Google responde, el periodismo agoniza. Por Ignacio Pintos.


Google se apropió del clic. Con su modelo de IA, ya no invita a navegar: condensa la información en un resumen instantáneo y deja en un segundo plano a los links azules. La consulta se resuelve rápido, pero el modelo que durante dos décadas redistribuyó tráfico hacia millones de sitios queda reducido a un embudo mucho más chico.

En primera instancia, al usuario promedio esto no debería importarle demasiado: pregunta, recibe una respuesta y sigue adelante. ¿Por qué molestarse en hacer un clic más? Y aunque las respuestas con IA suelen incluir enlaces de cita, se reduce la probabilidad de que un solo enlace acapare la mayoría de los clics. 

Fue en mayo de 2024 cuando aparecieron las herramientas de Google: AI Overviews y AI Mode. Y ya hay números: según un estudio de la multinacional Ahrefs, las resúmenes con IA de Google reducen las visitas a los medios y editores en un 34 %.

La paradoja aparece en la otra punta. Si cada vez se ingresa menos a los medios, ¿con qué contenido se educarán los modelos de IA que nos responden? ¿Habrá suficientes medios vivos para entrenarlos? Menos clics implican menos ingresos por publicidad y, en definitiva, un golpe directo al modelo de negocio de buena parte de Internet, no solo del periodismo: la IA necesita contenidos para funcionar, y al mismo tiempo está atacando a la industria que produce esos contenidos.

La discusión ya está planteada: ¿Google debería pagar a los medios por el derecho a reutilizar su trabajo periodístico, ya sea para entrenar sistemas o para ofrecer resúmenes instantáneos? Al menos lo está estudiando porque está intentando reclutar medios para un proyecto piloto de licencias relacionado con inteligencia artificial. 

Tampoco pecar de cándidos: la experiencia web de leer un artículo es desagradable. Abrir un enlace de una nota es como ir al cine y que alguien empiece a tirar huevazos a la pantalla. ¿Qué prefiere un usuario: enterarse rápido sin hacer clic, o entrar a un sitio plagado de ventanas intrusivas y molestias visuales para leer completo un artículo que Google ya le resumió con precisión? Así Google ya no solo es la puerta de entrada a Internet: cada vez más se convierte en el destino final. 

No obstante, si nos interesa el contenido lo atravesamos aunque eso implique bancar las molestias. Quiere decir que se valora el contenido en profundidad y original cuando nos mueve el interés. Pero para sacarnos una duda superficial, la IA de Google está “robándose” todos esos clicks que antes se llevaban medios de prensa, blogs, y otros sitios de información. 

Google argumenta que aunque haya menos clics, son “mejores”: usuarios que permanecen más tiempo e interactúan más con el contenido. Los medios lo ven insuficiente porque el volumen de clicks importa para mantener publicidad y suscriptores.

Lo de los clics de calidad resulta natural pero: ¿serán suficientes para no afectar (aún más) a la industria del periodismo? Si el periodismo estaba roto, esto lo vuelve a romper: las audiencias en América Latina prefieren informarse por redes, aunque tienen bajos niveles de confianza en las noticias y la mayoría no paga por la información a la que accede online, según el Informe sobre Noticias Digitales en 2025 del Instituto Reuters de la Universidad de Oxford, que incluyó a Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México y Perú.

Y los medios reaccionaron. El propietario de Rolling Stone, Billboard y Variety demandó a Google por considerar que los resúmenes de IA utilizan su contenido sin autorización y reducen el tráfico hacia sus sitios. Google, por su parte, sostiene que los AI Overviews aumentan los “clics de calidad”, aquellos en los que los usuarios no rebotan rápidamente. “Con AI Overviews la gente encuentra la búsqueda más útil y la utiliza más, creando nuevas oportunidades para que el contenido sea descubierto”, argumentó su portavoz José Castañeda.

¿Y fuera del periodismo?

Durante años, la fórmula para que un negocio online funcione era bastante clara: aparecer bien arriba en los resultados de búsqueda de Google o pagar publicidad en el buscador para atraer visitas. Pero eso cambió. 

El cambio se profundiza con el AI Mode, que convierte toda la experiencia de búsqueda en una conversación con la IA. En lugar de limitarse a mostrar un resumen en algunas consultas, organiza todas las respuestas en torno a la inteligencia artificial, que guía al usuario con explicaciones, enlaces sugeridos y hasta propuestas de compra. Como advirtió la consultora SEO María José Cachón: “Google deja de ser un intermediario entre webs y usuarios para convertirse en un motor de respuestas, y eso, nos guste o no, redefine las reglas del juego en Internet”.

La agencia Seer Interactive detectó una caída del 70% en los clics orgánicos cuando en la búsqueda aparece un resumen generado por IA. Algo similar reveló el Pew Research Center: los usuarios hacen clic en los enlaces tradicionales la mitad de las veces si hay un resumen de IA. Y apenas el 1% de quienes ven ese resumen llega a hacer clic en algún enlace que esté dentro del texto generado por la inteligencia artificial.

Muchos medios no se quedaron lamentándose. Repensaron sus modelos con newsletters, podcasts y streamings como alternativas de ingresos más allá de Google. 

“Google está dejando de ser un buscador para convertirse en un motor de respuestas”, dijo el célebre periodista estadounidense, Nicholas Thompson. Por algo es célebre porque dio en la tecla. Frente a este escenario, los medios tienen dos caminos: resistir en las demandas legales o replantearse la estrategia. 

Durante años, el éxito digital se midió en tráfico. Ahora la métrica puede ser otra: ser citado en las respuestas de la IA. Para alcanzar ese lugar, el periodismo quizás deba recurrir (más) al marketing digital y SEO, para ajustar contenido y que los algoritmos lo elijan como fuente en esos resúmenes.

El clic, ese gesto mínimo que sostuvo el modelo de Internet durante dos décadas, ya no vale lo mismo. Y mientras las personas celebran respuestas instantáneas, el periodismo vuelve a mostrar su fragilidad económica.

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