En un momento en que se discuten posibles reformas al extenso ciclo electoral uruguayo, los dirigentes nacionalistas parecen tener aún combustible de sobra para continuar en modo campaña. La contienda por la presidencia del Directorio del Partido Nacional no solo acapara la atención dentro de filas blancas, sino que también genera interés más allá del partido.
No es para menos. En esta ocasión, la presidencia del Directorio se ha transformado en un codiciado centro de poder, disputado por las principales corrientes internas: Aire Fresco y Alianza País. El trasfondo estratégico es claro: quien gane esta pulseada quedará mejor posicionado de cara al largo plazo, especialmente con la mirada puesta en 2029 y la eventual reaparición de Luis Lacalle Pou como figura presidencial. Si bien el rol de oposición suele ser manejado por lo sectores, se espera que el directorio tenga un peso político mayor en el actual contexto.
A corto y mediano plazo, el Directorio puede convertirse en un actor relevante en al menos tres frentes clave:
- La postergada autocrítica tras la derrota electoral de 2024.
- La estructura orgánica partidaria.
- El posicionamiento del partido en los nexos legislativos y el relacionamiento con sus socios de la coalición republicana.
Hay cuatro nombres sobre el tablero, todos con el compromiso –al menos declarado- de ejercer el cargo de forma full time.
El senador Álvaro Delgado por el sector Aire Fresco, el senador Javier García lo hace por Alianza País, el senador Luis Alberto Heber, por el Herrerismo y, si bien no tiene intenciones, de ganar sino de integrar el directorio, compite el intendente electo de Florida, Carlos Enciso.
Cabe señalar que ninguno de los principales candidatos representa un desafío al liderazgo partidario de Lacalle Pou. Al contrario, todos buscan recoger su legado y posicionarse como sus principales lugartenientes, en un escenario marcado por la ausencia estratégica del líder. Por eso, las diferencias no parecen ser de fondo ideológico —como sí lo fueron en otras épocas—, sino más bien de estilo político y de construcción interna. Aun así, los perfiles de los principales candidatos permiten trazar algunas diferencias nítidas.
Delgado, la fuerza tranquila
Álvaro Delgado, de larga trayectoria política, adhiere a Aire Fresco rumbo a las elecciones de 2009, siendo electo diputado. Luego, fue electo senador (2015-2020). Su alta visibilidad como Secretario de la Presidencia de la República (2020-2023) y vocero del gobierno durante la pandemia lo perfilaron como candidato de cara a los comicios del pasado año. Tras la derrota electoral, regresó al ámbito legislativo. A lo largo de su carrera, se lo ha asociado con un estilo calmo, conciliador y negociador, atributos que justifican —salvando las distancias— la elección de la consigna “la fuerza tranquila”, utilizada por François Mitterrand. Esta impronta volvió a quedar en evidencia con su reciente designación como negociador del Partido Nacional para la asignación de los cargos de contralor ante el nuevo gobierno liderado por Yamandú Orsi.
Javier García ¿el halcón blanco?
Por su parte Javier García, también con una dilatada trayectoria que se remonta al movimiento Por la Patria, ha sido el constructor de su Lista 40 que apoyaba a Larrañaga. Fue senador en el período 2015-2020. Luego ministro de Defensa (2020-2024). Su perfil es más confrontativo y combativo, especialmente en relación a la izquierda, rasgo que se ha convertido en un sello de la casa del Espacio 40, el sector que lidera.
El juego de los convencionales
En esta elección, el poder real está en manos de los 500 convencionales electos en las internas de junio de 2024. Por eso, las negociaciones entre bloques y la lógica de acumulación por sublemas se tornan decisivas. Todo indica que Aire Fresco ha tejido alianzas importantes: cuenta con el respaldo del sector D Centro (liderado por Beatriz Argimón y el intendente de Paysandú, Nicolás Olivera), y tendría también el apoyo de Por la Patria, encabezado por Jorge Gandini.
En suma: quien controle el Directorio, controlará buena parte del aparato interno del partido y tendrá mayor capacidad de incidir en la línea estratégica del Partido Nacional en los próximos años. La Convención Nacional del 28 de junio será mucho más que un trámite interno. Podría ser el primer capítulo del Partido Nacional que pretende volver al poder en 2029.




