Charlamos largo y tendido y nos divertimos mucho. La llevé contra las cuerdas con todas las preguntas difíciles que se me ocurrieron y debo reconocer que aprobó con nota.
Anti dogmática, no se ata a esquemas, tiene una gran sensibilidad y es sumamente honesta. Es una buena representante de la barra que prometió dejar el Pepe.
Por Alfredo García / Fotos: Rodrigo López
¿Lograste estar en la Comisión de Hacienda nomás?
Sí, y la presido, estoy aprendiendo.
¿Sos de las más jóvenes del Parlamento?
Somos ocho menores de 35 años. Y el más joven en este momento creo que es Joaquín Garlo. Yo tengo 31, que cumplí el 7 de noviembre.
Escorpiana, dicen que son complicados.
No, no me considero complicada. Soy medio calentona, de a ratos me enojo, pero después se me pasa enseguida.
¿Qué te hace enojar?
Me hace enojar cuando siento que no hay honestidad.
Me desespera la mentira. Soy una persona muy leal, entonces, cuando siento que no es recíproco, también me enojo bastante. Trato de no tomarme nada demasiado personal, sobre todo ahora, las discusiones políticas no son personales. Eso creo que lo he aprendido.
¿Hay mucha deslealtad?
Yo creo que no. Arranqué muy precavida en esto, esperando que la hubiera, pero hay muchos códigos que se respetan. Creo que la palabra vale acá adentro, y eso me parece fundamental. En ese sentido, me he sorprendido gratamente. Tengo buen vínculo con legisladores de todos los partidos.
¿Cómo se llevan entre las generaciones jóvenes en el Parlamento?
La mayoría somos nuevos y entre los jóvenes hay cierta complicidad. Tenemos un trato entre nosotros, más amigable, más horizontal. Te puedo nombrar del Partido Colorado a Paula de Armas, de entrada dijimos: “Acá tiramos para adelante, juntas, somos las dos nuevas”.
¿Y los viejos botijean mucho?
No, pero a veces sentís que te están enseñando a ser parlamentario y no está mal. Yo escucho a los legisladores que tienen muchísima experiencia, pero a veces notás como cierta condescendencia. A mí me gusta que me traten a la par, y eso lo aprendí mucho en el MPP. Integré la dirección nacional del MPP a los 22 años y teníamos, al Bicho Bonomi, que nos trataba sin lástima.
El Bicho era duro.
Sí, y eso era importante, me obligaba a esforzarme en las discusiones, no podía decir boludeces. Eso fue una escuela re formativa. Entonces lo exijo acá adentro.
¿Tenés algún padrino acá?
No, no considero que tenga padrinos. Hay un gran trabajo en equipo.
El MPP es la bancada mayoritaria del Frente.
¿Tiene la tentación de imponer posturas?
Tratamos de que no. Creo que hay que ser más frenteamplistas que del MPP, en el sentido de abrir más la cancha aún, justamente para no caer en esas tentaciones. Hablo mucho con los compañeros que son de otros sectores. La coordinadora del Frente en este momento es Ana Olivera y está bueno que sea alguien que no es del MPP.
Y tiene experiencia.
Lamentablemente, Ana se va este año porque se va a jubilar. Tratamos de que haya una pluralidad importante.
¿Está muy blandito el MPP? Es lo que se dice.
No creo. Discrepo muchísimo. Se escucha de todo, también escucho lo contrario.
Estoy hablando en la interna frentista.
Yo tengo una obsesión por poder interpretar el tiempo en el que vivimos. Hay una cuestión generacional que me desvela y es poder interpretar qué es lo que le pasa la gente. Me destruiría ser una legisladora que se disocia de la realidad. Poder leer qué es lo que está pasando en el país, en los barrios y en las calles, creo que es fundamental para cualquier militante, independientemente de la responsabilidad en la que esté.
¿Cómo hacés eso?
Para empezar, no quedándome encerrada entre cuatro paredes. Ni creer que las discusiones que damos en la Cámara de Representantes son patria o muerte, y que siempre le importan a alguien, eso y tener contacto real. Vincularse sobre todo con gente por fuera del micromundo de la política, juntarte con gente que no está politizada, o que no piensa como vos, que no sabés ni qué votan. Eso creo que es el abecé para poder intentar leer lo que pasa, y es algo que trato de aplicar bastante. Creo que el MPP ha tenido pragmatismo para llevar adelante algunas cuestiones. Nosotros hablamos mucho de la revolución de las cosas simples, que sintetiza un poco eso. No es un conversatorio teorizando qué tiene que hacer la izquierda para alcanzar el socialismo y la liberación nacional o cuál va a ser la próxima revolución. Priorizamos el pragmatismo sin perder profundidad.
¿Cómo ves a tu generación? Porque hay pila de gurises que no terminan el liceo, son carne de narco.
El diagnóstico es poco esperanzador y eso implica que tenemos que construir salidas entre todos. Creo que el sistema político no está generando respuestas en el corto plazo. Y hago mea culpa porque soy parte de esto también. Creo que culturalmente es muy difícil ir contra un sistema sumamente individualista, donde las oportunidades cada vez son más complejas. Tenés un narcotráfico que avanza muchísimo, que da oportunidades de una forma mucho más rápida.
Plata fácil.
Difiero un poco con eso porque después viene la contrapartida y no sé si es plata fácil. Entonces digo plata rápida, porque las consecuencias son jodidas.
Es plata rápida, que no conseguís laburando dos o tres meses. Hay que arreglar un montón de cosas que son culturales y ahí tenemos que estar a la altura.
Tenemos un debe enorme con la juventud y hay toda una generación que hay que atender a tiempo. Creo que es un problemón el desempleo juvenil, que está en unas tasas altísimas, y también la salud mental. Entonces creo que está todo atado con todo.
El tema educativo es clave.
Es clave y es una de las discusiones más profundas de las que hemos dado. Hablamos de recursos y de la eficiencia de los mismos, y después hay que repensar un montón de cosas. Soy una gran defensora de la UTEC. Fue vanguardista, creo que es lo mejor que hizo Pepe en su gobierno. Si empezás a ver quiénes son los que estudian en la UTEC, son gurises que se quedaron en sus pagos y son carreras adaptadas al territorio. La demanda laboral es casi un 100 por ciento, porque las carreras son diferentes en cada departamento. Se entendió el mundo que se venía, que requiere una formación permanente, con un avance de la tecnología brutal. Creo que hay carreras que quedaron vetustas, pero que habría que repensar si es viable hacer una carrera de seis años únicamente teórica. No quiero desmerecer, pero hay que pensar nuevas cosas de forma permanente.
Fue un contraste con la Udelar, porque son dos modelos totalmente diferentes.
Creo que se complementan.
La Udelar es un paquidermo difícil de cambiar. ¿Vos estudiaste ahí, no?
Estudié en la Udelar, no terminé, tengo que entregar el trabajo final de grado de la licenciatura de Comunicación.
¿Sobre qué lo vas a hacer?
Es una comparación discursiva entre Yamandú y Álvaro Delgado en las internas. Por supuesto, ya no me gusta el tema, pero lo voy a entregar de todas formas, porque lo tengo bastante avanzado. Te defendí otro modelo pero la FIC está hermosa y me ha dado buenas herramientas. Hice muchas materias de Publicidad y la Comunicación es importantísima. Trato de darle bastante prioridad a la comunicación en mi tarea parlamentaria.
¿Te dan bola en términos comunicacionales?
Yo no puedo hacer nada sola.
Siempre lo del colectivo es el discurso.
No te usé esa palabra. Yo tengo miedo de creérmela, entonces trato de hablar siempre con mis compañeros y tener un ida y vuelta objetivo. Cuando asumí una de las primeras cosas que les dije a mis compañeros fue: “Márquenme los errores”.
¿Quién te critica?
Al Pacha le dije de entrada: “Marcame las cosas que veas que no estén bien”. Después tengo otros compañeros de confianza. Mi círculo más cerrado, que algunos están vinculados al MPP y otros no. Les dije: “Si ven que me la estoy creyendo, me lo dicen de frente y mano”. Trato de hacer un ida y vuelta de forma permanente con gente que sé que puede ser objetiva o que me va a decir lo que piensa sin endulzar. Trato de tener otras visiones y hablar de forma permanente con gente que no piensa como yo, incluso con los que son de otros partidos.
La comunicación es clave.
No hay ningún tema que otra persona no pueda entender, independientemente de su nivel educativo o del barrio donde viva. Eso es parte de “la escuela mujiquista”. Pepe lograba comunicarse de tal manera que lo podía entender cualquiera. Yo me mato estudiando todos los temas que agarro y antes de dar una opinión trato de estar bastante formada.
¿Cuáles son tus temas hay prioritarios?
El Presupuesto ya sabía de antemano que iba a ser el tema del año en mi trabajo parlamentario. Me estoy metiendo con el tema de los deudores y la usura. Me parece que es un tema muy sensible. Somos tres millones y pico de personas y tenés un millón de personas que están en el Clearing, y las tasas altísimas de intereses.
¿Qué hacemos con el narcotráfico?
A mí me tiene mal la violencia que está generando en los barrios, y creo que no le estamos dando en el clavo en cómo atacarlo.
En el mundo ha fracasado la guerra contra el narcotráfico.
A mí lo que más me preocupa es la vulnerabilidad de la gurisada en los barrios. La violencia, tener niños baleados. Eso es la cara más cruda del narcotráfico. Puede ser difícil atacar el narcotráfico en las altas esferas, pero tenés que llevar protección a los barrios de alguna forma. Ahí tiene que haber políticas sociales y un Estado que esté presente.
¿Te da miedo la palabra represión a vos?
No me gusta, pero entiendo que muchas veces la violencia que hay en los barrios implica sin dudas mayor presencia policial. Y eso no es sinónimo de represión. Pero la violencia se va de las manos y trato de entender a los que piden cosas que a mí no me gustan. Si tengo una familia en un barrio que está cansada de los robos, y que salen de laburar diez horas por día y terminan asaltándoles los pocos pesos que tienen y piden represión… Lo escucho y lo entiendo. No me parece algo disparatado.
¿Sirvió para algo la legalización de la marihuana?
Creo que, culturalmente, sí.
¿No naturalizó el consumo?
Era bastante tabú, pero culturalmente sirvió. No creo que todas las drogas sean iguales. Yo tengo una discusión conmigo misma, que no la tengo saldada, con respecto a la legalización de las drogas en general: si eso contribuiría a esta lucha contra el narcotráfico. No la tengo saldada conmigo misma.
¿No estás segura si sirve?
No estoy segura. Por un lado, pienso que podría transparentar muchas cosas y regular podría ser una herramienta. Por otro lado, pienso que tiene que haber una discusión con la sociedad antes de llegar a eso. Tengo compañeros que están completamente a favor y otros que están en contra.
¿Sos consumidora de drogas?
No, no consumo nada.
¿Alcohol?
Sí tomo alcohol. Pero después no consumo nada más. Nunca fumé un cigarro en mi vida.
¿Hacés deporte?
Salgo a la rambla cada tanto. Lo tengo bastante abandonado. Pero debería volver.
Decís que sos feminista popular, explicate.
Yo creo que al feminismo le ha costado encontrar una síntesis y creo que han sido un problema tantas divisiones. Pero a mí esa distinción me gusta porque le da un corte de clase. No me gusta juzgar las formas que tienen otras mujeres respecto a la lucha feminista, pero creo que el corte de clase es importante porque quienes peor la pasan son las mujeres más pobres.
Eso es muy mujiquista.
Sí, claro. Es parte de la escuela que tuve y lo creo por convicción. No es algo que se me impuso. Es muy MPP esa línea, obviamente el Viejo ayudó muchísimo y creo que es acertado. Soy una persona que está todo el tiempo repensando mi pensamiento. De hecho, me parece que pensar lo mismo durante años está mal. Obviamente, hay grandes cosas, pero después de la cortita no cambiar nunca de idea me parece que te mantiene inmóvil.
Es dogma.
El feminismo es algo que todo el tiempo me estoy replanteando. Y la caracterización del feminismo popular es algo que sigue vigente cada vez más. Las mujeres más pobres muchas veces ni siquiera se consideran feministas o no saben que esa palabra existe. Y eso a mí no me aparta de ellas, al contrario.
A Pepe tantas veces se le pegó desde determinados feminismos, pero el tipo estaba donando el sueldo durante todo su gobierno para construir casas para mujeres jefas de hogar. Y para mí eso era hacer una política sumamente feminista.
El MPP tuvo mujeres en posiciones muy importantes a nivel político.
Sin cuota, y nunca fue algo de lo que nos sacáramos cartel. Casi todas las presidentas de Cámara, fueron mujeres del MPP, intendenta, las primeras diputadas en sus departamentos. El MPP ha aportado muchísimo al avance de las mujeres en diferentes espacios. Pero para nosotros lo más importante, más allá de la representación, sigue siendo cómo ayudás a las que están en el barro. Hay autoras que hablan de cómo romper el techo de cristal… ¿Pero qué pasa con el suelo pegajoso? Prefiero mirar a las de abajo antes que las que están arriba.
El feminismo tiene muchos matices.
Tiene muchos matices y muchas veces se terminó discutiendo entre cuatro paredes. Y tenés que discutir con gente que no piensa como vos, incluso buscándolo adrede. He aprendido muchísimo de gente que está en las antípodas. Uno no puede enamorarse de sus ideas.
Todos tenemos burbujas.
Hay que romperlas. Es la única forma de poder pensar más allá de la caja. Es muy fácil creer algo y comprobar que es cierto. Ahora, entender que no tenés razón es lo más difícil. Y para mí eso es fundamental para cualquier persona, independientemente de a lo que se dedique en la vida en general. Tenemos un mundo que es cada vez más individualista, que te encierra en los algoritmos que te determinan qué es lo que te tiene que gustar, con quién tenés que relacionarte, qué tenés que leer, que tenés que consumir. Y romper con eso es todo un desafío. Y eso se hace en el cara a cara, en los encuentros. Y creo que como representante nacional eso es el abecé. Es imposible poder pensar siquiera en legislar bien si solo escuchás a los tuyos.
¿Qué pensás de la prostitución?
También han sido debates internos y externos. Creo que el trabajo sexual es un trabajo.
Es un trabajo de mierda.
Es un trabajo de mierda, sí.
¿Creés que hay gente que opta voluntariamente por el trabajo sexual?
No, creo que hay mujeres que no tienen alternativa, que muchas veces tienen que darles de comer a sus hijos y no tienen opción. Y en ese sentido uno tiene que encontrar que lo hagan en las mejores condiciones posibles. Ahora, necesito generar oportunidades para que esas mujeres laburen de otra cosa, si quieren hacerlo. Entonces no puedo prohibirlo porque…
¿No sos abolicionista?
No soy abolicionista. Pero es un trabajo de mierda y a las mujeres que se exponen a eso no puedo darles las peores condiciones posibles. Tengo que intentar que tengan otra oportunidad. Pero hay un mientras tanto también, porque en mi mundo ideal no existiría. Pero mi mundo ideal no es la realidad.
Algunos países han penalizado a los clientes.
Esta bueno dar esa discusión, no estoy cerrada a darla.
Hoy existe libertad sexual, ¿por qué tantos jóvenes siguen usando la prostitución?
Creo que se podría poner mucho más sobre la mesa el tema para dar este tipo de discusiones. De hecho, también hay que sumar, plataformas como OnlyFans, que también empiezan a aparecer. Es cosificar tu cuerpo a cambio plata. Hay una cuestión cultural que, por más que uno pueda hablar de menos tabú y de mayor libertad, hay cosas que no cambian.
Sigue siendo muy machista la sociedad.
Sumamente machista.
Y hay muchas mujeres machistas incluso.
Por supuesto, eso para mí está fuera de discusión. Creo que fue por etapas, hubo una ola feminista, donde había mayor visibilidad de algunas cuestiones vinculadas al feminismo, y después hubo como una movida reaccionaria que terminó haciendo que se retroceda un poco, incluso en los discursos.
La izquierda tenía una visión universalista y ahora está con las identidades.
Es parte del mismo individualismo de la sociedad.
Por eso insisto en hablar con otros; porque si no, terminamos encerrados entre grupos cada vez más reducidos.
Reclaman derechos como si fueran fundamentales para grupos absolutamente pequeños.
Sí, igual hay que diferenciar. Hay reclamos que son válidos y todos son atendibles. Es importante determinar las prioridades en este momento del país.
Creo que están marcadas. Más y mejor laburo, necesidades básicas, tener un techo propio. Creo que hay reclamos que deberían ser más atendibles que otros, pero eso no implica deslegitimar. A mí lo que me molesta es cuando uno piensa únicamente en su metro cuadrado y no puede ver más allá de lo que le pasa a uno. Problemas tenemos todos, pero hay que levantar un poco la mira y ver que existe un otro y poder pensar más allá de los problemas que uno tiene, sociales o lo que sea.
En el Presupuesto no viste contribuciones a determinados sectores y grupos muy pequeños.
Para mí, lo fundamental estuvo marcado por quienes están realmente necesitando cosas. Creo que hay discusiones que hacen mucho ruido en redes sociales y terminan siendo un micromundo total, que no tiene demasiada trascendencia en el mundo real. Forma parte de las burbujas de cada uno, a veces me hablan de megamanifestaciones que parece haber en redes sociales sobre determinada cosa y nadie se enteró. Hay que diferenciar.
¿Manejás redes?
Sí, manejo redes. Instagram y Twitter más que nada. Obviamente, tengo también TikTok y Facebook, pero no consumo tanto.
¿Sos sensible a las redes sociales, les das bola?
Tengo momentos, ahora ya hace varios meses que no les estoy dando tanta pelota.
Y estabas trabajando con el Presupuesto.
Estaba trabajando en serio y no leo tanto. A nosotros nos llega un reporte de las noticias que están sobre la mesa todos los días. Entonces no preciso entrar a las redes a leer qué pasó. Obviamente, hay cosas que explotan en cualquier momento del día, por más reporte que tengas.
¿Vos nunca tuviste militancia en comités de base?
No, no tanto.
¿Por qué no les da bola el MPP a los comités de base?
Hay un montón de compañeros en los comités de base.
Tampoco le das bola al movimiento sindical.
¿Cómo que no? Por supuesto que sí.
Salí del micromundo, mirá la realidad.
El MPP está inserto en todos lados.
Está más inserto a nivel barrial o en organizaciones sociales que en el sindicalismo o la estructura del Frente.
El MPP está muy inserto en el Frente Amplio, en el movimiento sindical y está aún más inserto en organizaciones sociales que no necesariamente están vinculadas con lo partidario, lo que forma parte de la misma línea de relacionarte con otros. Se está más inserto muchas veces en los comedores de los barrios u otras organizaciones que se han priorizado y para mí ha sido una buena decisión, porque es lo que termina rompiendo la burbuja y el micromundo. Creo que tenemos una inserción importante, además, a nivel nacional, en todos los departamentos.
Han sido una excelente máquina recolectora de votos por ese tipo de acción. Ahora el movimiento sindical lo maneja otra tendencia de izquierda y te arma quilombo, como el plebiscito de la Seguridad Social.
No sé si quilombo. Desdramatizá. El plebiscito no nos embarró ni fue un gran lío. Nosotros tomamos una definición por recoger de los espacios donde uno estaba inserto y de hacer una lectura diferente a otros sectores o a la del movimiento sindical. Y está bien tener lecturas diferentes. A mí me encanta la frase cliché por excelencia de “unidad en la diversidad”, porque creo que es importante y valiosa. No me espanta tener opiniones diferentes dentro del MPP, menos dentro del Frente Amplio. Creo que no fue un embarrar nada ni mucho menos, fueron posturas diferentes y listo.
Fue una polémica dura.
Era justo en medio de la campaña electoral, en que todo se polariza un poco más. Pero después pasa. A los frentistas nos encanta discutir; sobre todo, nos encanta tomar cada discusión como patria o muerte, en todos los temas. Yo trato de desdramatizar bastante porque estoy en esto de no tomarme nada demasiado personal y de sentir que todo es la última batalla.
Le están pegando dentro del Frente al gobierno por el tema de Palestina e Israel.
Tampoco creo que haya grandes conflictos a la interna, muchas veces termina siendo una discusión de burbuja de redes sociales. El Frente Amplio ya ha sacado tres o cuatro comunicados denunciando el genocidio en plenarios nacionales, el Secretariado, la Mesa Política. Entonces, tampoco veo una discusión que divida. Fue en el gobierno de Pepe donde se reconoce al Estado de Palestina. Entonces el MPP no le escapa a estas discusiones ni mucho menos, porque tenemos una postura bien clara.
Le están pegando al gobierno como que no cumple con el programa.
Creo que esa manija es micromundo.
Micromundo militante.
No, para mí es micromundo de redes sociales. A mí me pasó durante el presupuesto que en un momento también pensé que había una manija en contra del presupuesto. Y después de hablar con los compañeros de frente y mano en los comités de base que estuve recorriendo, cualquier duda que haya se aclara y se despeja. No hay mucha vuelta. Hay compañeros que estarán de acuerdo y otros que no. Es lo normal, porque es imposible que estemos todos de acuerdo con algo, sobre todo los frenteamplistas, que nos encanta discutir y que me parece que está bárbaro que así sea.
A Vallcorba le pegaron porque dijo que el programa no se podía cumplir.
Yo hablé con Martín esos días y en realidad lo que él planteaba era que un programa es una estrategia a mediano y a largo plazo. Después tenés las prioridades bien claras para un período concreto.
Lamentablemente, se tomó para cualquier lado. Porque sé que Martín Vallcorba es un tipo que está obsesionado por que el país realmente mejore la calidad de vida de la gente.
El gobierno dice que el 1 por ciento para los más ricos no va, y algunos del Frente están haciendo campaña impulsando eso.
Creo que la discusión tributaria hay que darla siempre. La discusión que dimos sobre el impuesto mínimo global fue importante y creo que es un avance que se haya aprobado. Siempre estamos abiertos a la discusión. Bienvenida sea. Yo no me cierro.
¿Vos defendés a Odonne?
Sí, lo defiendo. No lo conocía personalmente, nadie lo conocía en el rol de ministro y me ha sorprendido para bien. De hecho, ha ido tres o cuatro veces a espacios del Frente Amplio, algo que ningún ministro de Economía había hecho. Ha recorrido el país defendiendo el Presupuesto. Hay consenso, al menos dentro del Parlamento, de que es un ministro respetado, independientemente de lo que piense; de que es un tipo que sabe lo que hace. Eso lo han dicho todos los partidos políticos. Es un tipo que a mí me ha sorprendido gratamente. Se ha juntado con los diputados varias veces. Hay una comunicación muy fluida.
¿Qué errores ha hecho Yamandú en estos meses?
Ninguno, porque el presidente es fantástico. (Risas)
No sé. No me he puesto a pensar en los errores. Seguro que algunos se han cometido.
¿O sos tan orgánica que no te animás a criticar públicamente?
Hay críticas que hago a la interna, sí. Hay críticas que no hago públicamente y hay crítica que sí. No ha habido tantas. Y no porque crea que se esté haciendo todo bien, sino porque creo que hay buenas intenciones y hay un equipo que está trabajando de verdad para que este país salga adelante.
¿Por qué le cambiaron el voto a Valdomir?
Creo que fue una falta de comunicación ahí, en un momento tenso por la cantidad de aditivos sustitutivos que había. Y, la verdad, fue un laburo tedioso. Y en el momento a uno se le pasan algunas cosas. Pero creo que fue un proceso muy valioso de aprendizaje y de poder lograr determinadas mayorías que nosotros no tenemos en Diputados. Nosotros tenemos que negociar absolutamente todo en la Cámara de Diputados.
Ya se metieron a Cabildo en el bolso.
No. Se discute todo con todos. Todos los proyectos, con todos los partidos políticos. Cuando se presentó el de las medidas para la frontera se lo fui a presentar hasta a Salle.
¿Te conformó el gabinete?
Sí, creo que hay un equipo muy sólido. Tengo mis ministros favoritos, por supuesto.
¿Cuáles son?
Fernanda Cardona me gusta mucho. Creo que la ministra de Industria de verdad tiene una potencia enorme. Gabriel Odonne, por supuesto, también. Te voy a decir los del MPP y no está bien. Es un juego complicado para hacer mi análisis, así que me voy a quedar en el molde.
¿Te dolió lo de Cairo?
Sí, me dolió porque soy muy cercana a Cecilia. Y ahí me nublé, me quedé totalmente subjetiva con lo que estaba pasando y es parte de los aprendizajes que uno hace de forma permanente: poder separar un poco lo que uno siente y el cariño que le tiene a la persona con lo que objetivamente está pasando. Yo salí con una defensa muy fuerte a ella en ese momento, tapada por el cariño que estaba sintiendo.
Es una mujer militante, que es una gran compañera y que es una luchadora y uno tiene que separar también las cosas. Entonces quedé muy subjetiva y no está bueno en política.
¿Lo de Danza cómo lo tomaste?
Danza me parece que está llevando adelante una gestión excelente. Venimos de una gestión en ASSE que dejó mucho que desear. Creo que se personalizó muchísimo en la figura de él. Se generó hasta como una obsesión. Ahora renunció a sus trabajos privados. Igual sigue adelante una interpelación en curso por incompatibilidades con la Constitución. No sé qué va a pasar con la interpelación cuando él renunció a sus trabajos.
Ahora ya es circo político.
Por eso, se armó como todo un revuelo.
Ahora me diste el discurso políticamente correcto. La posta. ¿Corresponde tener un cargo de esas características y otros cargos simultáneamente?
En este momento tiene la dedicación total, ya renunció a todo.
¿Tenía que haber demorado tanto en hacerlo? El Pepe dijo: “Si te gusta la plata, no te dediques a la política”. Vos no viniste acá por plata ¿No?
No, no, por convicción. Yo creo que él es excelente, de verdad, como presidente de ASSE, pero después de todo el circo que se armó renunciar a todo fue una forma de despejar. Yo creo que podría haber seguido perfectamente.
¿Pensás que podía haber seguido?
¿En sus trabajos? Y, si el tipo es un excelente presidente de ASSE, sí. Si hay algo que perjudique su trabajo, eso lo evaluaría él o Cristina Lustemberg.
Si alguno de sus trabajos empieza a interponerse en su gestión, entonces no, renunciá.
¿Era necesario que Yamandú fuera a la conferencia de prensa por Cardama?
Sí, porque hay grandes indicios de que estamos ante una estafa hacia el Estado uruguayo. Entonces creo que sí, que era importante frente a la gravedad del tema. Vamos a ver qué termina laudando la Justicia. Todo indicaría que la garantía es totalmente falsa. Creo que es casi comprobable, es gravísimo y el presidente tiene que dar la cara.
Dirige Yamandú, ¿no?
Sí, dirige Yamandú. Nadie lo arrastra y creo que eso es una falta de respeto hacia Yamandú, y hacia la investidura como presidente de la República.
No lo conocen, me parece.
Quien dice eso no lo conoce. Yo lo conozco a Yamandú, sé cómo trabaja, sé que él siempre tiene la última palabra. Él lo que hace es escuchar mucho. Creo que eso es una ventaja como persona y sobre todo como presidente. Y trabaja muchísimo en equipo. La última palabra la tiene él, eso seguro. Sea cual sea la definición final, la toma él después de haber escuchado diferentes opiniones, siempre. Creo que eso es una gran ventaja y es una forma de liderazgo que es necesaria también, y que está en las antípodas de autoritarismo.
De superhombre.
De una cuestión de hasta de ego, podría decirte. Creo que sus formas son acertadas para un tiempo que necesita líderes de ese tipo.
¿Cuáles son los logros que sí o sí tiene que conseguir este gobierno?
Terminar con la pobreza infantil es importante. Es algo que se ha hablado muchísimo en campaña y que lo han dicho todos los partidos políticos. Pero, más allá de las palabras y los diagnósticos, la situación de los niños es jodida, sobre todo en un país de tres millones de personas con una tasa de natalidad bajísima. Ningún niño puede nacer en condiciones infrahumanas en este país. Y eso debería ser algo natural. Y después hay una cuestión también generacional, paliar las tasas de desempleo juvenil es fundamental. En esto creo que se nos va la vida. Los niveles de violencia que tenemos son altísimos, también. Va a ser fundamental cambiarlo. Después hay logros más concretos, como profundizar el desarrollo de la Universidad Tecnológica. También es importante la Universidad de la Educación.
Pero no hablaste de cárceles.
Tenés razón. Y estuve mal porque la reforma del sistema penitenciario es importantísima.
Y, aparte, la mayoría de los presos son de tu generación.
Sí, son jóvenes, pobres y adictos.
Y muchos cuasi analfabetos.
Sí. Otra de las cosas que no mencioné y que la vimos en el Presupuesto fue el financiamiento de programas de alfabetización en cárceles. Primero hay que sacar el INR de la órbita del Ministerio de Interior. Y esto sería un gran logro, si logramos hacerlo en este período. Porque además del hacinamiento que hay en las cárceles, están el alto porcentaje de reincidencia y la casi nula oportunidad que tiene una persona cuando sale de la cárcel para reinsertarse en el mercado laboral, en una vida social.
¿Qué estás leyendo?
Ahora estoy leyendo Cometierra, de Dolores Reyes. Es sobre una niña que cuando come tierra tiene información sobre qué pasó con diferentes femicidios. Como visiones que le ayudan a resolver casos de femicidios, y a la que le hacen bullying por comer tierra. Es víctima de violencia. A su madre la mataron. Está muy bien escrito, no lo he terminado, pero me tiene totalmente atrapada. Estoy leyendo novelas todas las noches porque es lo que me ayuda a desconectar, a dormir mejor, a pensar en otra cosa que no sea esta rosca permanente.
¿Qué novela, recomendás?
El hombre que amaba los perros, de Padura. Es un librazo. Hace varios meses estoy por empezar a leerlo de nuevo. Por supuesto que es uno de los que recomiendo. Después leo mucho a Leila Guerriero, que no hace ficción, pero tiene una forma de escribir que es maravillosa. Zona de obras, que son diferentes columnas que ha hecho, lo he leído varias veces. Bueno, tengo La llamada pendiente, que es el siguiente a Cometierra, que lo sacó ya hace varios meses. Trato siempre de tener algún autor nuevo bajo la manga. A Dolores Reyes no la había leído nunca y estoy bastante fascinada.
¿Aparte de Las pastillas de abuelo, que otro grupo de música te gusta?
Eso fue más de la adolescencia. Escucho de todo. Escucho mucho reguetón. Ahora estoy fascinada con Bad Bunny. Pero fuera del reguetón me gusta el nuevo disco de Rosalía. Me encanta la cumbia. Me encanta salir a bailar cumbia con mis amigas.
¿Sos de salir a bailar?
Ahora no tanto, pero una vez al mes, seguro.
¿Dónde van?
A La Vaca Azul. Vamos a diferentes boliches, pero La Vaca Azul es uno, es un antro total. Escucho de todo. Me gusta mucho el rock argentino de los 80, de los 90. Soy de Fray Bentos, por lo que la frontera estuvo bien marcada siempre. Me crié escuchando rock argentino, mucho de Charly García, Gustavo Cerati en su época solista, me gusta mucho más allá de Soda, me gusta mucho la cumbia, me gusta mucho la plena. Ves mi playlist de Spotify y de verdad encontrás de todo.
¿Vas mucho a Fray Bentos?
Una vez al mes, seguro. Tengo toda mi familia allá, menos mi padre y dos hermanos que están acá.
¿Cuántos hermanos son?
Somos cuatro, pero son dos por parte de madre y dos por parte de padre. Hay un enredo familiar ahí. Tengo una familia muy grande.
¿Te votaron?
No todos. Tengo tías abuelas coloradas.
Pero tenías abuelos tupas.
Tenía abuelos tupas, sí. Mi familia es muy grande y somos todos muy unidos y hay una diversidad enorme de votantes. Pero la mayoría me votó. Mi familia es re plural. De hecho, mi abuelo estaba preso por tupamaro y mi abuela tenía hermanas coloradas que la ayudaban, y en ese ambiente me crié y creo, y también lo reconocí con los años, que eso era parte de la escucha y la apertura que tengo hoy. Me costó entender que en eso tenía mucho que ver que en mi familia haya de todo y ese tipo de historias. Tengo una tía abuela colorada que votó a Ojeda. Tengo un primo que es edil del Partido Nacional en Río Negro. Tengo otro primo que es asesor de un diputado colorado. Tengo un tío que me está hablando muy bien de Salle, así que no sé si no votó a Identidad Soberana.
¿Seguís siendo fraybentina?
Soy fraybentina, estoy completamente enamorada de mi pueblo. Tengo toda mi familia, tengo muchos amigos allá, disfruto mucho ir a Fray Bentos. Me gusta mucho eso de caminar y que nos conozcamos entre todos. Fui hace unos días y lo primero que hago cuando llego es ir a una parrillada a comer algo y cruzarme a un compañero de escuela. Me encanta eso.
¿Vos fuiste a la escuela allá?
Sí, a la escuela y al liceo público en Fray Bentos. Hace ya varios veranos que paso mis vacaciones allá.
Me voy algún fin de semana a la costa canaria, pero me voy a Fray Bentos a pasar las fiestas y me instalo allá todo el verano.
Las Cañas tan linda no es.
Está muy venida a menos. Es una lástima. De hecho, ya hace varios veranos que no hay espectáculos musicales. Ahora, no me digas que no es linda porque estamos en un problema. Una cosa es que esté descuidada y otra cosa que no sea linda. Es hermosa. Los atardeceres que ves en Las Cañas no los ves en ningún lado. Y en una cosa así no me bajo ni cambio de idea. Ahí sí el dogma es total.
¿Sos religiosa?
No, pero respeto mucho las religiones. De hecho, creo que, en momentos como los que estamos viviendo, de un individualismo superlativo, que se incrementa cada vez más y una sociedad cada vez más violenta, muchas veces es necesario el mensaje que dan algunas iglesias. De hecho, hace unos meses fui con mi hermano a misa en Fray Bentos. Nos interesaba porque queríamos escuchar cuál era el mensaje que se daba en la Iglesia católica. Y el cura dio un mensaje que de verdad me parecía un mensaje que tenía que escuchar cualquier persona. Era un mensaje necesario sobre la convivencia con nosotros, Sobre el respeto. Sobre cómo uno se interesa por lo que le pasa a su vecino, en contra de la soledad. Creo que hay gente que se siente muy sola por estos días y era un mensaje de alivio y esperanzador. Entonces de verdad me fui muy contenta de saber que ese mensaje se estaba dando.
Por eso respeto muchísimo a la gente que cree en Dios, por supuesto, pero también a las religiones en sí, porque creo que muchas veces terminan conteniendo. Sería incapaz de hablar mal de la gente que cree.
¿Vos eras una de las adoptadas en la chacra.
No sé si decirlo así. Tengo un gran vínculo con Lucía, ya hace varios años. Ha sido de las compañeras que no me ha tenido condescendencia.
Es una cabeza dura, insoportable.
No creo que pienses que Lucía puede tener condescendencia a alguien. Así que no estoy diciendo nada nuevo. Conmigo ha sido muy generosa, de verdad, en todo sentido. Yo le he pedido muchos consejos en este último tiempo; en el marco de su experiencia con los temas presupuestales, ni que hablar.
Era una gran articuladora.
Cuando me enteré que iba a Hacienda, lo primero que hice fue llamarla y le dije: “Si voy a estar en Hacienda, vos tenés veinte años de experiencia en Presupuesto, por favor, ayúdame”. Y ha estado muy presente. Yo he ido varias veces a conversar sobre diferentes temas que tienen que ver con el Parlamento y me han dado consejos. Y en parte de la apertura que tengo, y que intento aplicar siempre de poder escuchar a otros, ella tiene mucho que ver, más allá de todo el arraigo familiar y demás, de no creerse que uno tiene la verdad absoluta. Y ella tiene muchísimo que ver en esa formación. A Lucía la he visto tratar de igual forma a cualquier militante o cualquier mujer no militante que se arrima en un barrio a hacerle un planteo, que a altas jerarquías.
Y eso también es un aprendizaje permanente de cómo tenés que tratar a las persona. Eso de que “naides es más que naides” es algo que ella aplica a rajatabla. Y es una persona que no te va a demostrar cariño directamente, pero capaz que volvés desde la chacra con un maple de huevos. Y es una forma espectacular de demostrar cariño.
¿Vivís sola?
Vivo sola hace varios años. Ahora me mudé hace poquito.
¿Te alcanza el sueldo miserable del MPP?
Como están los sueldos de este país, no es un sueldo miserable. Cuando tenemos veinticinco mil pesistas a rolete no es un sueldo miserable. No me doy grandes lujos. Soy bastante austera. En general no derrocho y eso me permite pagar un alquiler de un apartamento en Palermo, que no es menor.
¿Te gusta el Parlamento?
Me gusta, me siento cómoda y no sabía cómo me iba a sentir. Porque uno nunca sabe cómo va a sentirse en un lugar nuevo. Pero me ha gustado el trabajo de estos años. Obviamente me sigo sintiendo un poco sapo de otro pozo todavía. Por la forma en general, porque soy nueva, pero creo que estoy aprendiendo. muchísimo. Ojalá le sirva al país mi aprendizaje.
¿Quién te influyó en el MPP?
Hay determinados compañeros que han sido fundamentales en mi vida militante. Uno es Julio Martínez, Cachete, que es un compañero del interior. Él fue de las primeras personas, viejos dirigentes del MPP, que me dio un espacio de discusión. Yo tenía 20 años y con el Cachete empezamos a recorrer el país. Me habló mucho del compromiso, de la importancia de comprometerse, y sobre todo de la constancia. Y él me influyó muchísimo en mi vida militante. Ha sido fundamental el Cachete. Y después uno aprende de todos los compañeros. Lo nombro a él porque fue el primero que me hizo sentir que mi aporte en un espacio de discusión era valioso. Y sin botijeos ni nada.







