“Yo quiero romper la vida,
Como cambiarla quisiera,
Ayúdeme compañero;
Ayúdeme, no demore,
Que una gota con ser poco
Con otra se hace aguacero”.
Milonga de andar lejos, Daniel Viglieti
En estos días está el debate de gravar con 1% a los más ricos.
Más allá de la justicia del reclamo, no te veo por la neblina.
Va a ser una discusión larga y no creo que el gobierno lo apoye.
También se acerca el presupuesto y los reclamos abundarán.
Cada uno va a tirar para su cuadro y defenderán sus chacras.
Los lobbies y las corporaciones empresariales y sindicales laburan
a full para conseguir prebendas y privilegios para sus miembros.
El salvataje de la Caja de Profesionales Universitarios y la
suspensión del no pago de licencia por enfermedad a los
funcionarios públicos muestran que rinde “el que no llora, no mama”
Mientras tanto la pobreza infantil sigue reinando tan campante y
todos se llenan la boca con que es una emergencia nacional.
Ahora bien, ¿es posible hacer algo ya, para conseguir fondos?
Un día sí y otro también vemos gastos en catering de diversos
organismos públicos celebrando por un montón de motivos.
Se dilapida una cantidad de guita en nuevos logos y diseños, en
souvenirs institucionales y en regalos a jerarcas y funcionarios.
Se derrocha mucho con la peregrinación masiva de ministros y
directores a todo acto de inauguración o festejo por todo el país,
seguidos por un sequito de fotógrafos y comunicadores.
¿Cuál es el monto que implica el uso de autos oficiales?
En todo el Estado hay un uso y abuso de fondos que no son como
las balizas que vemos por las calles, pero que los hay, los hay.
Seguramente hay miles de otros ejemplos del despilfarro estatal.
Si empezamos a ahorrar en todos los gastos superfluos, que podrán
ser pequeños, pero juntos suman mucho, hay guita para los pibes.
¿No sería una forma de encarar la revolución de las cosas simples?
Alfredo García






