Desde que la Universidad de la República trasladó la Facultad de Veterinaria a sus nuevas sedes algunos arquitectos se felicitan por la oportunidad y, los que no, tiemblan por el peligro en ciernes. Suponemos que cada cual, con sus temores o expectativas: los primeros por la gran cantidad de cosas que pueden hacerse en seis hectáreas de terreno casi virgen en medio de unas de las mejores zonas de Montevideo y, los segundos, paradojalmente, por lo mismo. En 2018 se gestó la operación, cuando la IM le canjea a la UdelaR 2.117,21 metros cuadrados del terreno por el predio de la nueva Facultad de Humanidades y un regalo de 35 % de aumento en la edificabilidad, a los efectos explícitos de aumentar el valor de venta. [1]
Los vecinos y los grupos patrimonialistas han reaccionado con lentitud. Algunos hemos respirado aliviados cuando se conoció a principios de 2022 la decisión de convertirlo en campus universitario, dándole incluso nombre “desde una perspectiva de género”: “Luisi Janicki: pioneras universitarias”. [2] Finalmente, en julio de 2024 se ha revelado un proyecto de nombre menos combativo: Proyecto Urbano de Detalle (PUD) “Lasplaces”. [3]
La UdelaR no ha puesto a la venta el baldío, ni la IM ha elaborado una propuesta urbanística, como debería. La operación parece querer estar dentro de esa categoría de “proyectos especiales” con los que los inmobiliarios se sienten tan cómodos desde hace tiempo.
La cuestión es que la universidad ofrece un proyecto, evidentemente especulativo, que le permitiría embolsarse una buena cantidad de recursos – que no le sobran –.
Recién en octubre de 2024 la Sociedad de Arquitectos del Uruguay (SAU), a través de sus “Comisiones Asesoras de Urbanismo, de Concursos y de Patrimonio”, termina de redactar un informe, filtrado después a redes frenteamplistas, donde analiza el asunto, categorizando la cuestión en ocho aspectos.
Por mi parte trataré el tema en tres vías. En primer lugar, un análisis técnico, desde el urbanismo. En un aparte, la cuestión patrimonial, que tiene alcances sociales y culturales muy sensibles.
Por último, trataré de explicar la cuestión económica y política, que es lo más interesante.
Para todo ello voy a recurrir al informe de la SAU, aprovechándome del excelente trabajo de mis colegas.
Suscribo totalmente lo dicho en el ítem cinco, “Concepción del proyecto urbano”, donde se pone en duda una serie de afirmaciones del proyecto, salvo que, personalmente, sacaría el tono de duda. El 50 % de ocupación del suelo es altísima, sobre todo para una tipología de edificación aislada, ventilada por todo el perímetro. Para los legos: no es lo mismo ocupar la mitad del terreno disponible cuando el edificio puede pegarse a las medianeras, que cuando debe dejar espacio legal por los cuatro vientos. En este último caso, la ocupación presiona mucho más sobre el espacio. Pero además hay una trampa, que es la altura de los edificios. El informe de SAU habla de la “edificabilidad”, concepto que no se ha utilizado mucho en la normativa urbana montevideana. La edificabilidad es el volumen de construcción total permitido, es decir, cuánto edificio me permite construir (y vender). Este parámetro (FOT, Factor de Ocupación de Techo – algunos le llaman Total –) se mide en la normativa montevideana por la altura permitida, sin más. El FOT debería regular la cantidad de metros cuadrados construibles (edificabilidad), lo que indirectamente regula la densidad de población.
La edificabilidad (aumentada en un 35 %) en el PUD “Lasplaces” se regula por la altura, derivada de la fascinación estética de los arquitectos por los rascacielos, y de la previsible ambición del inversor. De ahí que el informe de la SAU es certero, pero no es taxativo, solo plantea la duda.
Pero no hay dudas.
El modelo está construido cerca, en el World Trade Center. Como en todos estos emprendimientos de gran escala, falta ostensiblemente el respeto por el proyecto original. La ausencia de una policía urbanística se hace dramática. El resultado es un campo sembrado de edificios donde ya no interesa construir espacio urbano como, por ejemplo, se pretendió con los primeros sobre Luis Alberto de Herrera y 26 de marzo. Pasear a pie por los fondos del shopping puede convertirse en una experiencia distópica.
El informe SAU desenmascara otras falacias de la propuesta, como la cuantificación del espacio público, la cuestión del tránsito y los estacionamientos, y perlas como ““actividades que aporten una dinámica social”” (citado del informe de SAU).
Los puntos dos y tres del informe propone respetar la participación ciudadana previstas en la ley, y señala las inconsistencias del proyecto con respecto a la normativa vigente.
En el caso del punto cuatro, donde los arquitectos proponen construir “vivienda social”, debo recordar que es tan abusiva la ocupación del suelo si arriba hay viviendas de gente rica, como de gente no tan rica. Pensemos además que la Ley de Vivienda Promovida fue, originalmente, Ley de Vivienda Social: la ley del dinero es muy fuerte y suele encontrar los resquicios y vencer las resistencias.
Sobre los concursos propuestos en el siete, sirven para agitar, pero no han incidido realmente en los casos como el Dique Mauá (donde lo fundamental ha sido la movilización constante de los vecinos) o el del Mercado Modelo.
Mi segundo punto es la cuestión patrimonial.
Es evidente que la pieza entera es patrimonial. Es decir: el valor patrimonial reside en el testimonio que los edificios dan, en su espacio y lugar, del esfuerzo del Uruguay en dotarse de una infraestructura educativa superior. Los edificios tienen justo esa aura de lo que pertenece a un pasado vivo, y es innegable que tienen un estado de conservación envidiable para los más de cien baqueteados años de construidos. El “Pabellón de Anatomía y Disección” es un teatro anatómico, una tipología rara y escasa, típicamente iluminista, diseñado además para disecciones de animales.
El “Hospital Médico y Quirúrgico Veterinario” y el “Pabellón de Laboratorios y Clases” son, igualmente, edificios de arquitecturas poderosas, más allá de las clasificaciones estilísticas. Los tres edificios originales son dignos y reutilizables con poca inversión.
Incluso algunos edificios agregados posteriormente son de calidad.
El proyecto “Lasplaces” desfigura completamente el contexto en el que estos edificios existen. En realidad, destruye el “Hospital Médico y Quirúrgico Veterinario” con una intervención incomprensible, y reduce dramáticamente el espacio universitario. Termina borrando de la memoria colectiva el sentido de su existencia.
La tercera cosa se refiere a lo económico y lo político.
Lo primero que se debe reconocer es que si consideramos el proyecto propuesto y calculamos retroactivamente el valor del terreno nos dará un número muy tentador para una universidad que se muere de hambre. Es obvio que la tentación de “pasarlo a cobres” está presente desde el primer día. Y es comprensible que se quiera aprovechar.
Pero la tentación debe ser matizada por una reflexión sobre los alcances de la operación.
En octubre del 2019 Saskia Sassen [4] dio una conferencia en el Salón de Actos de la FADU. [5] El contenido de la clase estuvo basado en su libro de 2014, Expulsiones: Brutalidad y complejidad en la economía global. Sintéticamente, Sassen explicó cómo el gran capital global redireccionó sus políticas acumulativas desde lo financiero (abstracto) hacia lo material (real). El capital global está apoderándose de recursos materiales, sin una perspectiva concreta de lograr plusvalías a corto plazo, sino tan solo para hacerse de los capitales que se valorizarán en un contexto de superpoblación y crisis climática. Aunque parezca apocalíptico, tierra, agua, y volumen inmobiliario, frecuentemente espacios urbanos patrimoniales, están pasando a manos de oligopolios. Es fácilmente reconocible cómo estos capitales han actuado en nuestro país. Lo que sostengo es que esta operación de venta de más de seis manzanas de suelo patrimonial en el actual centro de la ciudad pertenece a esta categoría, aunque la UdelaR no se haya percatado. Y que además va a entrar “en resonancia” con el área del Montevideo Shopping y World Trade Center, aunque la IM no se haya percatado. Las consecuencias sobre el tejido urbano y social van a ser catastróficas. Solo hay que observar los entornos urbanos degradados de los grandes shoppings – debe aclararse que “degradado” no es equivalente a “pobre”, sino expulsores de población, sin sustitución, tercerización inestable, caos vehicular, etc. – para entender lo que este doble tornado va a generar.
La intendencia de Montevideo debería saber que con el notable mejoramiento de la Avenida Luis Alberto de Herrera comenzaría una dinámica inmobiliaria que transformaría la ciudad. Esta dinámica se daría “predio a predio”, en escala pequeña y mediana, dispersa en numerosas operaciones. En este horizonte, la transformación de la Facultad de Veterinaria en espacio público que aloje instalaciones del campus Universitario “Luisi Janicki: pioneras universitarias” (u otros, de la misma manera que el MNAV se instala sin traumas en el Parque Rodó) sería confluyente con el apaciguamiento de la presión de los monopolios inmobiliarios.
[1] Actas del Consejo Directivo Central de la UdelaR, 18/12/2018, Exp. 011000-004676-18
[2] https://udelar.edu.uy/portal/2022/03/nuevo-campus-universitario-luisi-janicki-pioneras-universitarias/
[3] https://www.montevideo.gub.uy/asl/asl/sistemas/gestar/resoluci.nsf/WEB/Intendente/3099-24
[4] Por la biografía de Saskia Sassen: https://www.fadu.edu.uy/noticias/conferencia-el-poder-de-las-logicas-extractivas-saskia-sassen/
[5] Conferencia Saskia Sassen https://vimeo.com/367729192?&login=true#_=_







