Las luces y las sombras del atardecer esculpen la silueta del palacio contra el azul de la eternidad. En breve, llegará la hora mágica en que los fantasmas de los que antaño lo habitaron saldrán al balcón para disfrutar, bajo las estrellas, de una soirée perfumada de nostalgias. Más tarde, sus pasos leves los llevarán al salón principal. Allí danzarán, al son de un piano antiguo, entre cuadros, tapices y esculturas, girando jubilosos, la madrugada entera… Y, por fin, al alba, regresarán a descansar entre las sábanas de seda del olvido.
(Ubicación: Circunvalación Durango entre 1 de Mayo y Solís)