“Mis mujeres del alma” es la muestra de collages de José María Pelayo que puede disfrutarse en la Sala “Espacio Nicolás Loureiro” (Entrepiso del teatro “el Galpón”) de lunes a viernes de 10 a 19 h., los sábados de 18 a 21 h. y los domingos de 17 a 19 h. La misma ha sido curada por Gerardo Mantero quien en el texto curatorial dice sobre la misma: “Pelayo visita a los grandes maestros del arte universal, en obras que tienen a las mujeres como tema.(…) Estas ilustres obras se desacralizan a partir de una mirada pautada por un infrecuente humor en nuestras artes visuales; compone collage con una clara influencia del pop art, en composiciones que nos proponen un diálogo entre la historia y la contemporaneidad, con un acento gráfico poco frecuente en su obra.”
José María Pelayo (Montevideo, 1956) ingresó al taller de pintura y grabado de Rimer Cardillo en 1976. Entre 1978 y 1982 estudió técnicas de la escultura con el Maestro Freddie Faux, pintura con el Maestro Clever Lara, e Historia de la Pintura y del Arte con el Prof. Amadeo Carao en el Instituto San Francisco de Asís. En 1986 realizó un curso de grabado con el profesor Prof. David Finkbeiner, de la SUNY (State University of New York). El estudio de la música no le es ajeno ya que fue alumno de Luis Tronchon. En 1989 obtuvo una beca a Estados Unidos para jóvenes artistas: Visitor Program Service of Meridian House International, Washington, Chicago y Nueva York. En 2002 es invitado al concurso International Phallus Carving en Corea del Sur. Pelayo dirigió un estudio de escultura en el Taller del Artista Clever Lara, realizó varias publicaciones y fundó junto a Micaela Perera los “Talleres del Sur” en el Museo Torres García de Montevideo. Dirige su propio taller en el barrio de Malvin. Cómo expresa Mantero: “(…) es un artista que puede trabajar indistintamente en el plano y en el espacio. Toma objetos para darles otras lecturas a partir de un lenguaje que lograr ensamblar, con gran sutileza, el volumen con el tratamiento del color, en una composición pautada por una geometrización abstracta. En una primera impresión, su obra se trasforma en un paseo gozoso, que esconde otras profundidades que abrevan en la tradición americanista, y en una concepción por momentos lúdica y rigurosa en su concreción” (Revista “La Pupila”. Nro.45. Marzo 2018). Desde el año 1979 ha realizado numerosas muestras individuales y colectivas en Uruguay y en el extranjero (Cuba, Perú, Paraguay, Bolivia, Argentina y Estados Unidos). Ha recibido numerosos premios y distinciones, destacándose los siguientes: Paul Cezanne, otorgado por la Embajada de Francia (1985), Primer Premio de Escultura del Museo de Arte Americano de Maldonado (1986), Mención de Honor Premio Belloni (1987), Primer Premio de la Tercera Muestra Nacional de Plásticos Jóvenes (organizada por Coca-Cola, 1987), Primer Premio de Escultura del Instituto Cultural Uruguayo-Brasilero (1988), Gran Premio Pan Am de la Bienal de Maldonado (1988), Premio Revelación, otorgado por la Sociedad de Críticos de Arte de Uruguay (1989), Premio del concurso organizado por la Embajada de Suiza, la Escuela Belloni y la Sociedad Ticinesa (1990). Sus obras se encuentran en colecciones privadas en Argentina, Perú y Brasil y en museos cómo el Museo Nacional de Artes Plásticas y Visuales, Museo de Arte Contemporáneo, Museo de Arte Americano de Maldonado, Museo Corriente Alterna (Lima, Perú) Museo Municipalidad de Miraflores (Lima, Perú), Museo de Arte Latinoamericano de Miami y el Museo de Arte Moderno de Bruselas. “Su obra conceptual se sustenta en dos pilares: por un lado, la tradición americanista, que lo llevó a realizar estudios de poesía quechua e instrumentos andinos con el maestro ecuatoriano Emiliano Fernández; y en esa línea, mantuvo un intercambio personal con uno de los grandes artistas latinoamericanos, el peruano Fernando de Szyszlo, cuando este visitó Montevideo para inaugurar una muestra en el SUBTE. El otro eje que vertebra su lenguaje es la cultura pop.”(Texto curatorial de Gerardo Mantero). Sea en el plano o en el volumen el ensamblaje es característico de la obra de Pelayo. En una entrevista Pelayo decía “Me parece que ser artista es una cosa muy pesada e importante.” La asociación de imágenes muchas veces en clave de humor, la mezcla de texturas, elementos y colores quizá sea una forma de la “desacralización del arte” como expresa Gerardo Mantero, volver el arte a una actividad en clave de juego, destacar los aspectos lúdicos. En la reinterpretación que hace Pelayo del retrato de Carlota Ferreira pintado por Juan Manuel Blanes, la protagonista “aparece fumando marihuana y portando en el brazo la figura de Horacio Quiroga, tal vez aludiendo al cariz dramático que caracterizó sus vidas.” En “Mis mujeres del alma” el Artista “nos propone un paseo gozoso por la historia del arte, un homenaje a las mujeres y una guiñada cómplice que nos recuerda la importancia de no perder nunca la capacidad de asombro.” (G. Mantero. Texto curatorial)
S/N (José Ma. Pelayo-S/F)






