La sensibilidad de Izquierda: ¨me ne frego¨ por Atanasio Aguirre

 Me tocó transitar mucho por los corredores del Ministerio de Trabajo y sus Consejos de Salarios representando medios de mediano tamaño y poder. No fueron tantas las horas, pero sí la carga de tomar las decisiones difíciles. Por ello, conozco bastante la realidad interna. Vi claramente algo que los políticos se niegan a aceptar, que el PIT-CNT multiplica su poder en ese ámbito hasta darle un desproporcionado protagonismo general en nuestra sociedad. A los trabajadores les cuesta entender por otro lado, que las grandes empresas aprovechan para forzar sus necesidades e intereses a todos. Más de una vez salí de esas reuniones pensando que quienes creaban un cuerpo de condiciones imposibles de acompañar -para los emprendimientos menores-  eran los colegas más pesados. Uno podía ser mal pensado y creer que era su forma de deshacerse de una competencia molesta.

Un ejemplo concreto fue durante la pandemia, ANDEBU como el grupo ¨grande¨ decidió – de la mano del gobierno- que ajustes se darían en los siguientes años, postergando los primeros meses pero creando una fuerte deuda para los años siguientes. Recurriendo a las extrañas normas de los grupos de los Consejos, se incluyó a los medios escritos sin consultarlos mínimamente, pero exigiendo nuestra firma. El planteo era casi un suicidio económico y financiero para nosotros, que supongo no les vendría mal a los grandes.

Estos temas no son para ahora, merecerían una monstruosa tesis y un gran debate político, solo para terminar mal. Nuestra sociedad no entiende mucho un sistema capitalista que te permita competir en tu propia ley y no de la manito del Estado, la parte más grave del problema. Libertad para generar su propio destino y el de sus trabajadores, prosperidad y crecimiento compartido. 

Ni hablar, este sería un territorio en el que Milei haría un festìn. No quedaría títere con cabeza seguramente. En este caso si estamos hablando de dos sistemas de castas diferentes pero unidas al final del camino.

En general los medios de izquierda han evitado participar bajo la tutela del Consejo de Salarios. Ellos los defienden a morir en sus páginas, partidarios de la participacòn tripartita en la negociación laboral, luego se alejaban de los grupos con cualquier artimaña legal y no se sometían a ninguna de las obligaciones a las que sí lo hacían medios tradicionales como El País, El Observador y Busqueda, cumpliendo con toda la carga. Eso por supuesto, implicaba que los trabajadores de medios de izquierda perdieran sus beneficios protectores. Lo mismo sucedió cuando trabajamos en un grupo de productoras de TV privada -LTV, un canal de cable internacional- y canales de menor alcance. Allí también aparecieron representantes de izquierda que rápidamente se liberaron del compromiso.

Hoy se hace mucho más notoria la problemática con el cierre de la radio M24, donde el MPP deja en la calle a un grupo grande de periodistas justo antes de las fiestas. De acuerdo a las declaraciones de todas las partes, el cumplimiento de la protección laboral queda en manos de la ¨sensibilidad de izquierda¨. Pero cuando la plata no viene: ¨me ne frego¨de esa bendita sensibilidad.

El problema está en una mentalidad sobre-politizada e ideologizada que los propios trabajadores aceptan como buena. La raíz está ahí, se desprotegen los derechos de su familia por verse bien ante sus líderes, pero además afectan la competencia laboral para otros colegas que podrían llegar a hacer un trabajo profesional mejor remunerado.  

El colmo lo escuché estos días: uno de estos periodistas frustrados terminó buscando a un libertario para expresar su bajón. Parecería que en el grupo comprador de la radio -accionistas de El Obsrvador- habría un partidario de Milei, ese sería el culpable (mi risa). Años dejándonos llevar con esta mentalidad de protección partidaria, pero no aceptamos sus consecuencias cuando las papas queman. Nosotros somos el problema. Los abusadores de un clima propicio no necesitan mucho incentivo para aparecer si no te cuidas vos solito.

Existe entonces está aceptación que los periodistas de izquierda, en medios supuestamente de la misma línea, que deben confiar su futuro en quienes dirigen a esas empresas. Todo sea por la causa. Hay abusadores ideológicos, pero a llorar al cuartito si no hiciste los deberes básicos. La base es que debe ser neutra, profesional. 

Otra discusión que se abre es sobre periodismo ¿que tan válido es el periodismo militante? ¿ Aporta algo más que un poco de manija, más que un panfleto? 

En una charla con Alberto Grille tiempo atrás, él en Cara y Caretas, yo en Búsqueda, me dijo sin esconder nada, nosotros hacemos periodismo militante, lo de Uds. es periodismo verdadero. Él sonrió supongo por entender su lugar en el mundo, yo sonreí orgulloso.

Termino con una repetida; el periodismo es la causa en sí mismo, están implícitas la independencia, la rigurosidad y cualquier adjetivo. Si un periodista tiene causas anteriores, no le veo posibilidades de ninguna sensibilidad. No lo veo reconociendo la realidad, lo veo ciego. 

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