La postura uruguaya en un nuevo mundo, igual de mala. Por Atanasio Aguirre.

Mi columna anterior termina dando la puntada inicial a lo que ya se estaba pergeñando en la lenta respuesta de Uruguay ante el arresto “sui generis” de Maduro, el usurpador del poder en Venezuela. Lo primero es que nuestro país históricamente fue siempre la posición más tonta -tiene un historial de larga data- nacida de la imaginación arrogante de grandes intelectuales desde una riqueza que les permitía eso, pero sin hacerse de amigos. Lo segundo es que obviamente Orsi carece de capacidad como para tener una postura personal diferente, como si la tiene Milei decíamos. Se agrega que está rodeado por frentistas de una vieja época (tampoco muy astutos), obedientes a Brasil, y un Lula que sabe puede manejar a su gusto a Uruguay. Hay que avisarle a Orsi que la prioridad de Lula no es el Mercosur, es acercarse a China.

Cuando digo la posición más tonta de Uruguay, es que me recuerda conversaciones con mi padre -Aureliano Aguirre- un estudioso de los movimientos internacionales de su época, que en ese tiempo eran a paso de hormiga. En sus tiempos de Naciones Unidas, donde ocupó un cargo de segunda línea como debut en la cancillería, mi padre protestaba porque nuestro país jamás iba con una posición clara y en general no quería acompañar las posiciones del tercer mundo, probablemente por la intelectualidad elitista que nos gobernaba. Evitamos a la vez una clara elección ante las dos grandes potencias de la guerra fría. Por supuesto quedamos fuera de toda influencia, aunque en la época era discutible mantenerse fuera de líos.

La anécdota divertida que hago de esos tiempos, es que vivíamos en New York y mi viejo estuvo momentáneamente a cargo de representar al país ante la ONU. Insolitamente le tocó lidiar  con la crisis de los misiles de 1962. EE.UU buscaba el apoyo uruguayo, pero en tiempos de Colegiado, fue imposible conseguir una posición. Los políticos nuestros no querían comprometerse con ninguna de las partes. Mal momento eligieron. En la película de Bob Dylan se recuerda por unos segundos el clima que se vivía en esos tiempos en NY, Joan Baez corriendo desesperada por las calles encuentra a un Dylan despreocupado o quizás resignado, tocando para un pequeño grupo de personas.

Lo cómico es que en esos días me tocaba a mí atender el teléfono solo para decir que mi padre no estaba cuando llamaba el Departamento de Estado. Después de varias veces de contestar que nuestro Poder Ejecutivo no había llegado a un acuerdo, mi padre prefería no atender hasta tener algo (que nunca llegó).

A partir de ahí, un tema recurrente entre nosotros era eso: el aislamiento uruguayo que nos costaba muy caro. Mi viejo siempre soñó con que yo fuera un erudito del tema desde muy temprano. Ni hablar de nuestra mutua admiración por mi abuelo Leonel, el gran duelista y esgrimista.

El aliarse a los países del 3er mundo podría haber sido un recurso en aquellos tiempos, pero hoy, en un mundo que se está redistribuyendo,  nada puede ser peor. Hoy solo hay grandes potencias para elegir y una Europa moribunda. Milei, el ejemplo a seguir, se puso primero en la lista que apoya a EE.UU y eso no le impide ser el más llamativo en la firma del tratado de libre comercio con la Unión Europea. UE que con menos arrogancia busca amigos, viendo su debilidad avanzar.

El primer golpe no tardó en esperar, los tiempos de cambios reclaman esa asertividad o hasta agresividad para definir las realidades. Uruguay, acompañado de varios países con gobiernos de izquierda arcaica, ya pierde sus derechos de aquí en más para que su gente acceda a trabajar legalmente en los Estados Unidos. La Visa de Inmigrante quedó fuera de las opciones que se ofrecen. Pero como dice nuestro candidato a presidente, Sebastián Da Silva, esto es el síntoma de un problema mucho más grande: integramos una lista negra que solo nos va a traer problemas, acompañado de varios países que ya están acostumbrados a esta en el fondo de la tabla.

Las 3 superpotencias se empiezan a repartir el planeta en base a su increíble poder bélico y comercial, sin que medie la tonta esperanza de millones de políticos  que todavía sueñan con un mundo justo, tapado por una burocracia internacional en que se gastan billones para asegurarse que los organismos internacionales y sistemas judiciales se hagan respetar por los que tienen la posibilidad de apretar el boton rojo.

Escuchaba (con todo respeto) al amigo Alberto Volonte hablando -¿en nombre de quien?- de todas reglas y sistema de contralor que existen, en lo en lo que parecía un viaje al pasado. El sueño del pibe con aspiraciones políticas para  un mundo que no se pudo sostener. Así que él decide  seguir en un sueño negacionista.Que hay un poder superior de la Justicia que puede controlar a estos tres. Creo que Volonte, como la mayorìa de los políticos de nuestro paìs, deberìan dejar de lado sus viejas lecturas y encontrar lo nuevo, aunque más no sea a través de los comentarios de Tik Tok, X, You Tube y otros.

Quizás ahí puedan volver a ver la realidad.

Otra cosa para  observar es que  en nuestra cancillería temo que está llenò de funcionarios formados en oficinas internacionales, que también han  vivido en un mundo imaginario como el de Volonte. Les aporta buena plata pero nada pueden ofrecerle a la realidad de la actividad comercial, económica y social de nuestro país, Difícilmente puedan entender el desafiante esfuerzo diario.

Dejo unas líneas para darme un poco de autobombo, en memoria de mi viejo, y sus sueños sobre mi.

Vengo haciendo buenas predicciones:  que la declaración de Orsi no aportaría nada, el petróleo en Venezuela sirve poco, van a gastar mucho para hacerlo valer, Milei disfruta de su postura y la mejora en lo posible.  La misma Europa que venía postergando el acuerdo de libre comercio, pensaba seguir si no fuera porque empieza a ver su aislamiento. 

Hasta la próxima. Mis dudas ahora: ¿la terrible guerra civil que hay en Irán se adelantò al orden del plan de Trump? Parece distraerlo  de negociar Groenlandia. ¿En que lugar se coloca Ucrania?

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