y no tenías herramientas para hacer nada, ¿entendés? Entonces hay que actuar, tenés que agarrarla y llevarla a un centro de salud. Vos le tenés que dar respuestas dignas y si le dan respuestas dignas, la gente acepta.
Los recursos son finitos. ¿En qué priorizamos?
¿Me estás hablando a nivel del Estado? El Presupuesto ahora dio chirolas para todos lados.
Y nadie quedó conforme.
Obviamente que todos vamos a estar de acuerdo en que la prioridad es primera infancia. Tenemos que invertir en la primera infancia y en la educación. La educación quedó totalmente desconforme. Yo hice una cruzada y realmente la tomé con mucho compromiso, porque me parece que las personas con discapacidad son un colectivo totalmente olvidado. En el 2024 se firmó un compromiso interpartidario por la discapacidad, el cual nuestro presidente también firmó junto con todos los candidatos y en el Presupuesto no venía nada, venía una cáscara. La Dirección de Discapacidad del Mides pasaba a ser un instituto. Eso era el cambio en políticas de discapacidad. Y 20 millones, que no son nada.
¿Qué hiciste?
Entonces los corrí por izquierda. Y dije: “Hay que cumplir el compromiso que firmó Yamandú Orsi”. Presenté diez aditivos que eran de educación inclusiva. Una serie de medidas que realmente iba en la línea de que con todo esto el presidente cumple el compromiso interpartidario. Se sintieron muy presionados porque, si vos no votás esto, no cumplís tu palabra. Una cosa es: no voy a subir impuestos, pero otra es no me preocupa la discapacidad, que yo dije que iba a ser una prioridad. Y bueno, algunas de esas cosas conseguimos. Pero lo que era educación inclusiva, que era un pedido también de la ANEP, de que hubiera muchos más maestros de apoyo, para eso no se encontró la plata.
¿Cuánto era?
Estábamos hablando de 60 millones. Y sin desmedro de nada y lo cultural es importantísimo, pero al Teatro Independiente le dimos 40 millones. Entonces vos decís: reparto y reparto, pero es finita la bolsa. No priorizo. Y vas y te compras una estancia. Entonces están desordenadas las prioridades.
Ustedes bajaron el IASS. Un error, porque los viejos tienen mucho menos pobreza que los jóvenes y los niños.
Pero tenemos más viejos también. Pero, por lo pronto, cumplimos con la promesa de no subir los impuestos. Y la justificación de Fernando Pereira… me quiero matar. No la compra el votante, no la compra, por algo tienen la aprobación que tienen.
Las encuestas son fotos de un momento. Porque ustedes tenían una aprobación bárbara para el presidente y marcharon. No te garantiza nada.
Pero marchamos por lo que te dije antes. Nos pasamos haciendo cuentas. Arbeleche fue una gran administradora, sin duda.
Muy macheta. Que en realidad es la función en el Ministerio de Economía, Oddone es igual.
Oddone no es igual. La otra vez estaba analizando el discurso de Orsi. El ordenar para transformar. Cuando vos en una casa…
Ustedes dejaron un desastre.
Primero, ahí hay una gran mentira. Vos lo sabés bien.
Algunas cosas muy ordenaditas no estaban.
El déficit fiscal que nosotros tomamos era mayor. Y ni te digo el de 2025, que ni lo nombró Orsi; es 4,8 el déficit fiscal. Entonces, si vos tenés que ordenar en una casa, tenés que decir: “Nos estamos pasando. Los ingresos son finitos. No vamos a pedir más préstamos, vamos a mirar en qué estamos gastando”.
Al Frente Amplio esa parte de en qué estamos gastando no le va. Sí le va en cómo generamos más ingresos: vía recaudación, vía fiscalización, vía crecimiento. Que ojalá se dé, pero ya los números te muestran que está difícil.
Ya venimos de una década de poco crecimiento.
Muy estancado. Era muy ambiciosa la meta, ya se lo planteé en la Comisión de Presupuesto. Algo que me encantó, porque ahí también me volví a mis orígenes de contadora. Fue participar en todo lo que es la discusión presupuestal.
Vos priorizarías primera infancia y educación.
Primera infancia y educación, sin lugar a dudas y salud mental.
¿Asentamientos nada?
Bueno, obvio. Empezó el Plan Avanzar. Lo que pasa es que toda política pública cuando nace cuesta, el arranque cuesta. Por eso es tan importante no venir con ideas fundacionales, porque se te van los cinco años.
¿Te parece que el Frente vino con ideas refundacionales?
Pero la discusión si Cardama si o no, no le importa a nadie. El Ministerio de Justicia no va a salir. No perdamos tiempo.
Todos los partidos lo tenían en su programa y ahora no quieren hacerlo.
Pero es más burocracia. Ni siquiera es Jorge Díaz. No sigamos creando burocracia. Tenemos un Estado gigante. Tratemos de mejorar el INR como un organismo descentralizado. Que empiece a funcionar mejor. Te acordás que hablaban de desprisionalizar y ahora van a crear dos cárceles más.
Son cárceles chicas, de seguridad.
¿Qué haces ahora si desprisionalizás con toda la gente que tenés en la cárcel?
Se está hablando de penas alternativas.
Pero no están las estructuras para penas alternativas. ¿Sabés dónde terminan las penas alternativas? En los refugios, con una tobillera con cero control. Entonces, primero generá las estructuras. ¿Pero vos pensás que a doña María, al que está allá en el rancho, le importa el Ministerio de Justicia? Son discusiones totalmente estériles.
Es parte del micromundo en el que viven los políticos.
Pero, a ver, el día que se postergó la concurrencia del MIDES y el INAU por la comisión investigadora de Cardama, a ver quién llegaba primero, si el Senado o los diputados. Eso fue una vergüenza, fue ridículo. Porque realmente era un tema en el que era necesario que vinieran, que dieran explicaciones. Hay como una desconexión de lo que necesita la sociedad, de lo que necesitamos para avanzar, de tener un frente común que atacar. Creo que si le preguntás a cualquier político, te va a decir que la infancia y la salud mental son una prioridad y hay que actuar. Volvemos a lo mismo: tres millones y medio y 667 asentamientos, dijo Orsi, que son los mismos que dejamos nosotros. O sea, en un año no se movió la aguja.
¿Va a modificar algo de la dinámica tu amigo Goñi en la presidencia de Diputados?
Y bueno, va a poner mucho foco en todo lo que es tecnología. A ver, nos va a comer la inteligencia artificial. El futuro del trabajo está ahí; o sea, si no entendemos eso, es bravo.
Se habla poco de eso.
Nada. Y esto es difícil de entender también. Yo creo que él está dando una cruzada que a veces, está claro, está tan lejano, pero a su vez está acá. Hay que dar ese debate, hay que regular, el Parlamento tiene que dar el primer paso. Si no nos atropella, nos pasa por arriba. Los despidos que hay, las empresas que cierran o que quedan sin personal. Mi hijo trabaja en una empresa que está en Estados Unidos, es remoto. Entonces hay una dinámica que tenés que ir junto con ella; porque si no, te transformás en un país arcaico que no se adapta al atropello de la inteligencia artificial, de las nuevas tecnologías, de todo lo que se viene.
¿Por qué salís tan poco a la palestra pública?
Porque me gusta salir cuando realmente es un tema que conozco. No me gusta opinar de todo. Porque me gusta enfocarme. Hay personas que piden micrófono todo el tiempo. Me gusta opinar cuando realmente hay algo para aportar. Y vuelvo al punto: algo que realmente mueva la aguja a la gente. Si no, no tiene sentido. La gente no está pendiente, salvo el círculo rojo, de lo que opinó tal o de lo que le contestó el otro.
Muchas veces prima la irracionalidad, en los medios y en las redes ves posturas que en realidad no condicen con la realidad.
Pero cuando vos hablás con la gente no tiene ni idea de lo que pasa. Porque yo tengo muchos amigos que no están en el círculo rojo que no tienen idea. Me dicen a veces: “Te veo allá en la Cámara” o “¡Qué buena esa nota que subiste!”. Pero no siguen el día a día.
¿Vos sos de las que va a las marchas?
No voy a las marchas. Fui alguna vez.
¿Sos feminista?
A ver, las mujeres somos feministas.
Algunas dicen: “Somos femeninas, no feministas”.
Soy las dos, porque me gusta Arjona. Entonces estoy en un dilema complejo, porque me gusta que me regalen flores, todo eso.
¡Qué título!: “Me gusta Arjona”.
¡No, por favor!, parezco Álvaro Delgado.
¿Tu marido no te regala flores?
Mis hijos han aprendido que a las novias les tienen que regalar flores. Mi marido, cada tanto, sí. Ahora aprendió, pero costó veinticinco años de casados. Hoy me preguntaron. Justo que voy a hacer la entrevista, no tengo flores, porque yo empecé a traerme flores todas la semanas. Claro, Me encanta que el despacho tenga flores. A ver, no hay feminismos ni de izquierda ni de derecha. Las mujeres tenemos que pelear por romper ese techo de cristal todas juntas. Entonces estas marchas lo que hacen es dividir. Y lo que tienen que hacer es unir.
¿No has ido nunca?
Sí, claro que sí. Más joven, Pero se han transformado, no seas malo. Se han politizado muchísimo. O será que yo era mucho más progresista cuando era más joven.
Y… te has vuelto mucho más de derecha, es cierto. La 40 tiene eso (risas).
No tiene eso. Como mujer política, no puedo comulgar con una consigna antiimperialista.
Es un grupo chiquito y son miles que desfilan.
¿Quién está convocando? ¿Quién convoca la marcha? Yo no me siento representada cuando alguien dice: “No al imperialismo”. Yo voy a pelear por esas mujeres que se subieron a la balsa, que dejaron hijos, que atravesaron la selva para salir de esos gobiernos. El antiimperialismo y la soberanía de los pueblos. Me importa esa mujer. El otro día hablaba con una cubana que dejó un hijo. Yo tuve a mi papá que falleció y en su fase terminal una médica cubana que recién había llegado lo acompañó y había dejado un hijito de un año y medio, ¿me entendés? Con unas travesías que decís: ¡qué locura el mundo! Entonces, por eso tenemos que pelear, porque no tengan que abandonar su país, porque no maten más mujeres iraníes. Me enferman las consignas. Prefiero mantenerme al margen y reivindicar esas pequeñas cosas que nos tienen que aunar.
¿No es ceder espacios?
Y bueno, capaz que habrá que crear espacios alternativos.
Pero siempre se quejan ustedes de que no están representados. ¿Por qué no se meten? ¡Métanse, cobardes!
Yo prefiero mantenerme al margen, la verdad no me representa. Yo que soy madre, Dios me dijo: “Querías tener tres hijos. Ahora vas a tener tres hijos. Enseñales a respetar a las mujeres. Enseñales la igualdad”. Pero realmente yo veo el avance de las generaciones. Hay mucha más corresponsabilidad en los cuidados en los jóvenes de hoy. A veces por demás, padres mucho más involucrados. A ver, yo en mi casa siempre fui la jefa de hogar. Y mi marido se ocupaba de muchas más cosas, que yo delegaba porque siempre tenía un rol de muchas horas, de mucha demanda y porque soy workaholic. Pero la verdad que mi rol con tres hijos varones es enseñarles respeto, enseñarles la corresponsabilidad, la libertad de la mujer, el respeto a la mujer, el llevarle flores, el mimarlas él, cuidarlas. Es parte de.
¿Cómo ves el quincho interno del Partido Nacional?
Se va a encaminar. A nosotros nos encanta pelear.
Salen las lanzas de Aparicio.
¿Sos de las que va a Masoller?
Bueno, no. ¿Ves? Por eso te digo, yo no tengo a Aparicio tatuado. Elegí esto porque me siento representada, es mi vehículo y porque la 40, más allá de todo lo que digas, siento que me dio el espacio.
¿Vuelve Lacalle Pou?
Vuelve, claro que vuelve.
¿Para perder?
No va a perder. No. Es que la alternancia es necesaria. Volvemos, volvemos.
¿Qué vas a hacer? ¿Te gustaría volver a un cargo ejecutivo?
Si volvemos al Ejecutivo, me gustaría ir al Ministerio de Vivienda.
¿Estás al día con la contribución? Por las dudas.
Estoy al día con todo.
¿Te estás candidateando para el Ministerio de Vivienda?
No, no. Mirá, voy a estar donde mi partido decida que tengo que estar.
¡Oh, esa disciplina partidaria! No es que sea un partido de mujeres y hombres libres.
Bueno, si me estás diciendo dónde me gustaría. Dónde me veo. Vivienda me parece que es un desafío tremendo.
¿La nueva Irene Moreira?
Bue… También soy coalicionista, porque el pragmatismo tiene que pesar.
Si no, marchan.
A ver, dejemos los ideales y ver qué es el Frente. Otra colcha de retazos. ¡Por Dios!
Y dio resultado. Venimos bien.
Bueno, ahí hay unos cortocircuitos que están bien presentes. Lo que pasa es que precisamos que se ordene primero el Partido Colorado, que está complejo.
Ahí hay un apagón.
Los interlocutores no lo están resolviendo.
¿Ves muy quieto al gobierno?
Muy quieto, muy quieto de verdad. No es un eslogan. Lo veo como que costó este arranque. Ojalá, ahora que tienen el Presupuesto, empiece a andar, empiece a fluir la cosa. No vi nada, realmente. Lo que pasó por este Parlamento este primer año fue la nada mismo. La ley de Lavado, la ley de Presupuesto, la Rendición de Cuentas y fundamental así, nada más.
¿Sos lectora? ¿Qué estás leyendo?
Soy lectora, pero lo que pasa es que las redes me atrapan demasiado. Soy adicta con las redes. Sobre todo miro Instagram, Twitter. Arranqué ahora en el verano con Pacto de silencio, de Leonardo Haberkorn. Muy bueno. Estoy ya en los finales. Pero está bueno eso de ver las dos campanas. Cosas insólitas. Aparte, yo soy del 71, un año de ebullición. Yo vivía en Paso de la Arena. Cuando la liberación de los presos políticos fueron por Batlle Berres. Lloraba. El voto verde, todo eso viví.
Pero no tenías edad en ese momento.
La primera vez que vote fue en el 89. Voté a Lacalle padre.
¿Qué te gustó?
Es convincente, cristiano. Amar y servir. Compartimos cosas. Pero ese gobierno fue muy bueno. Dejá todo el ruido de fondo.
Tenía su proyecto. En algunas cosas marchó. Firmó el Mercosur.
Y ahora tenemos el acuerdo con la Unión Europea.
Bueno, algo importante, ratificamos el acuerdo. Una de las cosas trascendentes que vienen aconteciendo.
¿Mirás series? ¿Hacés deporte? ¿Qué hobby tenés?
Sabés que no tengo mucho hobby, soy un bodrio. Miro series maratónicas. Miro todo.
¿Ahora qué estás viendo?
Terminé Mad Men, que la había dejado. Me encantó. La había empezado a ver hace un tiempo y la dejé y arranqué de cero.
Lo que es ser parlamentario, tener tanto tiempo libre.
Ah, no, pero esto mis fines de semana. Imaginate: maratón de series.
¿Dónde te vas de vacaciones?
Varío, porque depende del año.
¿Viena?
No, no, qué Viena. No voy desde que viajé con el grupo de viaje de Ciencias Económicas. Y eso que mi abuelo vivía en Viena. El año pasado tenía uno de mis hijos estudiando en Sevilla y me fui a hacer Portugal y el sur de España. Pero no, este año fui unos días a Punta Colorada, que tengo familia. Mis hermanas por parte de padre tienen casa ahí. Tengo una tía que vive ahí todo el año. Me encanta Punta Colorada. Cuando era joven acampaba. Ahora tengo la columna muy rota.
Entonces sos cinéfila.
Si me preguntás cuál es mi hobby, siempre fue la lectura. Era la que te arrancaba el libro y llegaba hasta las cuatro de la mañana y decía: “¿Cómo voy a encarar mañana?”. Pero antes de este libro, releí, porque me encanta, El imperio eres tú, de Javier Moro. Toda la conquista del Brasil de Pedro primero. Es espectacular, porque me gusta la historia novelada, como los de Ken Follett. Me encanta, porque le ponés cara. Los pilares de la Tierra, todos esos me fascinan, los arranco y los devoro. Pero realmente debo reconocer que tengo un problemita con ese aparato llamado celular, que intento a veces abstraerme. Pero no es fácil.
Es un vicio.
Y en este mundillo a veces sentís que, si no estás ahí, después quedás como fuera de la conversación.



