Durante los años noventa se instaló una certeza que hoy suena lejana. En aquel clima de época, Bill Clinton podía decir en su discurso inaugural de 1997 que, por primera vez, más personas vivían en democracia que bajo dictadura, una afirmación que fue verificada en ese entonces por The New York Times y que parecía resumir el optimismo post Guerra Fría. Eran también los años del “fin de la historia” de Fukuyama; la expectativa de que la democracia liberal, con avances y retrocesos, había ganado la batalla decisiva dando comienzo a una expansión duradera.
Tres décadas después, ese paisaje intelectual se derrumbó.
Es el 2° año consecutivo que el Democracy Report 2026 del instituto Varieties of Democracy (V-Dem) de la Universidad de Gotemburgo-Suecia reporta más autocracias que democracias en el mundo. En los hechos, estamos ante una reversión histórica. La conclusión más fuerte del informe es épica: para el ciudadano promedio del mundo, la democracia volvió a niveles de 1978. Es decir, buena parte de las ganancias acumuladas desde la “tercera ola” democratizadora iniciada en 1974 prácticamente se esfumó. El informe agrega algo todavía más inquietante: 74% de la población mundial vive hoy en autocracias, y apenas 7% vive en democracias liberales. A ello se suma que el retroceso se está dando en los países de peso en el universo democrático.
En una nota que elaboré para Voces en base al reporte de V Dem (pero de 2022) ya advertía que el nivel de democracia promedio se estaba asimilando a los niveles de 1989 (Voces, 24/07/2022).
En este nuevo Reporte V-Dem muestra que el centro de gravedad del poder global se está desplazando hacia regímenes autoritarios. El problema no es sólo cuántos países empeoran, sino cuáles empeoran. Esto reviste al actual retroceso de un enorme peso simbólico y geopolítico cuando se ubica a Estados Unidos en el centro del problema, al que tampoco escapa México. Por eso el informe insiste en medidas ponderadas por población y por PIB, porque una mejora democrática en un país chico no compensa el deterioro de los grandes, grupo al cual podríamos agregar a India o Indonesia.
La magnitud del deterioro se ve también en la calidad del régimen. V-Dem registra 92 autocracias y 87 democracias al cierre de 2025. Además, no sólo crecen los regímenes autoritarios, sino que se endurecen. Las autocracias cerradas aumentaron de 22 en 2019 a 35 en 2025, y ya hay más personas viviendo en ellas que en todas las democracias liberales y electorales combinadas.
El informe identifica con claridad cuáles son las dimensiones más atacadas. La libertad de expresión aparece como el aspecto más golpeado: 44 países empeoran en este rubro en 2025, cuando en 2000 ocurría exactamente lo contrario y eran mayoría los que mejoraban. También retroceden la libertad de asociación, la transparencia de las elecciones y la deliberación pública. La censura gubernamental sobre los medios sigue siendo la táctica más frecuente de los autocratizadores, mientras que la represión de la sociedad civil gana terreno. Incluso reaparece con fuerza un dato siniestro: la tortura como herramienta de supresión política.
El dato de mayor repercusión del reporte refiere a Estados Unidos que perdió su condición de democracia liberal por primera vez en más de medio siglo, cayendo a nivel de 1965 y que la velocidad de su deterioro actual no tiene precedentes en la historia moderna del país. Lo decisivo no es sólo el caso norteamericano en sí, sino lo que representa: cuando incluso la principal potencia occidental entra en una trayectoria de autocratización, la idea de una democracia liberal mundial como horizonte compartido empieza a deshilacharse.



