La importancia de los detalles.

¿Quién es Daniel Molina?

En general Daniel Molina hoy es una persona que se identifica con el mundo del deporte, pero que utiliza el mundo del deporte como vehículo para gestionar grupos humanos. Para liderar, que es algo que evidentemente tiene que ver conmigo y que considero que hago bien. Y en contrapartida, en la parte de dar, creo que lo que he logrado es estar al servicio de esas personas con el vehículo del deporte. Y eso de estar al servicio de las personas tiene que ver, creo yo, con el liderazgo, porque es esa idea de liderazgo, de estar al servicio de.

Y bueno, en mi vida, desde mi formación hasta este momento actual, el vehículo que encontré para servir de alguna manera a los grupos humanos y poder ayudar y colaborar, es a través del deporte. Y de liderar equipos y grupos y a veces hasta situaciones y personas. Nos conocemos por el Fútbol Sala y el Playa, pero mi experiencia deportiva arranca con deportes individuales.

Hay un Daniel Karateka…

Hay un Daniel Karateka, un Nadador, otro Corredor… donde ahí había que tener un liderazgo personal, que hay que tenerlo todo el tiempo. De colaborar con uno mismo primero que nada, por ese trabajo de darse ese auto feedback y esa resiliencia que tienen esos deportes individuales y después en la segunda mitad de este recorrido el poder volcarlo a los demás.

Y entender que esa primera parte tuvo que ver más con lo individual, de mi formación y mi visión del deporte desde ese lugar. Cuando llego a lo colectivo, que me agarra más grande, también entro a ver cómo se puede empezar a salir de uno mismo y empezar a ayudar a los demás.

Se vincula con el deporte colectivo y se vincula con la parte educativa. Creo que en el colectivo hay una multiplicidad de factores que trascienden lo meramente deportivo. Y cuando digo esto no le estoy sacando valor, ni a la técnica, ni a la preparación física, ni a la táctica. Pero cuando vos tenés una suma de personas, en cualquier ámbito, de cómo fluyen esas interrelaciones y cómo se genera un todo (que suena más que dicho), pero es mucho más que la suma de sus partes. Es de donde se sacan las mejores performances, de lo que sea. individuales, emocionales, de interacciones y después los logros que pueden darse a nivel deportivo.

Pero a veces pasa que para llegar a ese logro hay recorrido deportivo, porque el alcanzar un premio es algo que es muy eventual, pero lograr un recorrido exitoso, que es mucho más difícil, tiene que ver con atender a todo eso.

Y sí, después tenés que llegar a tener una buena performance física, a tener una idea del juego, del juego que sea, y una buena técnica.

Pero hay un todo que creo que es indistinto para todos los grupos humanos que se ponen a hacer algo, que tiene que ver con cómo fluye ese nivel de interrelación. Que no es un camino de rosas para nada. No es nada romántico a veces decir no. Porque trabajar en maximizar a las personas, no es pasarle una mano por el hombro, a veces es presionar, a veces es incomodar y estar en un lugar no lindo para el otro. Ser el depositario, por ahí de la basura de alguna manera, y saber que es parte del rol.

Estoy a nada de armar un curso de coach organizacional y te salimos a vender a todas las empresas de la vuelta…

Es que hay muchos deportistas que terminan hablando en empresas. Y creo que lo que busca el empresario, obviamente, es la empatía, ¿no?

Me acuerdo después del 2010 que todo lo que tenía que ver con grupos humanos. Era resaltar ese equipo que tenía valores tan diferentes y que lograron eso juntos.

En realidad eso pasa todo el tiempo en todos los grupos humanos. Atender a eso o no, es una decisión de las personas. Pero creer que no influye es negar una realidad. O sea, si yo no atiendo a eso capaz que me sale bárbaro igual y si atiendo eso, capaz que me sale mal. Pero es una variable que hay que prestarle atención. Salgamos del deporte, que a veces es más fácil. Puedo como empresario enfocarme solamente en producir más y que no me importen los vínculos. Y produciremos más hasta que en un momento uno se vuelva loco, lo echaremos y veremos de traer otro. Y así… Son maneras. Desde lo productivo a ese líder de grupo, a ese jefe en ese caso, ¿le sirve?

Creo que lo que sí ganamos todos los que trabajamos con vínculos, que creo somos la mayoría, es el saber qué queremos hacer y qué no queremos hacer.

Hoy más en este mundo de redes, si el entrenador, el líder, el jefe, el coordinador el que sea, no se da cuenta de que el plus está en esa interacción y en esa interrelación, después todo lo otro ya está. En seis meses la tecnología ya nos va a demostrar que puede hacer prácticamente todo. Ese plus humano creo creo que lo podemos defender y muy bien los líderes que le damos valor a eso. Después habrá un programa de entrenamiento que quizá alguien que lo haga mejor o peor. No digo que esté todo inventado. Pero lo inventás, lo haces y después lo copia todo el mundo. Lo que no va a pasar nunca es que nosotros por ejemplo, que ya nos conocimos hace muchos años, este tipo de charlas que estamos teniendo hoy no la hemos tenido nunca y no la vamos a tener después. Si nosotros tenemos claro eso, estamos en un salto de calidad. 

Me fui por las ramas de quién es Daniel Molina, pero desde un tiempo a esta parte, es más, de 2017 a esta parte, creo que he volcado mi tarea en seguir trabajando de la misma forma. Déspota de entrenamiento, de sacar la máxima performance, pero atendiendo al plano este que estamos hablando, de lo vincular, de cómo generar una marca que en un momento generamos sin querer en la selección de playa, que era el alma de grupo. Que hacía referencia a esto, a que la interrelación que se generaba en ese momento, en ese instante, con esas personas, era algo que nos trascendía a todos. Y que no tenía una consistencia, no lo podíamos, por más que hiciéramos tal tarea de nuevo, emular. O sí, pero no dependía de nosotros. Lo que teníamos que estar es presente, para entenderlo. 

¿Qué pasó en 2017, que se da ese punto de inflexión?

Yo venía, y también es una respuesta larga, de empezar en el mundo del deporte, más específicamente en el mundo del fútbol sala, en el 2010.

Empecé en Banco República, con el Pico Rodríguez como técnico, yo del preparador físico. En 2013 conozco a Miguel Aguirrezabala, que empieza como técnico de Boston River y yo voy como preparador físico. Ese año se nos da sobre el final del año la posibilidad de dirigir la Selección Sub-20 de Fútbol Sala y Miguel me invita a participar de un Sudamericano. Ahí es mi entrada digamos en AUF, que él me invita y me comenta que si se da una serie de movimientos políticos, pero que también es la parte del deporte, iba a ser el técnico de la Selección Uruguaya del Fútbol Playa. Y si eso se daba, quería que yo fuera su preparador físico. Lo primero que le dije fue que no, por miedo, de la misma manera que me dio mucho miedo el Fútbol Sala. Porque, como veníamos hablando, yo venía de los deportes individuales. Y después, con miedo y todo fuimos y lo hicimos. Y llegué a una generación de de jugadores que para mí eran los Rolling Stones. Porque venían de viajes por todos lados, vicecampeones del mundo, gente que estaba en el top de lo que era ese deporte en el momento. Y en esos años me puse en modo esponja. Esa generación me ayudó un montón a crecer. Me recibieron de una manera tremenda y también por un montón de cosas de mi ámbito personal, empecé a ver que más allá de lo deportivo. Para llegar al deportista había que empezar a usar otras herramientas que no era solo plantear un ejercicio, sino también ver cómo estaba él preparado para hacer esa tarea. Cosas que tenían que ver con el foco, empecé a hablar un poco en lo que tenía que ver con la meditación, leer cosas que en ese momento podían ser como de “autoayuda”, pero que en realidad no eran, tenían que ver más con cómo se gestionaba una persona en lo global.

Pero ha cambiado mucho en estos años la visión de ese tipo de lectura, de consumir ese tipo de información.

Es que por más que no parezca, por más que no parezca, los deportistas también son personas…

Exacto.

Pero me lo fui guardando porque lo que entendía era que esa generación ya venía con un recorrido muy grande y con una forma de hacer las cosas. Y no siempre, y eso en realidad lo confirmo hoy, lo que nos parece que está bien hacer, está bien hacerlo en cualquier momento, con cualquier persona y a cualquier costo. Entonces fue como quedando esa idea. Y en 2017 se genera un recambio. Hacemos una captación de jugadores, pasan más de 50 jugadores por la playa y se arma una nueva generación. Más joven y obviamente un nuevo panorama donde yo ya no llego a un grupo, sino que recibo a uno. Si bien era un mix y había los que ya tenían recorrido como Nico Bella, mi manera de plantarme en el grupo ya era otra. Esto que pareció un poco místico, más al Daniel Karateka, se da como parte de un viaje dentro del convenio con China (que duró 5 años) donde íbamos todos los años a competir. Ahí vamos en un viaje de 40 horas, llegábamos a Beijing y nos teníamos que subir a un bus para llevarnos a un viaje “cortito” de 4 horas. Y ahí nos pusimos a hablar de conocerse, porque lo bueno de remixar los grupos es que te empezás a conocer de nuevo. Yo aparte de todo soy guardavidas y empezamos a hablar de eso, de que más allá de la parte física todo lo que implica lo emocional de salvarle la vida a alguien, del control de la respiración, de la emoción, y en ese viaje yo me encontré explicando un montón de cosas que las estaba viviendo en mi vida personal de cómo mantener el foco ante situaciones de estrés.

Llegamos al hotel y al otro día, a la mañana empezamos a practicar eso.

Empezamos a trabajar técnicas de respiración, empezamos a trabajar estrategias para mantener el foco, empezamos a charlar no solo del deporte, se empezaron a abrir espacios para un montón de situaciones que son imposibles de describir. Ni en esta nota, ni hablando con los protagonistas. Porque creo que es eso de definir el alma de grupo, es definir lo que sucedió en un momento. Y lo que sí pasa con esas cosas a nivel deportivo es que sucedió eso y después ganamos. Y si haces algo y ganás, lo que sea que hayas hecho, es mucho más fácil que cuando vuelvas al entrenamiento, plantees algo parecido y la gente esté más resentida. 

Si estoy haciendo siempre lo mismo, llegas y planteas algo distinto, y perdés… es complicado. Siempre hay algo de fortuna, o que todo esté alineado. Tenía que suceder ahí. Y entonces fuimos explorando cada vez más en eso y nos animamos a plantear a jugadores de fútbol que escuchan cumbia, que hablan de sus cosas que tienen su vida de jugador de fútbol, pero que también podían hablar de su familia y de cómo se sintieron en el momento previo al partido. De cómo se sentía antes de una convocatoria, de qué sintieron cuando ganaron o perdieron otro partido. De ponerlos a meditar y que fuera normal. Que si un jugador se abría en una charla y contaba algo de su vida particular se le caía una lágrima, no pasaba nada.

Y eso fue generando determinadas circunstancias, que puedo decir que por eso a partir del 2017 se generó una generación, que es la que quería hablar ahora, ganadora. Que no fue estrictamente por esto, pero creo que sí fue parte de él. Porque se generó un convencimiento que duró unos cuantos años y que en mi visión lo que trabajó fue la confianza. Donde a veces no aparecía el líder, ni el jugador estrella, pero sabíamos que siempre estaba el otro.

Y pasaba después a la performance deportiva.

A veces había, como en todos los equipos, jugadores y entrenadores muy buenos. Y un día aparecía el entrenador, otro día era un jugador, y si el jugador estrella estaba lastimado venía el nuevo y sacaba adelante el grupo. Muy parecido capaz a esa generación del 2010 y 2011 que hablábamos.

Y creo que eso sí es lo que hace, por lo menos, a mi identidad de cómo veo el deporte hoy por hoy.

No siempre se logra eso, no siempre se logra esa comunión. No es que yo vaya a plantear algo y va a salir bien. Se tienen que generar determinadas circunstancias. Pero lo que sí me parece es que hay que estar dispuesto a empezar el camino y ese recorrido una y otra vez. 

Definime éxito y fracaso.

Como gran fracasador, el éxito deportivo y capaz que puede ser cómodo de mi lado porque yo he perdido, por ejemplo, en el campeonato uruguayo de dos finales. Una estaba contigo con Peñarol. Hemos ido a las finales de América con Uruguay dos veces y las perdimos con Brasil. Hemos ido a mundiales y hemos sido séptimos y octavos. Terminamos perdiendo. Y en China ganamos varios campeonatos y en la Liga Sudamericana hemos ganado. Me parece que lo exitoso es el proceso.

Obviamente en el deporte como en una empresa vos tenés que cerrar y haber ganado más de lo que perdiste. Y es mentira de que si hay un buen grupo y la pasamos bárbaro, no tenés que conseguir logros deportivos. Es mentira decir que no. Que lo importante es que el recorrido sea bueno, sí. El recorrido es bueno, pero el recorrido es bueno cuando veo que lo que hago sirve ahora. Y la contextualización de esos logros y el plantearte los objetivos en función a lo que tenés y lo que querés, y después de todo eso, mirar un poquito más arriba, para mí eso es el éxito.

Arrancar en el punto A y decir, bueno, yo quiero recorrer y quiero llegar a D, a E, a F. Después que llegue ahí, quiero un poquito más. Y permitirme fracasar en ese poquito más. Permíteme fracasar. Pero cuando miro hacia atrás, llegué a mucho.

Creo que el éxito tiene que ser eso. Si a mí me regalás la posibilidad de salir campeón del mundo, del deporte que sea, pero detrás de eso hay un proceso en el cual vos terminás, saliste campeón y decís, “por favor me quiero ir de acá, porque esto es lo peor que viví en mi vida”. Y para llegar a salir campeón del mundo vas a tener que estar trabajando cuatro años, seguramente conviviendo con un grupo, haciendo esfuerzos sobrehumanos. Y todo eso que es la parte oscura, la del día a día, si vos la estás realmente pasando muy mal todo por un día. Y que después, sea que tus compañeros te odien, que haya sido todo horrible. Sí, la pelota entró al final y sí, ganamos todos estos partidos, pero el día a día fue espantoso. Yo creo que ahí no es éxito.

El ideal de éxito es que podamos hacer toda esa parte oscura sabiendo que estamos encolumnados detrás del mismo fin. Que terminemos el recorrido, que nos miremos la cara y sí, nos hayamos peleado pero también hayamos pasado bárbaro. Si fuera todo perfecto, si fuera un camino de rosas, el éxito sería capaz que no sería tan valorado.

A mí me pasó por ejemplo en el Sala que empecé en Banco República, después en Boston River estuve años y ahí veníamos de la B, salimos penúltimo y últimos. Perdimos una copa contra Banco República que era como una “Copa B”. Y después creo que jugamos cuatro finales de campeonato uruguayo. Ganamos una final de playoff contra Nacional en el Parque Central que me tocó dirigirla porque el técnico que era Gustavo Sánchez, estaba expulsado. Si no hubiéramos tenido todo ese recorrido de pasarlo realmente mal, yo no sé qué tanto valor hubiese tenido eso todo esto otro. Sí, perdimos la final contra Peñarol varias veces o contra Nacional. Pero lo que costó llegar ahí siendo un equipo fuera de los clásicos que llegaban, es un montón. Con Uruguay me pasó lo mismo. Yo quedé afuera de la eliminatoria en el 2015 y 2017, y clasificamos a los mundiales de 2019 y 2021. Y la verdad hubiese preferido clasificar al mundial en el 2015, no te voy a decir que no. Pero el valor que tuvo esa tercer chance cuando llegamos a Río y clasificamos llegando a la final contra Brasil. Y la segunda vez clasificamos llegando de nuevo contra Brasil y fuimos al mundial. Y no salimos campeones del mundo, pero en el primero le ganamos al campeón de Europa, que después llega a la final del mundo. Y en el Mundial de Rusia, lo mismo, ahí sí sacamos del Mundial al campeón del mundo, que era Portugal.

Eso es exitoso. Al otro día perdés. Al otro día perdimos contra Suiza por 10.

Creo que éxito es eso. El año pasado tuve la selección femenina de fútbol playa y esta temporada dirigí en la liga local a Defensor. Salimos terceras. Podría haber salido campeón. Pero para mí exitoso fue que de las treinta y pico de chicas que estuvieron en el proceso de Selección, el 95% compitió en la liga local.

Y la liga local femenina pasó de ser una que no era muy linda ni siquiera de ver (y sé que es subjetivo) a ser una liga competitiva. Para mí exitoso es que ayer estuve en la playa con chicas que siguen entrenando para intentar representar a Peñarol en una copa en Italia y que están entrenando la arena ahora conmigo. Dos jugadoras que van al mediodía a Pocitos y ahora a la noche otra que viene de trabajar y continúan con eso. Para mí eso es haber logrado que un proceso sea exitoso porque generamos deportistas de playa que están entrenando todo el año para eso y están esperando que empiece la nueva liga local, eso es un éxito 

¿Cómo te ves de acá a 10 años?A vos y a los distintos deportes en los que te vas especializando.

No sé cómo voy a estar de acá a dos semanas… pero viste que uno es loco por controlar, eso es verdad, y trata de visualizarse. La realidad es que en mi recorrido deportivo yo fui preparador físico y después empecé a trabajar técnico. Y hoy por hoy soy el profesor del curso de técnica y táctica del curso de entrenadores de Fútbol Playa para AUF. No suelto mi lado como preparador físico porque considero que en el deporte un entrenador tiene que estar en todo. No puedo entender que sean dos aspectos distintos o sea, trabaja el profe y después viene el técnico no sucede así, el deporte no es así, el deporte es físico y ordenamos desde lo técnico-táctico, pero es físico. Todos los deportes gana el que corre más, el que le pega más fuerte o está más tiempo disponible. Que aparte tiene que tener la mejor táctica.

Dicho esto, creo que de acá a 10 años mi rol me está haciendo muy bien y sintiéndome muy bien en esta tarea de formar a formadores. La docencia directa me encanta, pero también el formar a un formador creo que es la estructura del deporte.

Voy a seguir haciéndolo, porque preparar a un entrenador creo que es una clave muy importante para que el deporte crezca, por lo menos desde la parte que nos toca a nosotros, los que no somos la institución. Yo trabajo para AUF pero no soy AUF, los técnicos, los jugadores, si nosotros somos todos un poco mejor, las ligas van a crecer.

Y si las ligas crecen, las selecciones crecen y el deporte crece. Eso desde mi lado creo que es lo que más me interesa y me motiva. 

Igual no suelto nada, ¿no?

No suelto el ir con una jugadora como hoy de noche, a entrenar a una o a un equipo (y esta liga seguramente vaya a dirigir) y obviamente que la selección para mí siempre es prioridad. Después en cuanto al deporte, el Sala y el Playa, creo que hay varias patas para verlo de acá a 10 años.

A nivel local, creo que si a nivel de la federación se le da una importancia a los deportes menores, hablo de Fútbol Sala, Playa y Femenino, ha quedado demostrado que cuando se pone el foco ahí, hay mejoras.

El Fútbol Playa, por ejemplo, cuando se ha puesto el foco en que el estadio sea grande, que la liga tenga mucho color y calor, eso motiva y hace que todos los involucrados estén más que comprometidos.

Entonces creo que ahí depende mucho de la federación y es verdad que eso también depende mucho de la parte económica, son partes que no podemos dominar nosotros.

Después hay otra parte que es a nivel internacional, este año por ejemplo en Conmebol, la Copa Libertadores no se va a jugar. Se va a jugar el año que viene, va a haber Liga Sudamericana seguramente, y es el único torneo que hay. Eso limita bastante. Porque el no tener competencia hace que el nivel vaya decayendo.

En eso no podemos dominarlo.

Creo que es un tema de mercado, que si mañana el interés de la FIFA, de la Conmebol y después de AUF es que esto sea verlo como un negocio, va a tener más importancia y más relevancia dentro de las federaciones.

Y después a nivel de lo individual, de cada equipo. El otro día en el grupo de WhatsApp de técnicos, uno ya avisó de que va a empezar a usar, a partir de esta quincena el estadio. Que no es tal, porque solamente hay dos arcos. Pero empiezan a entrenar todas las noches, siete y media. Y ves en las redes sociales que ya hay jugadores de Selección que están entrenando. Se están moviendo, hay un interés genuino de que esto se sostenga y si hay motivación creo que eso se traslada en que se desarrolle cada vez más. O sea, creo que las herramientas para que este deporte de acá a 10 años tenga mucha más importancia están, hay campo fértil. Después son decisiones.

Te hago un cambio de frente ¿tenés idea cuántas vidas salvaste siendo guardavidas?

El otro día lo hablábamos con mi compañero, que aparte trabajó en Defensor como ayudante técnico, porque vamos pasando por varias arenas, y hablábamos de eso. De cuántas vidas realmente salvamos.

Y debatimos de eso, porque claro, cuando uno va a hacer un rescate, muchas veces uno ve que está todo controlado y esa persona está en pánico y está sintiendo que se va a morir.

Pero uno, viendo la situación, ve que no es algo tan grave. Y otras veces pasa lo contrario.

La persona no es consciente del peligro en el que está, y uno sabe que si no hubiese ido, hubiese estado complicado.

Lo que yo le decía a Matías, a mi compañero, es, creo que todas las veces que vas, estás salvando la vida. Un caso muy evidente fue, hace muchos años (por suerte ahora lo hemos solucionado) hubo momentos muy conflictivos en cuanto a la parte gremial y no sabíamos si teníamos trabajo o no.

Un diciembre no estábamos en la playa y el 24 una persona se ahogó. Y fue en mi playa. La situación, relatada por los vecinos, fue que un hombre se había tomado un litro de whisky y se metió al agua. Y estaba haciendo pie, pero se empezó a hundir y nadie se animó a meterse. Esa persona murió. Muchas veces el guardavidas no es un superhéroe, no es nadar y sacar a alguien. Es ver una situación y actuar. Es simplemente arrimarse y decirle a la persona que lo que está haciendo es peligroso.

Después te tiro otra, que es con el fútbol. Río de Janeiro, eliminatoria del 2019. Antes de empezar la eliminatoria habíamos hecho un partido contra el Botafogo en Copacabana. Termina el partido y vamos al mar. De tarde hay olas fuertes. Se tiran todos al agua y yo que mi cabeza me decía que estaban demasiado expuestos. Por más que fueran deportistas, jugadores de fútbol. Y en un momento veo que uno de ellos se va, y se va. Lo miré y le dije que se quede tranquilo, que lo traía. Y quedó entre él y yo. 

Podés perder un partido de fútbol y a veces parece que es mucho más que solo un partido de fútbol. Pero hay otras tareas que uno tiene donde hace cosas que son mucho más importantes, como ésta. Que son un capítulo aparte de mi vida, pero que también tienen un sentido importantísimo para cuando uno cree que está en un problema grande, te dan perspectiva, el problema grande es otro.

Podemos resumir entonces, haciendo un paralelismo entre los dos, la gran importancia de los pequeños detalles.

Ni hablar. Creo que lo único en donde podemos dar un plus es en la atención plena que yo le doy a alguien para estar en el detalle.

Podría desarrollar mucho más esto, pero creo que queda claro. Si uno está presente, puede estar en ese detalle. Y el detalle es un plus.

Esa palabra que uno le da, sea a un deportista o sea a una persona que acaba de tener un accidente, o sea a un amigo. Creo que es un plus que hace que el otro se sienta atendido y que hace que se genere una confianza muy grande que sirve para la parte deportiva, para mejorar los vínculos, para que el que está en una crisis de nervios porque está dentro del agua colabore contigo y no se vuelva loco, sirve para un montón. Los detalles, son todo.

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