Jairo Larrarte nace en Tacuarembó, hijo de Jorge, capataz de campo- hoy en Paraguay- y de Natalia, maestra.
Abandona el liceo y decide que va a tener una vida de lujo, como no había tenido de chico y que eso no lo iba a conseguir trabajando. Comete pequeñas estafas en su ciudad natal donde no paga a proveedores hasta que un día mete un golpe grande y se queda con el dinero de un ganado en una operación en la que el participaba sólo como intermediario.
Con ese dinero se muda a Montevideo, comienza a usar trajes con chaleco, reloj de oro, o al menos que simulaba serlo. Habla de que posee una avioneta y campo propios en Tacuarembó. Se unió a algunas organizaciones que le podían dar prestigio y contactos. El personaje estaba muy bien creado, se rodeaba de gente que no sabía de campo. Viajó a Nueva Zelanda y Holanda, compró una cabaña de lanares y un laboratorio al tiempo que era el director de Grupo Larrarte, una empresa que ofrecía bonos ganaderos con la renta fija más alta del mercado. Los contratos copiados a los de Conexión Ganadera y República Ganadera.
Un esquema Ponzi puro no dura mucho y Jairo lo sabía por eso tenía todo planeado. Si bien no había terminado el liceo era inteligente, manejaba muy bien los números y tiene una gran capacidad de envolver y manipular.
Antonella Martínez es su mano derecha y con ella tuvo una charla muy reveladora que vamos a describir ahora.
Mirá, yo voy a ir preso, con cárcel voy a pagar mi deuda con la sociedad, no voy a devolver un peso. Voy a colaborar y estudiar para de esa forma salir antes. En 6 meses estoy afuera y tengo plata y campo. En unos años voy a ser un respetado productor que pagó sus deudas con la sociedad. Ante el Fiscal yo me voy a echar todas las culpas, le voy a decir que vos y Marcos -Marcos Ledesma es su pareja- firmaban lo que yo les daba, la contabilidad en su mayoría está en negro y nos manejamos con el RedPagos. Para la justicia va a ser una papa, reconozco mi culpa que fui sólo, voy preso, voy a pedir que sea en Tacuarembó. Mientras esté en la cárcel a ustedes no les va a faltar nada, el campo está perfecto, el caso a nuevo y tenemos pago tres años más de arrendamiento. Tenemos que agarrar en este último tirón la mayor cantidad de inversores posibles, más plata para guardar y tener, el emprendimiento no va a parar.
El RedPagos al que se refería Jairo es “MAS CAMBIO” en la calle 18 de julio 252, Tacuarembó, con razón social Centro Norte S.A. ahí Jairo cambiaba cheques por efectivo que guardaba en cofreforts.
Vamos a crear una S.A.S. – Sociedad de Acciones Simplificadas- ponemos a alguien de confianza, si es un inversor mejor, le decimos que cuando salga de la cárcel le pagamos. En esa S.A.S. ponemos los activos, el campo que queda cerca de donde vivo con Marcos y mi abuela, dinero, la cabaña y seguimos produciendo, luego a los tres años esta persona te vende a vos o a alguien de confianza la S.A.S. De todo, la creación y la posterior venta se van a encargar la Escribana Leticia Lucas y la Abogada Silvia Lagos. Acá Enrique Moller que es mi abogado defensor en lo penal no tiene nada que hacer, el de esto nada.
Agustín le ofreció campos en Tacuarembó y sabe que Jairo también fue a Rivera para de ver comprar campo para lo que sería su emprendimiento una vez que pagara “con cárcel su deuda con la sociedad”. El padre de Jairo está en Paraguay, varios de los contratos firmados en lugar de Jairo los firmaba Jorge. El padre fue quien le dijo entre otras cosas, “vos manéjate bien con la policía y los movimientos de ganado, siempre de noche”.
Hoy el esquema minuciosamente creado por Jairo Larrarte hizo desaparecer U$S 14 millones de dólares de ahorristas uruguayos. A ellos los seis meses de cárcel no le devuelven los ahorros de toda su vida.
Algo funciona mal en este país, para que alguien crea que es mejor dejar de estudiar y estafar a 180 uruguayos, sabiendo que el costo de esto son seis meses en la cárcel.
Toda esta información será trasmitida al síndico del grupo Larrarte, Dr. Alfredo Ciavattone







