La AUF y sus mini-torneos por Gonzalo Peralta

Habiendo llegado al final del Torneo Intermedio, hagamos un repaso por su historia, y la de sus similares.

El mismo nació para garantizarle 37 partidos a todos los equipos y así aumentar la competencia de los jugadores, los que disputan finales o desempates juegan algunos más pero el mínimo de 37 ayuda sin dudas a elevar el nivel de cualquier jugador. Medida que increíblemente contrasta con las divisiones juveniles donde la AUF recortó los partidos y casualmente quedamos eliminados de los mundiales sub 20 y sub 17 además del preolímpico sub 23 pero eso es para otro debate.

El Intermedio empezó en 2017 y salvo en 2021 por el ajuste de calendario debido a la pandemia, lleva 8 ediciones y sigue sin enamorar. Nacional quién más lo ganó y Peñarol recién este año logró su primer Intermedio. Los hinchas de Liverpool seguramente le tengan cariño ya que tienen dos trofeos (su primero en el profesionalismo de Primera nada menos) y un subcampeonato. River, Wanderers, Defensor y Torque también fueron finalistas. Pero no hay con qué darle, todos sabemos que el Intermedio solo tiene verdadero valor por los puntos de la anual en su fase de grupos y hasta ahí. La final y ganarlo solo otorga pase a la final de la supercopa, no hay clasificación a copa internacional y ningún premio económico. Este es el puntapié para desarrollar los desaciertos de este torneo y compararlo con otros anteriores.

La Liguilla Pre-Libertadores es la que todos recordamos de torneos breves pero este era solo para algunos equipos entonces los demás jugaban menos partidos. Su acierto fue que se jugara en enero por la noche en climas ideales y dobles jornadas optimizando el costo de la entrada para el público (impensado hoy por la escalada violencia entre barras). La liguilla fue muriendo porque los clasificados a copa salían de la tabla anual (los principales) y era lógico que así sucediera por justicia deportiva al esfuerzo del año y haber también una segunda copa internacional para clasificar. Luego cuando se cambió el calendario en 2005 para adaptarse al europeo se jugó en junio/julio al igual que el Intermedio ahora, y se jugaba a tribunas vacías, mucho frío y coincidiendo con un Mundial o Copa América. Con la aparición de la Copa Sudamericana como torneo continental de segundo orden y que ningún cuadro podía repetirla como al principio (otrora el campeón uruguayo jugaba ambos torneos), la liguilla carecía de sentido.

Quizás lo más ecuánime fue en 2001, 2002 y 2004 el formato de torneo Clasificatorio que dividía en dos el uruguayo para el segundo semestre: los que jugaban por el título y clasificación a liguilla y copas; y los que pelearían la permanencia. El ganador del Clasificatorio iba como UY3 a la Libertadores salvo que ganase el Uruguayo, luego teníamos Apertura y Clausura a 9 fechas cada uno, finales y la liguilla (de 4 o 6 equipos, según año). Esos años fueron con 18 equipos en Primera (¡dieciocho, sí!) y ocho jugaban la permanencia y su única motivación triunfal (o sea, que no fuera no perder para no descender), es que tenía un premio económico consuelo el que saliera primero de esa ronda. Pero al menos era justo en cantidad de partidos para todos y ajustaba el nivel para uno y otro por los clasificados en el segundo semestre. Desmotivaba que los de la Permanencia no podían aspirar a más por esas cosas y dar un batacazo, y si un equipo menor de pocas aspiraciones se colaba en los diez de arriba, se descansaba porque estaba salvado del descenso 6 meses antes. Y económicamente podías perderte de jugar contra los grandes y recaudar un extra.

Volviendo al Intermedio, es injusto e ingrato, se juega contra 7 equipos y suma para la anual. Si un año tu grupo tiene un viaje a Melo, un Tróccoli, los dos grandes, el “chico” del momento, por ende el otro grupo no, y eso hace injusto los puntos por la Anual y el promedio del Descenso. Es injusto en rivales y localías.

Se juega en junio/julio, siendo el único país jugando en el parate europeo y sudamericano incluso, el único de Conmebol jugando con estos fríos en su clímax invernal y olas polares, sin público prácticamente por ende y pésimas condiciones de los estadios de juego (como le sucedió a las últimas liguillas. No es suficiente con el cupo a una final local de Supercopa y un cheque de un sponsor.

Las opciones o propuestas para reemplazarlo no son sencillas claro está: un torneo preparación que no sume a la anual (como era el viejo Competencia) y que permita clasificar a una copa o repechaje de copa previo a la disputa del Apertura podría ser una opción (si no clasifica a Copa Libertadores al menos permita disputar un repechaje por UY3 o UY4 con el que en la Anual quede en ese posición). Que se haga una liguilla final con los mejores 6 equipos para definir la Anual y clasificación a copas y campeón; y una liguilla con los últimos 6 para definir los descensos (incluso agregarle una promoción o repechaje con un equipo de Segunda División). Hay que analizar que no todos quizás deban jugar 37 partidos, pero lograr un mix y que al menos 12 o 14 de 16 puedan hacerlo.

Y no olvidemos que tenemos la Copa Uruguay, debe ser prolija y sumar a los partidos anuales que se desean para los de Primera al menos (y que esta clasifique a Copa Libertadores como UY4).

Sin dudas hay que buscar un cambio, pero aprendiendo lo que ya sabemos funciona mal: jugar en junio; no clasificar a una copa internacional o tener esa chance y básicamente a la Libertadores (difícilmente un ganador de Intermedio quede por debajo de los 8 primeros de la Anual para Sudamericana); y que la Anual no sea ingrata por sumar puntos que no enfrentaron a todos contra todos. Ni siquiera premia a un goleador propio el Intermedio, ¿Recuerdas a un goleador de Intermedio? De las viejas liguillas todos recordamos a un goleador: un Boghossian 2009 o un Ruben Sosa 1983.


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