Filtro vuelve a los escenarios montevideanos

El espectáculo coproducido por La Dramática Errante y Sala Verdi llega a El Galpón

El 24 de agosto del año pasado se cumplieron 30 años de la represión enlas inmediaciones del hospital Filtro. Represión contra manifestantes que de forma pacífica pedían por el asilo de tres militantes vascos que realizaban una huelga de hambre y que costó la vida a Fernando Morroni y Roberto Facal, además de dejar centenares de heridos. Esas muertes continúan impunes, y todos los años una marcha que parte del Obelisco llega a las calles de Jacinto Vera acompañando a Norma Morroni en su reclamo de justicia. El año pasado la marcha contó con la participación de Fermín Muguruza, quien cantó algunas canciones de Kortatu y Negu Gorriak como forma de solidarizarse, una vez más, con el reclamo de Norma y los colectivos que mantienen la memoria de aquellos hechos. Pero además, la semana siguiente al 24 se estrenó en Sala Verdi la obra teatral Filtro, coproducción de la compañía vasca La Dramática Errante y la propia sala montevideana.

Filtro, como para poner en contexto los hechos, comienza con el discurso de Julio María Sanguinetti (encarnado por Marcos Valls) cuando asumió su primer mandato como presidente en 1985. Eso permite que la sombra de la dictadura se instale desde el inicio de la obra y nuble gran parte de las escenas. El trabajo de la dramaturga y directora vasca María Goiricelaya incluyó documentos de diversa índole y con perspectivas tan variadas como la investigación periodística realizada por María Inés Obaldía, las grabaciones de CX 44 que recuerdan la beligerancia de Eleuterio Fernández Huidobro convocando al Filtro, el documental de Guillermo Torija titulado Norma: el valor de la memoria, o el libro póstumo del ex ministro Antonio Mercader El último golpe tupamaro: el MLN y los etarras del Filtro. De esta forma Goiricelaya armó un relato en que escenifica versiones discordantes de los mismos hechos, incluyendo la versión taquigráfica de la interpelación al Ministro del Interior del momento, Ángel María Gianola. En el contrapunto no deja de ser clara la irracionalidad de una represión que no encuentra asidero para justificarse. Pero también aparecen los intereses políticos que desde diversos ángulos empiezan a tejerse para ocultar a quienes reprimieron por un lado, y a algunas organizaciones sociales y políticas que convocaron por otro. La lucha contra esa impunidad oculta queda ejemplificada en la dignidad de Norma, la madre de Fernando, que en una escena aparece encabezando una manifestación frente a la casa del asesino de su hijo en Durazno.

Los cuatro integrantes del elenco se mueven en un escenario dividido por paneles de vidrio que, mediante el diseño de luces, permanentemente juegan con la idea de que algo ha sido tramado en las sombras y permanece oculto. Las actuaciones impresionan por su potencia y versatilidad, teniendo en cuenta que los cuatro integrantes se multiplican en decenas de voces que protagonizaron los hechos. En particular, como señalamos en su momento, se destaca Camila Parard, quién interpreta, entre otros personajes, a Norma Morroni y a Carmen Beramendi (responsable de la interpelación a Gianola).

Estrenada en Sala Verdi, la obra participó ya en este 2025 en el Festival Santiago Off de Santiago de Chile y recorrió escenarios ibéricos, en Galicia y en el propio País Vasco. Consultada sobre esta gira la diseñadora Claudia Sánchez contó a Voces que fue impactante ver cómo en el País Vasco veían la historia desde su propio ángulo. “Tanto acá como allá contamos cosas de las que no se hablan. Obviamente hay un grupo de personas que lo militan pero en el grueso de la sociedad no se habla de lo que pasó, y tampoco se habla desde el teatro de este tipo de cosas. Entonces cada vez que el espectáculo empezaba era ese viaje de confrontarnos con estar contándoles una historia que los involucra, lo que traía aparejada muchas cosas. Hubo mucha gente muy conmocionada, llorando, o gente que quedó súper shockeada y aplaudía al final”. Así como en Montevideo muchos protagonistas de aquellos hechos vieron la obra, entre ellos la propia Norma Morroni, en el País Vasco Manueltxo Goitia, uno de los vascos extraditados, pudo asistir a una de las funciones. 

Desde el punto vista estrictamente teatral, Sánchez cuenta que el público vasco pensaba que el elenco estaba integrado también por vascos y se “sorprendían” de lo bien que hablaban castellano como “uruguayos”. La solidez del trabajo del elenco, que habla por momentos castellano “español” y algunas palabras en euskera, volvió a quedar de manifiesto.

Sánchez también pudo percibir el contraste en la forma en que se recibió la obra en Galicia, donde el público no estaba involucrado directamente en la historia, y destacó que en Santiago la platea se conmovía en los momentos de la represión a las manifestaciones. En definitiva, se destaca la capacidad de Filtro para abrir debate e intercambiar puntos de vista. “Más allá de estar de acuerdo o no sobre como está contada la obra y de los puntos de vista que se tengan” añade Sánchez.

Desde el 17 de mayo habrá nuevas funciones montevideanas, pero Filtro seguirá siendo punto de partida de debates también en 2026, ya que ha quedado seleccionado como espectáculo para la difusión de la cultura vasca, y en mayo del año próximo tiene fechas reservadas en ciudades de España como Santiago de Compostela, Zamora, La Coruña y Tenerife. El debate sobre la impunidad en democracia sigue abierto, en ambos lados del Atlántico.

Filtro, de María Goiricelaya. Con Marcos Valls, Luis Pazos, Agustín Urrutia y Camila Parard. Fotografía de Gustavo Castagnello. Funciones: 17, 18, 24 y 25 de mayo, sábados a las 21 y domingos a las 19.30. Sala César Campodónico de El Galpón.

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