León XIV: Fe, política y polémicas por Miguel Pastorino

 El nuevo pontífice ha generado que el mundo entero se haga preguntas sobre el futuro del catolicismo y de su impacto en la geopolítica global. El gran obstáculo para comprender la complejidad de lo que acontece en la Iglesia católica en estos días es que muchos tratan de ubicar al Papa en progresista, conservador o moderado. Estas categorías, como “izquierda” y “derecha”, no solo son inadecuadas para comprender al Papa de turno, sino que impiden entender la naturaleza de las decisiones que se toman a la hora de elegir quien debía ser el nuevo sucesor del apóstol Pedro y cómo la Iglesia hará frente a desafíos sociales, culturales y políticos que tiene el mundo actual.

El relato mediático sobre Benedicto y Francisco

Generalmente, hasta en el cine, se ha consolidado la idea de que Benedicto XVI era un papa “conservador” y que las grandes reformas “progresistas” fueron hechas por el Papa Francisco. Se repiten errores en todos los medios sobre lo que hizo cada uno y se atribuyen acciones e ideas para mantener el sesgo de esta equivocada clasificación. Pero lo cierto es que Benedicto XVI hizo la gran purificación con el tema de los abusos, y le llamaron “el barrendero de Dios” y fue quien exigió que las denuncias pasaran a la justicia y no se manejaran solo dentro de la Iglesia, y realizó grandes transformaciones internas de la Iglesia sin hacer publicidad[1]. Su encíclica “Caritas in veritate” es una de las mejores encíclicas sociales y fue conocido como el “Papa verde” por ser el primero que hizo una continua reflexión sobre los problemas ambientales. No es esa la idea que muchos tienen. Lo mismo sucede con Francisco: su permanente condena al aborto, su crítica a la llamada “ideología de género”, la maternidad subrogada y a la eutanasia, no aparecen en los análisis sobre el “Papa progresista”. Esto le haría parecer un “conservador” claramente. Todo depende de cómo se construye el relato con recortes de aquí y de allá, repetidos hasta el hartazgo. La doctrina de la Iglesia no ha cambiado, ni va a cambiar. No depende del Papa tal o cual, porque el catolicismo se opone a todo lo que atenta contra la dignidad humana, ya sea el aborto, la eutanasia, la trata de personas, y cualquier forma de explotación o descarte de seres humanos como si no tuvieran dignidad. Eso para la Iglesia católica no es una cuestión de conservadurismo o progresismo, sino de fidelidad a los fundamentos antropológicos y éticos del cristianismo.

Cónclave: ¿Tensiones internas?

No hay pugna por la doctrina, sino por los acentos pastorales, teológicos y espirituales. Allí hay tensión interna en la Iglesia, una cuestión de estilos, de formas de conducción pastoral, de opciones y acciones, de lo que se prioriza en la agenda de desafíos de la Iglesia. Y eso puede marcar la elección de un Papa, pensando en a quién creen los cardenales que necesitan para conducir la Iglesia en un nuevo tiempo, pero es esa la razón y no lo que podemos ver en la ficción, como la película “Cónclave” que parece más una lucha entre directivos de empresas o políticos luchando por el poder. Esto no quiere decir que no existen tensiones y luchas de poder, tendencias y grupos que prefieren un estilo o una agenda diferente, pero que tiene que ver con prioridades, no con cambios en lo sustancial de la fe católica.

La Iglesia católica pone en el centro de su misión la fe en Jesucristo y su mensaje. Todo lo demás está al servicio de ello y es su razón de ser: la evangelización. Lo que más preocupa a un Papa es que la Iglesia cumpla su misión en el mundo y este es el horizonte de la fe para comprender y tratar de entender opciones, decisiones y acentos. Y es cierto que aunque la doctrina sea la misma, no siempre es accesible a todos. Un ejemplo de ello fue cuando Francisco se refirió a las personas homosexuales, diciendo “¿Quién soy yo para juzgar?” Muchos interpretaron en sus palabras un cambio doctrinal, cuando lo que hizo fue poner en palabras y gestos de cercanía lo que ya estaba escrito en el Catecismo de la Iglesia Católica (escrito en gran parte por Ratzinger en 1992): los homosexuales “deben ser recibidos con respeto, compasión y delicadeza. Se evitará, respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta”.  Y Francisco expresó la doctrina de siempre. Pero su actitud y sus gestos hicieron la diferencia para millones de personas.

León XVI: ¿Quién es y cómo piensa?

El nuevo pontífice, Robert Prevost que eligió el nombre León XIV inspirado en la figura de León XIII (1810-1903), el Papa de las grandes reformas sociales, el iniciador de la moderna doctrina social de la Iglesia que abordó la cuestión obrera haciendo frente a los problemas sociales que generó la revolución industrial. Prevost entiende que el gran desafío actual es una nueva revolución industrial y la inteligencia artificial. Su perfil muestra una gran sensibilidad por los más pobres, por los trabajadores y por los migrantes.

Nacido en Estados Unidos (Chicago, 1955), con formación en matemáticas, filosofía, teología y derecho canónico, vivió gran parte de su sacerdocio en Perú como misionero y luego en Roma como superior de la orden de los agustinos y finalmente como prefecto de la Congregación para los Obispos y presidente de la Pontificia Comisión para América Latina. Fue creado Cardenal en 2023 por Francisco. Es un hombre con una sólida formación, que habla varios idiomas y que tiene una profunda experiencia misionera, así como un amplio conocimiento de la iglesia en todo el planeta.

Muchos se preguntan qué piensa sobre determinados asuntos que crean controversia y la respuesta segura es: lo que enseña la Iglesia católica, al igual que los anteriores. Otra cosa será su sensibilidad y cercanía para el diálogo con todos. Esto puede verse conociendo su forma de ser como sacerdote y luego obispo. Siempre cercano, sencillo y dialogante, pero sin dejar de ser firme en sus convicciones. Alcanza con ver sus primeras homilías y discursos como pontífice para darse cuenta de que sus ideas son claras, firmes y al mismo tiempo llenas de amor, humildad y sensibilidad por la humanidad y los dramas que la afligen actualmente. No le interesa acomodar el discurso, sino ser fiel a su misión.

Un hombre de diálogo ante las guerras

Ya desde antes de ser elegido Papa, se había pronunciado contra la guerra en Ucrania y su primera gestión diplomática fue una llamada a Zelensky, quien invitó a León XIV a un viaje apostólico al país: “Una visita así traería verdadera esperanza a todos los creyentes y a todo nuestro pueblo. Hemos acordado mantenernos en contacto y organizar un encuentro personal en un futuro próximo”. De hecho, el Vaticano viene trabajando hace tiempo en la recuperación de niños ucranianos deportados a Rusia.

Este domingo 12 de mayo, se ha referido al diálogo y la importancia de trabajar por la paz como algo prioritario, por lo que veremos que será clave en su ministerio:  

“En el dramático escenario actual de una tercera guerra mundial en vilo, como ha afirmado repetidamente el Papa Francisco, yo también me dirijo a los grandes del mundo, repitiendo el llamamiento siempre actual: «¡Nunca más la guerra!»”

“Me entristece profundamente lo que está ocurriendo en la Franja de Gaza, ¡cese el fuego inmediatamente! Que se proporcione ayuda humanitaria a la agotada población civil y que se libere a todos los rehenes”

“He acogido con satisfacción el anuncio del alto el fuego entre India y Pakistán, y espero que a través de las próximas negociaciones se alcance pronto un acuerdo duradero”.

Mensajero de Paz

El tema que más resuena en sus primeros discursos y homilías es la paz: “La paz empieza en cada uno de nosotros: en la manera en que miramos, escuchamos y hablamos de los demás. En este sentido, nuestra forma de comunicarnos es fundamental: debemos decir “no” a la guerra de palabras e imágenes, debemos rechazar el paradigma de la guerra…” 

“No necesitamos una comunicación ruidosa y contundente, sino una comunicación capaz de escuchar y recoger las voces de los débiles que no tienen voz. Desarmemos las palabras y ayudaremos a desarmar el mundo. Una comunicación desarmada y desarmante nos permite compartir una visión diferente del mundo y actuar de forma coherente con nuestra dignidad humana”.

La clave de inspiración: León XIII

León XIII fue pontífice 1878 a 1903 que dejó un significativo legado en diversos campos, que podríamos resumir en los siguientes aspectos:

Su encíclica “Rerum Novarum” (sobre las cosas nuevas), sentó las bases de la Doctrina Social de la Iglesia, especialmente dedicada a las condiciones de los trabajadores en la era industrial. Defendió su derecho al salario justo, a la formación de sindicatos, a la propiedad privada, condenando la explotación laboral. Propuso así una ética social entre el capitalismo y el socialismo, basándose en la justicia social, la solidaridad y la mediación del Estado. 

A su vez, León XIII estableció relaciones con gobiernos para promover la libertad de la Iglesia y su influencia en diferentes contextos políticos. Buscó reconciliarse con gobiernos anticlericales, fortaleció la diplomacia vaticana y defendió una sana laicidad. A su vez, abrió los archivos vaticanos a historiadores para fomentar la investigación y el estudio de la historia de la Iglesia y promovió el renacimiento del tomismo como sistema filosófico y teológico. Fundó el Observatorio Vaticano, impulsando la investigación científica y el estudio de las ciencias, a la vez que promovió instituciones educativas y la formación intelectual de los católicos.

¿No tiene León XIV un plan del estilo de León XIII pero con los desafíos del siglo XXI?

Entre polémicas y debates contemporáneos

En su cuenta de X, Robert Prevost compartió artículos con duras críticas a la política migratoria de Estados Unidos y cuestionó a Vance por usar la doctrina católica para justificar la discriminación. Esto le valió diversos ataques en redes sociales.

También ya han circulado calumnias como si hubiera encubierto casos de abusos. Pero lo cierto es que fue implacable con abusos por parte de clérigos en Perú, aunque calumniado por grupos que la Iglesia expuso como abusivos. Según los periodistas Pedro Salinas y Paola Ugaz que publicaron las historias de víctimas del grupo Sodalicio de Vida Cristiana, disuelto por el Papa Francisco, Prevost les dio su apoyo incondicional para investigar y fue uno de los pocos obispos que quiso ir al fondo del asunto. En este sentido es de esperar que continúe la línea purificadora de Benedicto y Francisco ante los abusos.

En 2012 expresó una fuerte preocupación por la distorsión que existe en la opinión pública acerca del catolicismo: “Los medios occidentales de comunicación de masas son extraordinariamente eficaces promoviendo en la opinión pública una gran simpatía hacia creencias y prácticas contrarias al Evangelio… Como mucho, los medios toleran la religión como algo inane o pintoresco siempre que no se oponga activamente a los posicionamientos en cuestiones éticas que los medios asumen como propios. Sin embargo, cuando la voz de las personas religiosas se alza contra esos posicionamientos, los medios ponen a la religión en el punto de mira, caracterizándola como ideológica e insensible ante las supuestas necesidades vitales de las personas en el mundo contemporáneo. La simpatía por las opciones de vida anticristianas que los medios alientan está incrustada en la opinión pública de forma tan brillante e ingeniosa, que cuando la gente escucha el mensaje cristiano, aparece inevitablemente como ideológico y emocionalmente cruel, por contraste con el supuesto humanitarismo de la perspectiva anticristiana”.

Manifiesta una poderosa combinación entre claridad y firmeza en sus convicciones con una profunda capacidad de diálogo, comprensión y cercanía con todos, enfocado en responder a los grandes y complejos desafíos del mundo contemporáneo.

*Este artículo fue publicado originalmente en Diálogo Político en una versión más breve.


[1] Sobre Benedicto XVI: https://dialogopolitico.org/agenda/cinco-claves-descubrir-benedicto-xvi

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